El Black Friday, prueba de fuego para el consumo pese a la inflación

Seis de cada diez comerciantes de Tarragona prevén más ventas que en 2020, aunque el 47% encarecerá precios por el alza de la luz y casi la mitad ha sufrido problemas de suministros

| Actualizado a 28 noviembre 2021 15:43
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Llega hoy el Black Friday que pone a prueba la recuperación del consumo doméstico en la pandemia, con unas mejores previsiones de ventas que en 2020, la aspiración de igualar los registros preCovid pero también con algunos obstáculos: la inflación por las nubes (disparada en Tarragona al 5,8%, la más alta en tres décadas), ofertas menos agresivas precisamente por esos precios elevados y con problemas puntuales de suministros que pueden repercutir en la escasez de productos concretos.

«Va a ser una fiesta, porque supone la apertura de la campaña de Navidad. El Black Friday era algo destinado al gran comercio pero nosotros hemos encontrado nuestro espacio. Nos da ilusión. Se gastarán unos 210 euros por persona y eso es un aumento. Es una oportunidad y la previsión es que vaya mejor que el año pasado», indica Florenci Nieto, presidente de Pimec Comerç en Tarragona. Nieto admite que «hay elementos que no ayudan mucho, como la monstruosa subida de la luz», que impacta irremediablemente en todos los precios. Todas estas impresiones están recogidas en una encuesta de Pimec con datos a nivel provincial. El 68,4% de comercios tarraconenses tiene previsto aplicar descuentos en el Black Friday, porque le afectan positivamente en el negocio.

(Casi) sin restricciones

El optimismo está instaurado en el sector. Un 57,8% de los comercios, casi seis de cada diez, prevé que las ventas vayan mejor que en 2020, cuando la edición de esta celebración estaba marcada por unos mayores estragos de la Covid-19, acompañados de restricciones más severas en plena segunda ola de casos. «No nos gusta especialmente, no es nuestra fiesta, pero ha venido para quedarse y nos adaptamos. Se prevé una mejora. El año pasado había más stock, estábamos parcialmente confinados, se salía menos, no se compraba tanta moda. Esas restricciones ya no están y eso será beneficioso», indica Meritxell Barberà, presidenta de la Unió de Botiguers de Reus. No significa eso que la venta on line pierda fuelle. Esa encuesta de Pimec muestra que un 73,6% de los autónomos y la pequeña y mediana empresa aumentará su presencia on line respecto a hace un año.

Salvador Minguella, presidente de la asociación La Via T, de Tarragona, también apela al positivismo: «El ambiente es bueno, los bonos están funcionando muy bien y esto será una continuación. El Black Friday siempre es contradictorio para el pequeño comercio, porque nos queda menos margen, pero no puedes ir a contracorriente. Creemos que irá mejor, porque hemos notado, por ejemplo, que la gente viaja menos, se desplaza menos por ocio y eso hace que una parte de esa inversión vaya al comercio».

Meritxell Barberà, desde la Unió de Botiguers de Reus, sostiene que los descuentos oscilarán entre el 10 y el 30%. Sin embargo, todo apunta a que las rebajas van a ser menos agresivas, a raíz de la subida generalizada de precios. «La luz nos afecta, sobre todo a aquellos comercios con mucho gasto en electricidad. Los problemas en el transporte también pueden derivar en que se acaben subiendo precios. Hay proveedores que están aumentando las tarifas. El comercio intenta aguantar sin subir en la medida en la que se puede, pero a la larga es difícil, porque tienes que tener un margen de beneficio», cuenta Barberà.

«Veíamos cosas muy exageradas»

Una de las preguntas de la encuesta de Pimec es elocuente en esa línea. El 47% de comercios consultados en Tarragona afirma que la subida del precio de la luz les hará encarecer el precio de sus productos o sus servicios. Pero, además, hay un 15,7% que no sabe si lo hará. «Hay una cierta tendencia al alza de precios pero se está intentando aguantar. Puede ser que lleguemos a una cierta normalización, porque en los últimos años habíamos llegado a ver algunas cosas muy exageradas», dice Jacint Pallejà, presidente de El Tomb de Reus, que se muestra esperanzado: «Somos optimistas. El Black Friday se ha convertido en una fiesta del cliente. Hay campañas más generadas por los propios establecimientos pero esta está enfocada en el comprador, aunque hay de todo. Hay gente que hace Black Friday, otros Black Week, Black Weekend o incluso hay quien no hace nada».

Pallejà admite que este año «hay algo más de anticipación a la hora de comprar». Casi la mitad de los comercios han notado esa práctica, sobre todo por el temor a que no haya ciertos productos. El sector recalca que los problemas de suministros son puntuales. «Es cierto que hay una irregularidad, algunas cosas se han retrasado o se han descatalogado, pero no nos encontraremos con los restaurantes o las estanterías vacías. Puede ser que haya menos disponibilidad de algún producto en concreto», dice Pallejà. «Algunos plazos se han alargado mucho, pero no es un tema preocupante, no van a faltar suministros», añade Minguella. «Los almacenes están llenos porque se ha actuado con previsión. No van a fallar las reposiciones, ni ahora ni para Navidad; otra cosa es que falte algo hacia enero, pero será puntual», añade Barberà.

El futuro ya no es tan negro

El sondeo de Pimec recoge claramente esas dificultades para abastecerse. Un 47% ha tenido problemas para proveerse, un 37% por cuestiones de transporte y logística y un 10% por las materias primas. Pese a eso, las sensaciones son de confianza. Un dato más. Un 68% de los comerciantes creen que podrán continuar con su negocio en 2022. Esa cifra, hace justo un año, era solo del 42%.

Un ejemplo de la inercia halagüeña es el de Furest, una tienda de ropa que abrió en agosto en Reus. «Estamos esperanzados en que vaya bien. En Reus será la primera Navidad, pero por las cifras generales, estamos muy cerca ya de los niveles de 2019», reconoce Lucas Furest, CEO de la compañía. Furest reconoce que existen retrasos en los plazos y un encarecimiento de las materias primas («el algodón ha subido un 35%», dice) pero que eso no perturba la perspectiva de crecimiento: «Notamos que hay bastante gente con ahorros acumulados, se ve alegría en el consumo». La moda y, por extensión, todo el textil es uno de los sectores beneficiados por la coyuntura: «Hemos notado mucho el levantamiento de las restricciones. Volver a salir a cenar o regresar a la oficina tras el teletrabajo ha hecho que mucha gente tuviera que reponer su armario. Somos optimistas», zanja Furest.

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