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Un iluminado Pòsit del Serrallo hace lucir más que nunca la llegada de los Reyes Magos a Tarragona

La mayoría de los espectadores esperaron a Sus Majestades con bolsas de plástico para recoger el mayor número de caramelos. La cara de ilusión de los más pequeños fue lo más destacado de la noche más mágica del año

Carla Pomerol

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El alcalde Ballesteros entregó las llaves de la ciudad a los tres Reyes Magos, para que pudieran entrar en todas las casas a dejar los regalos.  FOTO: Pere Ferré

El alcalde Ballesteros entregó las llaves de la ciudad a los tres Reyes Magos, para que pudieran entrar en todas las casas a dejar los regalos. FOTO: Pere Ferré

Lo bueno se hizo esperar y cinco minutos después de lo previsto, los Reyes Magos entraron a la ciudad por el mar, montados en la Golondrina. Había más gente que nunca reunida en el Passeig Marítim del Serrallo. Por muchos actos y fiestas que se celebren en Tarragona, la cara de ilusión de los más pequeños solamente se ve un día: el día de la cabalgata de Reyes. Un enorme pasillo dejó paso a Sus Majestades y a sus acompañantes, que repartían caramelos a los presentes. 

Al final del camino, un edificio del Pòsit, recientemente remodelado y excelentemente iluminado, les esperaba. Gaspar era el encargado de hablar. Los pequeños le miraban con cara de alucinación. Gaspar recomendó a los presentes ir a dormir pronto y también valorar el amor de los más cercanos.

En la cabalgata participaron, como cada año, carrozas históricas, como la de la Catedral. FOTO: Pere Ferré

Tres descapotables se llevaron a los Reyes hasta la calle Real, donde empezó la esperada cabalgata. Allí se encontraban la familia Soler Magriñà, que viven esta noche con un plus de ilusión. Desde hace 37 años, Pere Soler, es el encargado de trasladar en coche a uno de los Reyes. Antes, eran sus hijos quien le acompañaban en la parte de atrás del descapotable durante la cabalgata. Ahora son sus nietos, Victor, Nil y Martina, quien se dedicaron a repartir caramelos y sonrisas a los tarraconenses.

Las carrozas pasearon dos veces por la Rambla Nova. FOTO: Pere Ferré

Otro de los protagonistas era Xavier Torné, trompetero real, que participa en la cabalgata desde el año 1990. «Recibimos a los Reyes con el toque real y también anunciamos su llegada al Ayuntamiento», explica Torné. Encabezando el desfile estaba el Fanal de la ciudad, seguido de algunas carrozas históricas como el Fòrum, la Catedral o las Quàdrigues. Los Reyes Magos iban acompañados de sus séquitos y de carrozas llenas de regalos. La estrella y lo dromedarios también participaron. Y de repente, un «¡Melchor, te quiero!» sorprendió a todos los allí presentes. Una niña se dejaba la voz, pero quería asegurar sus regalos.

Pequeños y adultos vivieron la cabalgata con ilusión en sus rostros. FOTO: Pere Ferré

Sorprendente también fue la cantidad de espectadores que contaban con una bolsa del Spar o del Mercadona en sus manos. El objetivo era claro: recaudar el mayor número de caramelos posible. Un tarraconense utilizaba un cazamariposas. Este salió ganando.

«Este año pedimos los Juegos»

Los tres Reyes Magos llegaron a las puertas del Ayuntamiento, donde les recibió el alcalde Josep Fèlix Ballesteros, que les entregó las llaves de la ciudad. «El año pasado pedimos a los reyes el Mercat Central y ya lo tenemos aquí. Este año les pedimos los Juegos Mediterráneos», decía Ballesteros, mientras recibía los silbidos de algunos tarraconenses. Llegó la hora de ir a dormir, dando paso a la noche más mágica del año.

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