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Una de las colaboradoras de Carmen Tendero con su bebé. Tendero montó su negocio tras la maternidad.
Naltros

Cuando la maternidad es el impulso para emprender

Despidos al regresar de la baja de maternidad, horarios imposibles... Hablamos con mujeres a quienes ser madres les empujó a poner en marcha la idea de negocio que tenían en la cabeza

Norián Muñoz

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Una de las colaboradoras de Carmen Tendero con su bebé. Tendero montó su negocio tras la maternidad.

Una de las colaboradoras de Carmen Tendero con su bebé. Tendero montó su negocio tras la maternidad. Alfredo González

Laura Aresté, diseñadora gráfica, llevaba ocho años trabajando para una agencia de publicidad cuando se quedó embarazada de su hija que hoy tiene cuatro años. 

La sorpresa –«y he conocido más casos», advierte– llegó apenas al reincoporarse de la baja de maternidad. Le proponían acogerse a un ERE en el que cobraría el 50% del sueldo o iría a la calle. Al final fue lo segundo. 

Pero quedarse repentinamente sin trabajo, con una hija y una hipoteca, paradójicamente fue lo que necesitaba para poner en marcha una idea que comenzó a plantearse durante el embarazo. «Se me cerró una puerta y se me abrió un ventanal», relata.

Justo cuando su hija cumplía un año, salió el primer número de Mum’s, una revista gratuita  de maternidad y crianza «que pretende concienciar sobre la importancia del acompañamiento y el respeto de la infancia para cambiar el mundo y la sociedad». La publicación se distribuye sólo donde hay público objetivo: guarderías, consultorios médicos... De momento ella se ocupa de todo el proceso: escribe, diseña, se encarga de la administración, de la parte comercial... Y en la distribución le ayuda toda la familia, especialmente su padre. 

‘Hay muchas madres con proyectos, la idea es empoderarlas’
Laura Aresté, emprendedora

Tras ganar el Premio Gresol al Talent Jove y sin ni siquiera planteárselo, se convirtió en una franquiciadora y llegó a editar, con la ayuda de otras madres emprendedoras, cinco cabeceras de MUM’S por toda Catalunya. 

La conciliación y la gestión del tiempo es complicada, pero gracias a su familia consigue llegar a todo. El primer año trabajaba a todas horas. Pero, con todo, cuenta que «sabes que estás trabajando para ti y que cuanto más te esfuerces será mejor, además cuando estás disfrutando con lo que haces prácticamente no es trabajo, y yo lo disfruto mucho». 

Dentro de la revista dedica una sección a las madres emprendedoras. «Hay muchas con proyectos, la idea es fomentar el empoderamiento de las mujeres, que no tengan miedo, que sigan su plan», cuenta.

Laura Aresté se vio sin trabajo justo al terminar su baja maternal. Fundó Mum’s, una revista de crianza.
Laura Aresté se vio sin trabajo justo al terminar su baja maternal. Fundó Mum’s, una revista de crianza.  Foto: Cedida

La organizadora nata
Justamente una de las que ha salido en su revista es Carmen Tendero, 45 años. La historia de ambas tiene muchos puntos en común.  El mismo día que Carmen regresó a la empresa del sector náutico en la que trabajó durante doce años después de la baja maternal su jefe le explicó que sus condiciones laborales habían cambiado. «Siempre he querido pensar que tenía que ver con la crisis que afectó tan duramente al sector y no con mi maternidad», cuenta. 

Les pidió  un «divorcio amistoso» y lo consiguió: la despidieron y la indemnizaron y además se llevó la experiencia de haber visto crecer una empresa en la que había trabajado desde el inicio.

Enseguida se puso manos a la obra en una idea de negocio para aprovechar ese don natural que tiene para montar fiestas, «daba igual si eran para una amiga embarazada o para una abuela que cumple 100 años».

‘Cuando compras deberías mirar si la empresa respeta la conciliación’
Carmen Tendero, emprendedora

Así nació su empresa de organización de eventos 7 moments i espais en L’Hospitalet de l’Infant. De hecho, tanto interés provocaron sus decoraciones que también terminó por montar una tienda de objetos de regalo y de decoración en la que trabajan otras dos mujeres, Marina y Vanesa.

