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Tarraco Viva, un viaje por los hitos arqueológicos

Patrimonio. Mañana se inicia la 24a edición del festival de recreación histórica, que pondrá en valor cuatro descubrimientos arqueológicos de relieve internacional

| Actualizado a 14 mayo 2022 07:00
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Este 2022 coinciden muchas efemérides a nivel arqueológico a celebrar, acontecimientos a nivel internacional que marcarán este viaje en la historia al que todos los años nos sumerge el Festival Tarraco Viva y que nos ayudan a conocer un pasado, que explica el presente y nos hace reflexionar sobre el futuro.

Seguramente la más popular son los cien años del descubrimiento de la tumba de Tutankamón. Una fecha que coincide con el inicio de la excavaciones en las tumbas reales de Ur, los doscientos años del desciframiento de los jeroglíficos egipcios por Champollion y el nacimiento de Heinrich Schilemann, un personaje con luces y sombras al que se atribuye el descubrimiento de Troya.

El director del festival, Magí Seritjol, introduce algunas pinceladas de estos episodios que, según reconoce él mismo, «son una excusa para plantearnos algunas preguntas y hablar de la arqueología y sobre en qué nos ayuda y nos aporta en nuestros tiempos».

«¿Ves algo?» preguntó Lord Carnavon a Howard Carter. «Sí, cosas maravillosas».

Tarraco Viva se inaugurará mañana, a las 11 horas en el Espai Minerva del Passeig Arqueològic con una conferencia que introducirá algunos de estos momentos. Será el primero de los más de 350 actos previstos hasta el domingo día 29 de mayo, en los que a través de conferencias, actuaciones de recreación histórica, talleres, monólogos y audiovisuales para todos los públicos, los espectadores se encontrarán un año más con algunos de los personajes que han trascendido a la historia. Seritjol defiende que «no me interesan tanto los tesoros como las reflexiones y el conocimiento que estas aportaron, con sus luces y sombras». Abróchense los cinturones porque este viaje está a punto de comenzar.

I Cien años del descubrimiento de la tumba de Tutankamón

«¿Ves algo?» preguntó Lord Carnavon a Howard Carter. «Sí, cosas maravillosas». No se conoce con exactitud si estas fueron las palabras exactas que pronunciaron estos dos arqueólogos hace más de cien años, pero así han trascendido hasta nuestros días las frases más conocidas del mundo de la arqueología que se pronunciaron en noviembre de 1922, cuando Carter acababa de descubrir la tumba casi intacta del faraón Tutankamón. A pesar de que este fue uno de los dirigentes menos importantes de la historia del antiguo Egipto, comparado con personajes como Ramsés II, «el hallazgo fue importante porque en cierto modo supuso la irrupción de la arqueología científica en la sociedad de la época», relata Seritjol.

Carter dominaba la comunicación e hizo una puesta en escena calculada, ya que entendió que los medios de comunicación del momento eran muy importantes. «Es un descubrimiento arqueológico que se popularizó con obras de teatro, operetas y lecturas, hasta el punto que se pusieron de moda los jeroglíficos en las casas», añade el director del festival. El hallazgo significó una eclosión social de una ciencia que hasta aquellos momentos era una cosa de eruditos y estudiosos y, aunque Carter no tenía ningún título y era autodidacto, su carácter paciente, cabezota y persistente, le permitió leer las pistas que lo llevaron a descubrir uno de los tesoros más importantes de la historia.

Champollion no había estado nunca en Egipto cuando consiguió descifrar una cultura muda

«Las cosas maravillosas son la información que nos proporciona una excavación arqueológica del pasado», dice Seritjol. En este caso, la tumba de Tutankamón fue decepcionante desde el punto de vista de la información, ya que prácticamente no había documentación. Pese a ello, este episodio explica uno de los personajes más populares que este año centran el festival. Tutankamon i Carter. Dos noms i un sol destí (Argos Tarragona) es tan solo uno de los espectáculos referentes a este episodio previsto en el programa.

II Doscientos años del desciframiento de los jeroglíficos por Champollion

«Sin Champollion no hubiera existido Carter ni el descubrimiento de la tumba de Tutankamón ni nada». Así explica Seritjol la trascendencia de este joven autodidacta que se obsesionó en descifrar la piedra de Rosetta, convirtiéndose en una «pieza caudal en la egiptología» y «los descubrimientos posteriores».

Champollion no había estado nunca en Egipto cuando consiguió descifrar una escritura que abrió una ventana de luz y conocimiento desconocida hasta el momento. «Sin este personaje no existiría la egiptología moderna, ya que iban a los templos y veían las escrituras pero no sabían qué ponía. Era como no saber leer el latín y que no tuviéramos ni idea de lo que hablan las epigrafías», argumenta. Una cultura muda durante mil trescientos años sobre la que el público podrá conocer algunos de sus secretos a través de actividades como el monólogo de Paco Tovar con Un text, una frase, un mot. Champollion i el desxiframent de la llengua dels faraons.

Agatha Christie se enamoró de Ur, se subió al Oriente Express hasta Estambul, desde donde cogió el Taurus Express

III Cien años del inicio de las excavaciones en las tumbas reales de Ur

Agatha Christie se enamoró de Ur. Tras su separación en 1926 se subió al Oriente Express hasta Estambul, desde donde cogió el Taurus Express que la llevó a Ur. La arqueología era la gran pasión de la esta novelista que ha escrito algunos de los mejores libros de novela negra. Un interés que fue a más después de su segundo viaje a esta ciudad, cuando tuvo de guía a Max Mallowan, quien acabó convirtiéndose en su segundo marido, y que era el principal asistente de Leonard Wolley, director de las excavaciones.

De la vida de ambos ha quedado tan solo un breve diálogo en el que él, bastante más joven y en relación a la diferencia de edad, le decía: «Querida, soy arqueólogo: cuanto más vieja seas, más me gustarás». Una historia de amor que tuvo lugar mientras se descubría la esencia de la cultura sumeria, muy desarrollada, con alfabetos, literatura y grandes avances a nivel urbano, de la que apenas se sabía nada. Un te amb Miss Mallowan. D’Agatha Christie a Agatha Mallowan, la gran dama del misteri, de Cristina Murillo, recordará los hechos.

Esta edició se presenta como una introducción al año que viene, cuando se conmemorarán los cien años del inicio de las excavaciones en la Necrópolis de Tarraco

IV Doscientos años del nacimiento de Heinrich Schliemann, el descubridor de Troya

Seritjol considera que Schliemann «es un personaje de serie de Netflix». Nació pobre e hizo una fortuna con todo tipo de negocios, por lo que a mitad de su vida decidió que ya tenía suficiente dinero y que quería dedicar el resto de su vida a su gran pasión: descubrir Troya. «Como arqueólogo tenía blancos y negros, con más negros que blancos ya que iba a lo que iba y destrozó muchas coas, pero demostró que su teoría de que Troya existió era realidad», argumenta. Marc Piñol con Heinrich Schliemann. Jo trobaré Troia! hablará sobre este personaje.

Y aquí finaliza esta guía de viaje de cara a una Tarraco Viva que este año se presenta como una introducción para la próxima edición, cuando se conmemorarán los cien años del inicio de las excavaciones en la Necrópolis de Tarraco.

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