Luz verde para vacunar a 62.000 niños en Tarragona a partir de la próxima semana

Los chicos de 5 a 11 años empezarán a inmunizarse a partir del 15 de diciembre. Recibirán la segunda dosis en ocho semanas. Catalunya utilizará probablemente el sistema de cita previa

ALFONSO TORICES/RAÚL COSANO

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Un niño vacunado en el Palau, tras abrirse la franja de mayores de 12, en agosto. FOTO: PERE FERRÉ

Un niño vacunado en el Palau, tras abrirse la franja de mayores de 12, en agosto. FOTO: PERE FERRÉ

Los niños españoles recibirán los primeros pinchazos contra la covid en una semana. La Comisión de Salud Pública, conformada por técnicos y responsables del Ministerio de Sanidad y de las comunidades autónomas, aprobó ayer, siguiendo los consejos de la Ponencia de Vacunas, iniciar el próximo 15 de diciembre la vacunación contra el coronavirus de todos los españoles de 5 a 11 años. Eso supone que unos 62.500 niños de esa horquilla en Tarragona, según datos del INE, estén llamados también a pincharse.

Los responsables sanitarios autonómicos dispondrán en el próximo mes y medio de viales suficientes para pinchar con una primera dosis a los 3,3 millones de chicos de estas edades que hay en España, quienes recibirán la segunda inoculación del suero que completará su inmunización contra el virus menos de dos meses después de la primera, con ocho semanas de separación.

El objetivo de la medida es reducir el número de infecciones en este grupo de edad, que en la actualidad dobla la incidencia media del país, y también rebajar el alto nivel de transmisión del virus a sus familiares y allegados, a los trabajadores de los centros educativos y a la población general.

La Comisión de Salud Pública dejó el diseño concreto de las campañas de vacunación, tanto la fijación de las prioridades de inmunización como la elección de los lugares de administración más eficaces, en manos de cada comunidad autónoma, según confirmó la ministra de Sanidad, Carolina Darias. Ya hay anuncios previos de varios modelos. La Comunidad de Madrid tiene previsto usar los hospitales públicos y los grandes vacunódromos, como el Zendal o el palacio de deportes Wizink Center, para pinchar a los menores. Otros territorios sopesan si desarrollar el grueso de la inmunización en los propios centros educativos a los que asisten los niños.

Las comunidades decidirán

Serán también los responsables autonómicos quienes decidan por quién empiezan las vacunaciones, si priorizan por las edades de los niños o si deciden vacunar primero a los que corren mayores riesgos sanitarios potenciales si se infectan con el coronavirus, como pueden ser los menores inmunodeprimidos, con cáncer, con cardiopatías congénitas, con enfermedades pulmonares crónicas, con afectación neurológica grave, con obesidad o con discapacidad intelectual.

Este grupo de edad todavía no había iniciado su proceso de inmunización porque hasta el 25 de noviembre pasado la Agencia Europea del Medicamento (EMA) no autorizó la medida. Lo hizo tras comprobar la eficacia de las pruebas clínicas de la vacuna de Pfizer en niños, que indicaron una inmunización contra la covid del 90%, y la inexistencia de efectos secundarios relevantes en estas edades tras la administración del suero. Solo se registraron algunos problemas leves tras el pinchazo, como dolor localizado en la zona, malestar general, dolores musculares o de cabeza y fiebre entre las 24 y las 48 horas posteriores. Los pequeños de menos de 5 años tendrán que esperar a 2022 para inmunizarse, pues los estudios clínicos sobre los efectos en su organismo no han finalizado.

Los chicos de 5 a 11 años son el grupo de edad con mayor nivel de contagio, aunque en la mayor parte de los casos con una afectación leve. Según los últimos datos, tienen una incidencia media de 412 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días, con lo que prácticamente duplican los 242 de la población general. También son un importante vector de contagios entre sus progenitores, como lo demuestra que los grupos de edad de 30 a 49 sean los otros segmentos con mayor tasa de infecciones del país.

En Tarragona, los contagios en la cohorte de 0 a 9 años, un segmento que no se ha podido vacunar hasta ahora, pasaron de 110 en octubre a 385 en noviembre, tres veces más.

La primera remesa de vacunas pediátricas de Pfizer, la marca de suero autorizada por la EMA para abordar la inmunización de los niños, con 1,3 millones de dosis, llegará a España el próximo día 13 y se prevé que un día después ya estén en las cámaras frigoríficas y almacenes de todas las comunidades, para que puedan empezar la campaña a partir del 15.

La inmunización de los más de tres millones de chicos de 5 a 11 años españoles se podría realizar a una gran velocidad puesto que en enero se espera que la farmacéutica entregue al Ministerio otros dos millones de dosis. Este suero se inyectará a cada niño en una dosis de 10 microgramos, un tercio de la cantidad que reciben adolescentes y adultos, y el segundo pinchazo, el que completa la inmunización, se realizará ocho semanas después para facilitar que casi todos tengan una primera dosis antes de empezar con la segunda.

En paralelo a la tercera dosis

No obstante, la Comisión de Salud Pública reclamó a todas las autonomías que la puesta en marcha de la campaña de vacunación infantil se haga en paralelo y sin perjudicar el proceso de finalización de la administración de la tercera dosis a mayores de 60 años y personal sanitario y sociosanitario y de la primera dosis a los adultos que aún no se habían vacunado. La ministra avanzó que la idea con la que trabaja su departamento es que la mayoría de los sanitarios y mayores de 60 tengan su dosis de refuerzo antes de Nochebuena, para minimizar los más que posibles contagios en las reuniones familiares.

Pfizer distinguirá los viales del suero, para evitar equivocaciones en esta vacunación en paralelo, con un tapón de distinto color para cada franja. Será naranja en el caso del suero infantil y morado para los recipientes para los pinchazos de jóvenes y adultos.

La comisión también pidió a todas las autoridades sanitarias que recalquen en sus mensajes la necesidad de que, con independencia del proceso de vacunación, la población no se relaje en el necesario mantenimiento de las principales medidas preventivas para evitar los contagios, como el uso obligado de mascarillas en interiores o en exteriores cuando no se pueda mantener la distancia de 1,5 metros o el lavado frecuente de manos.

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