No vacunados e inmunizados que han perdido protección copan las UCI en la sexta ola

Así es el perfil del paciente grave en Tarragona: un 70% sin vacuna, mayores con dos dosis pero menos inmunidad tras seis meses y un pequeño grupo al que el antídoto no hizo efecto

| Actualizado a 13 diciembre 2021 09:29
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La vacuna reduce a la mitad los ingresos en la UCI en Tarragona, a pesar del incremento de pacientes en esta sexta ola. El perfil del hospitalizado crítico ha cambiado. Ahora es una mezcla de no vacunados o inmunizados por completo que, seis meses después de la segunda dosis, han perdido inmunidad. Esa situación, mezclada con patologías previas o la edad avanzada, acaba siendo un factor para ingresar. Aun así, las estancias terminan siendo más cortas y se salvan muchas más vidas.

Misma incidencia, menos ingresos

Nada tiene que ver la sexta ola con las anteriores en términos de hospitalización y UCI. «Los casos están en aumento en los últimos diez días, pero la incidencia de ingresos no es la misma. Hacemos más asistencia en urgencias que ingresos, proporcionalmente», explica el doctor Joan Inglés, responsable de la Unitat de Salut Laboral del Hospital Sant Joan de Reus. «En las otras oleadas el incremento fue muy rápido, y en esta no. Estamos ingresando pacientes constantemente pero no en el volumen de otras veces. Es la prueba de que la vacuna funciona», asume la doctora Carme Boqué, responsable de Urgencias en Joan XXIII y vicepresidenta del Col·legi Oficial de Metges de Tarragona (COMT). En un mes, Tarragona ha pasado de 16 pacientes en UCI a 22, un incremento del 37%.

«Cada vez ingresa más gente vacunada, que son personas de riesgo, con patologías previas»
Carme Boqué. Jefa del Servicio de Urgencias en el Hospital Joan XXIII

Mientras, los positivos en la provincia han crecido de 1.181 a 3.939 en cuatro semanas. Es el triple. «Si miramos solo los números de contagios, son similares a los de otras oleadas, pero los ingresos son mucho menores. Es una prueba irrefutable de que la vacuna está sirviendo», explica la doctora Imma Vallverdú, responsable de la UCI en el Sant Joan y miembro de la Societat Catalana de Medicina Intensiva i Crítica, de la Acadèmia de Ciències Mèdiques de Catalunya.

La inercia es perceptible en las hospitalizaciones en global: 85 ingresados y tres defunciones en una semana en Tarragona en esta sexta ola. Con la misma incidencia, en una semana de la tercera oleada, sin vacunas, en diciembre pasado: 211 hospitalizados y 37 muertes. En aquel entonces había 41 enfermos en las UCI de Tarragona, por los 22 de ahora.

No vacunados

«Hasta hace poco mayoritariamente teníamos a personas no vacunadas», explica Antoni Castro, decano de la Facultat de Medicina de la URV y jefe del servicio de medicina interna del Sant Joan. «Hay un tanto por ciento de gente no vacunada con perfiles similares a los de otras oleadas», indica Vallverdú, también desde el Sant Joan, que expone un reparto aproximado: «Va variando. Por ejemplo, ahora tenemos a seis personas en la UCI, y son mitad y mitad, pero si se ve con más perspectiva, el 70% son no vacunados o parcialmente vacunados y el 30% son personas bien vacunadas».

«La comorbilidad es un factor clave. Ingresan en UCI personas con dolencias de base»
Antoni Castro. Jefe del servicio de Medicina Interna del Hospital Sant Joan

Carme Boqué, desde el Joan XXIII, añade: «El perfil de gente en UCI no vacunada es algo más joven. A veces podemos estar en mitad y mitad. Esos no vacunados se comportan como en las otras oleadas». Y en esa casuística hay casos de todo tipo. «Cada uno tiene sus razones para no vacunarse. Hay quien no cree en las vacunas, otros que no creen en esta vacuna… Y otros que cuando salen de la UCI o del hospital se arrepienten. Hemos tenido casos de algún brote familiar, con varios miembros ingresados en una familia con ideas poco fundamentadas de la vacuna», relata Boqué.

