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En el nido de tortuga boba de Cambrils había 112 huevos

Durante la apertura del nido se rescataron cinco ejemplares atrapados en la arena 

Cristina Sierra

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Los expertos durante el recuento de los huevos localizados en la playa.  FOTO: Cedida

Los expertos durante el recuento de los huevos localizados en la playa. FOTO: Cedida

Técnicos del Departament de Territori de la Generalitat y voluntarios del Grup d’Estudi i Protecció dels Ecosistemes Catalans GEPEC investigaron ayer por la mañana el nido de tortuga boba (caretta caretta) en la playa del Cap Sant Pere de Vilafortuny. Durante la apertura se rescataron cinco ejemplares que habían quedado atrapados en la arena, que estaba muy compactada después de los trabajos de mantenimiento durante toda la temporada turística en este tramo de playa.

Los profesionales pasaron la noche en guardia para vigilar el nido tras el nacimiento de dos tortugas más el domingo sobre las 20.20h. «Estaban muy débiles y llevaban días intentado salir del nido», explicó al Diari Vanessa Cadenas, veterinaria del Departament de Territori i Sostenibilitat de Tarragona. Ante la incertidumbre de si podrían nacer más ejemplares, se decidió hacer turnos para supervisar el hoyo y sobre las 7.30h se inició la apertura para comprobar si había más animales intentando salir del agujero y cuántos huevos había. 

En total se localizaron 112 huevos: 85 ya estaban abiertos, 16 estaban todavía por abrir, dos estaban podridos y dos estaban abiertos pero no eran viables. Además se encontraron a dos tortugas muertas mientras hacían eclosión. «Nos hemos llevado dos huevos para incubar en la Fundació per a la Conservació i Recuperació d’Animals Marins a ver si hay alguna tortuga porque ahora no lo sabemos», señaló la veterinaria.

En el mismo centro también cuidarán de las ocho tortugas que se salvaron del nido y que estaban en una situación delicada, ya que hacía días que habían nacido y querían salir a la superficie.  Esa  es la teoría que tenía la experta que ha investigado el caso, ya que la morfología del abdomen reflejaba que la eclosión se había producido hace ya tiempo, unos dos meses aproximadamente. Los profesionales tratarán a las tortugas bobas y dentro de un año volverán a la misma playa para liberarlas en el agua. 

Hallazgo sorpresa

Las alarmas del hallazgo del nido en la playa saltaron el domingo por la mañana. Alrededor de las nueve, una vecina de Cambrils que paseaba por la playa vio entre siete y ocho tortugas boba, una especie en peligro de extinción. Les siguió el rastro hasta que dio con el hoyo y alertó al GEPEC y a la Policía Local. Hasta el lugar también se desplazaron los Agentes Rurales y la Xarxa de Rescat de Fauna Marina. Una vez se acordonó la zona, los técnicos custodiaron el nido para ver el nacimiento de tres ejemplares más que pudieron llegar al agua gracias al camino en la arena que habían marcado los agentes. El cuarto ejemplar se trasladó al centro de recuperación por una lesión en la aleta derecha. 

Este fenómeno generó mucha expectación entre los bañistas que disfrutaban de una jornada de sol y playa y que ayer también se acercaban al lugar para ver si podían ver algún huevo, pero no tuvieron suerte. Los equipos se llevaron todo el material y también cogieron muestras genéticas para analizarlas en la Universitat de Barcelona para saber si tienen relación con los casos que se han detectado este año en las playas de Sant Simó de Mataró y de Descàrrega de Premià de Mar.

Sobre la supervivencia de las tortugas que nadaban libremente en el mar desde el domingo, la veterinaria aseguró que el porcentaje de supervivencia es muy pequeño. «Este es el motivo por el que ponen tantos huevos, porque sobreviven muy pocas», afirmó Cadenas. 

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