Una de sus señas de identidad es la responsabilidad que tiene con sus empleados en materia de conciliación de la vida familiar y laboral, muchas cosas se organizan en torno a los horarios de los niños. «Es de las cosas que la gente tendría que mirar cuando compra un objeto o contrata un servicio. Así como se comienza a pensar si se trata de una empresa verde, que no contamina, se debería mirar cómo paga y trata a sus empleados, si les da facilidad para conciliar», cuenta. 

Los principios fueron duros. «Un día llegó un hombre a la tienda y me dijo algo así como : ‘¿Dónde vas, si en este pueblo no hay ni una ferretería?’... En ese momento es inevitable pensar que igual tiene razón», recuerda. 


Desde entonces la lucha no ha parado y aunque han ido ganando notoriedad, el camino no ha sido fácil. «A los autónomos nos machacan a tasas e impuestos. Cada mes pago sólo de autónomos más de 350 euros. Eso para un negocio pequeñito como el mío es muchísimo», comenta.

También le gustaría que las administraciones locales y provinciales  no sólo se ocuparan de crear premios a la innovación, por ejemplo, sino que también les tuvieran en cuenta a la hora de contratar, «al final lo que queremos todas es trabajar», comenta.
De momento, afortunadamente, su marido tiene un trabajo estable y gracias a eso ha podido seguir intentándolo, «pero no nos lo ponen nada fácil».

Carmen Tendero (vestido a  rayas) junto a madres de su equipo. Foto: Alfredo González
Carmen Tendero (vestido a rayas) junto a madres de su equipo. Foto: Alfredo González

Desventajas de partida

Tanto Laura como Carmen son un ejemplo del muy incipiente grupo de mujeres que ha comenzado a emprender después de la maternidad. De hecho, en España sólo hay un 4,5% de mujeres emprendedoras frente al 11% de la tasa mundial.

Gemma Gasulla, consultora y coach (Consultoría Gasulla) y organizadora desde hace cuatro años del foro Més Dona, cuenta que, en el caso de las madres, poder conciliar la vida laboral y familiar es una razón importante para emprender, pero no es ni mucho menos la única. De hecho, abundan las mujeres con formación que trabajaban por cuenta ajena y que sentían que en sus empresas había un techo de cristal que no les permitía prosperar.

Sin embargo, advierte, ella que también dejó en su día su trabajo en una multinacional para convertirse en emprendedora, que trabajar por cuenta propia sí que permite más flexibilidad pero no implica precisamente trabajar menos. «No tienes un horario de oficina y te puede pasar como a mí, que hasta de vacaciones llevo el radar encendido y voy apuntado en una libreta ideas que pueden interesar a mis clientes... Eso sólo puedes hacerlo si te gusta mucho lo que estás haciendo».

‘En un ránking de productividad y eficiencia las madres se llevan la palma’
Gemma Gasulla, economista y consultora

Además hay un dato objetivo, el hecho de ser mujer sigue planteando más barreras.  «Sobreviven muchos estereotipos. Te ven mujer y joven y te miran con esa cara de ‘y esta a mí qué me va a contar».

De hecho, esta semana la UOC analizaba el informe de la red GEM sobre emprendimiento femenino y advertía que las mujeres encuentran más dificultades para hallar inversión para sus proyectos. La profesora Mireia Cabero, especialista en psicología social, explicaba que no sólo tienen dificultades para conseguir crédito, sino que suelen tener menos capital para montar sus negocios debido a la brecha salarial.

Además, hay claramente un aspecto cultural. El mismo informe calcula que las empresas que tienen mujeres en la dirección son las que más apuestan por las emprendedoras, (un 58% más).

Gasulla está de acuerdo en lo que se refiere a que las mujeres cuentan con menos dinero de partida, pero explica que, en su experiencia, las inversoras de capital de riesgo actualmente cuando evalúan los proyectos se fijan antes en la solidez y la viabilidad del mismo que si quien está al frente es una mujer o un hombre.

También hay un punto a favor, explica, y está en que las empresas formadas por mujeres tienen una supervivencia superior.
Gasulla está convencida de que las empresas no se han dado cuenta de que la maternidad da a las mujeres nuevas competencias. Es un asunto fisiológico, «el cerebro cambia», apunta, y además las mujeres se vuelven más productivas y más planificadas, «en un ránking de productividad y eficiencia las madres se llevan la palma», explica. 

El otro gran reto, al que tampoco escapan las emprendedoras, es repartir equitativamente el trabajo de casa y la crianza de los hijos. «Es parte de la negociación que tiene que hacerse con la pareja», insiste Gasulla, porque la casa y los hijos son de dos. 

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