Antivacunas o recelosos del pinchazo se abonan a una estadística real pero tramposa y tendenciosa: la mitad en UCI vacunados y la otra mitad sin vacunar. Hay que pensar, en esa casuística que sí se reproduce en algún hospital tarraconense, que los no vacunados, siendo muchísimos menos (un 15% del censo) aportan los mismos ingresos graves que los vacunados (un 85% de la población).

«Los contagios son similares a los de otras oleadas pero hay menos ingresos por la vacuna»
Imma Vallverdú. Responsable UCI Sant Joan

Inmunizados que han perdido inmunidad

Se calcula que a partir de los seis meses es cuando la inmunidad de la vacuna empieza a declinar. Es por eso que también están ingresando en las UCI algunas personas completamente vacunadas pero que han ido perdiendo inmunidad con el paso del tiempo. «Hay enfermos ya vacunados que ingresan. La vacuna está perdiendo una cierta eficacia, pero aun así se prevé que la evolución sea mejor en estos casos», cuenta Antoni Castro. «Una de las hipótesis es que hay una bajada de la inmunidad, pero aún falta tiempo para decirlo con certeza», relata Boqué desde el Joan XXIII.

«Dentro de los que están bien vacunados, hay un perfil en el que la vacuna puede perder eficacia en cuanto a la inmunidad medida en el laboratorio, aunque hay otro tipo de inmunidad, más difícil de analizar, que no se tiene por qué perder», cuenta la doctora Vallverdú. «Vemos que a partir de los seis meses de la segunda dosis, empieza a perder efectividad», comenta Tani Francesch, médico especialista en geriatría en el Joan XXIII.

«Seis meses después de la segunda dosis, cae la efectividad»
Tani Francesch. Médico especialista en geriatría en Joan XXIII

Por todo ello se está recomendando e impulsando una tercera dosis a los mayores de 60 años. Se está a la espera de conocer cuál es la protección real de los distintos antídotos frente a ómicron.

Patologías previas

La primera ola arrasó con perfiles de más edad, muchos ancianos, y la quinta, en verano, arremetió contra los jóvenes, que eran los que, en líneas generales, no estaban vacunados. Pero hay un factor en los intensivos que sigue presente a cada nueva oleada: las comorbilidades y las patologías previas. «Hay pacientes vacunados en UCI con patologías importantes, tipo cáncer, leucemia, otras enfermedades graves, incluso alguno con tres dosis. Cada vez tenemos a más gente vacunada, pero hay muchas personas de alto riesgo y, aunque estén bien vacunados, son los que se pueden ver más afectados», explica la doctora Boqué.

«La comorbilidad sigue siendo importante. Ingresan en UCI personas con enfermedades de base, que se contagian y ven complicarse la situación», añade Castro. «Enfermedades pulmonares o cardiacas son patologías que pueden agravar el estado si se coge Covid. Es el mismo perfil de gente que cuando llega la gripe lo puede pasar mal», subraya Tani Francesch.

Personas a las que la vacuna no les hace efecto

«Hay casos, aunque pocos, de personas jóvenes, sanas y sin enfermedades importantes, que hacen un Covid-19 grave. Lo podemos ver en gente de unos 50 años, que desarrollan neumonías bilaterales, y no vemos demasiadas explicaciones», asegura Boqué.

«Hay un pequeño porcentaje de gente en la que la vacuna no hace efecto»
Òscar Ros. Vocal relaciones institucionales del Col·legi de Metges de TGN

Desde el Col·legi de Metges de Tarragona, el doctor Òscar Ros, vocal de relaciones institucionales, apunta: «Lo que está claro es que la vacuna protege de los efectos graves. Además, el vacunado joven que no tiene otras patologías no ingresa. Luego hay un pequeño porcentaje de gente en la que la vacuna no tiene todo el efecto que debería, porque quizás no ha fabricado la cantidad de anticuerpos neutralizantes necesaria, pero siempre hay una protección».

Estancias más cortas

«Está claro que la vacuna funciona mucho y tiene efecto. Una tendencia que estamos viendo, tanto en UCI como en planta, es que las estancias son más cortas, eso puede querer decir que la vacuna también ayuda», admite la doctora Boqué. «La vacuna nos ha servido –tercia Tani Francesch–, pero por los que no se han vacunado, tardaremos en erradicar la enfermedad, porque el virus sigue circulando y mutándose, pero vacunarnos nos ha protegido mucho».

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