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Vox reúne 44 vehículos en su protesta por Tarragona

La protesta motorizada de Vox apenas tuvo repercusión en Tarragona. Un dirigente del partido dice que el Covid-19 es un «arma biológica» china

Xavier Fernández

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Los coche pasan por la avenida dedicada a Companys, el President ejecutado por Franco. FOTO: Pere Ferré

Los coche pasan por la avenida dedicada a Companys, el President ejecutado por Franco. FOTO: Pere Ferré

Mucho pitido, colapsar durante media hora parte de la Rambla de Tarragona, algún grito de «¡Viva España!», unos pocos aplausos de media docena de viandantes y que sonase el himno español a toda pastilla desde un coche. Es lo que logró ayer por la mañana Vox en la capital de la demarcación porque la asistencia a su protesta motorizada no fue muy nutrida. 

La cita voxiana era en todas las capitales del Estado español. En las cuatro catalanas fue la Justicia quien la autorizó tras revocar la prohibición gubernamental. Si en Tarragona pinchó, en Madrid y Barcelona, por ejemplo, la asistencia fue muy nutrida.

La caravana se concentró en la Plaça de les Corts Catalanes, la del monumento de la Torre dels Vents. Cuando aún no habían dado las doce del mediodía, hora establecida para la manifestación en coche, los motores comenzaron a rugir. Fueron exactamente 42 turismos y dos motocicletas.

¿Poca o mucha asistencia? Hagamos cálculos. Los coches iban ocupados en su mayoría por dos personas. También había unos cuantos en que circulaba solo el conductor y en otros hasta cuatro personas. Si la ocupación media fue de tres personas (siendo generosos en el cálculo) supone 126 asistentes más los 4 moteros. Total: 130. Vox recibió en las pasadas elecciones generales de noviembre 6.583 votos en Tarragona ciudad. Es decir, los asistentes no fueron ni el 2% de los votantes en TGN, teniendo en cuenta además que la protesta era a nivel provincial, aunque desde la región sanitaria de las Terres de l’Ebre no se hubiese podido desplazar nadie para asistir a la manifestación. Y sin olvidar el momento de enojo de los partidarios de Vox con el Ejecutivo por la última ocurrencia de Pedro Sánchez: pactar con Bildu (los «proetarras», en lenguaje pepero y voxiano) la derogación de la reforma laboral.

Enfado es lo que se notaba en los manifestantes motorizados. En el cristal delantero derecho de uno de los vehículos un papel exigía «Gobierno asesino. Dimisión ya». En el parabrisas trasero de otro la protesta era más pecuniaria: «Estoy harto del ERTE. Y mi prestación ¿para cuándo?».

Entre los automovilistas hubo varios que se apuntaron a la moda de Macarena Olona, la secretaria general de Vox en el Congreso: llevar una patriótica mascarilla de color verde militar con la banderita española. Olona tiene perlas dialécticas como «Sánchez quiso pasar a la historia por haber desenterrado a un hombre. Por desgracia ha cumplido su objetivo y se le recordará como Pedro el sepulturero. Se empeñó en desenterrar a un muerto y acabó enterrando a miles». Ese «hombre» es el dictador Francisco Franco.

Paradojas de la nomenclatura de las calles de Tarragona, la protesta de Vox transcurrió por la Plaça de les Corts Catalanes y las avenidas Francesc Macià y President Companys (el líder catalán ejecutado por Franco).

Los participantes eran de todas las edades. Desde matrimonios de edad avanzada a parejas jóvenes. Con una de ellas el periodista mantuvo la siguiente charla:
- ¿Por qué os manifestáis?
- Por el Gobierno (la chica)
- ¿Por el Gobierno?
- En contra, en contra
- ¿Y por qué concretamente?
- Por muchas cosas
- ¿Por ejemplo?
- Ehhhh (duda). El chico sale en su ayuda: Porque llevamos tres meses sin cobrar.

Un par de minutos después de la conversación, el que suscribe se apunta las declaraciones cuando la caravana se detiene. El conductor del automóvil de delante se baja y fotografía la matrícula del coche del periodista. Al cabo de unos minutos y a la pregunta de «¿por qué has hecho una foto de mi matrícula?», la respuesta es «porque tú has apuntado la mía». Hubo que enseñarle el carnet de prensa para convencerle de que el plumilla no era un policía ‘sanchista’ infiltrado que quería anotar los datos de su vehículo por Dios sabe que extraño motivo. Paranoia en estado puro.

Paranoia que no es de extrañar con declaraciones como las del secretario general de Vox, Javier Ortega Smith: «El coronavirus está creado en un laboratorio por el régimen comunista chino como arma biológica». Tal cual. 

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