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12.000 mascarillas... y un corazón enorme

Montse Herrera ha transformado su empresa de tapicería e interiorismo para elaborar mascarillas que dona a los servicios sanitarios. Costea el material y personal de su bolsillo

Francesc Joan

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Montse Herrera y una de sus empleadas, con una de las cajas con mascarillas. FOTO: Cedida

Montse Herrera y una de sus empleadas, con una de las cajas con mascarillas. FOTO: Cedida

Dos semanas atrás Montse Herrera tenía claro que también a ella le tocaría bajar la persiana de su negocio. El anuncio del decreto que paralizaría cualquier actividad no esencial, a raíz de la pandemia de la COVID-19, la obligaría a echar el cierre temporal de su pequeña empresa, Nilcar SL, con sede en Vila-seca y dedicada principalmente a la tapicería e interiorismo de hoteles.

A Montse no le quedaba otra ante una situación de emergencia sanitaria que dejaba en primera línea, además, a algunas de sus amistades. A Sonia, por ejemplo, enfermera en el centro Villablanca de Reus y una de sus inseparables compañeras en el equipo del Pàdel Cambrils; o a Alberto, traumatólogo en el Pius Hospital de Valls. Ambos le habían contado la desprotección que sentían en sus trabajos, junto a sus compañeros, a la hora  de atender a los pacientes.

Montse pensó que algo tenía que hacer. Disponía en su taller de varias partidas de TNT y TST, tejido sin tejer con propiedades antiácaros, antihumedad y antilíquido que utiliza en sus trabajos profesionales. Y Texere, su suministrador, le entregó otra partida cuando ella les reveló sus planes: confeccionaría de forma altruista mascarillas para entregar a diversos centros sanitarios. Calculaba que saldrían aproximadamente unas 3.000 del total de esas telas tan apropiadas.

Personal de la empresa Nilcar confeccionando y embolsando las mascarillas. A la derecha, Montse Herrera. FOTO: Pere Ferré

La empresaria de Cambrils puso a una cosedora exclusivamente a esas tareas durante los últimos días antes del cierre que tenía previsto; buscó con su equipo las gomas necesarias, las compraron y empezaron así a confeccionar las prendas, que ya entonces estaban completamente agotadas en farmacias y comercios.

La empresaria de Cambrils se ha volcado en la emergencia desde su taller de Vila-seca  

«En una situación así todos tenemos que aportar nuestro granito de arena», explica Montse, cuya iniciativa corrió como la pólvora a través de sus contactos. Esas 3.000 unidades las distribuyó entre el Hospital Pius de Valls; el hospital Sant Joan de Reus y urgencias de distintos CAP de la ciudad; el Col·legi d’Infermeres i Infermers de Tarragona, de les Terres de l’Ebre y de Lleida; la Residència La Muntanyeta de Tarragona; la Fundació Privada Guitard Aspronis de Malgrat de Mar y los Mossos d’Esquadra de Blanes, de donde es originaria Montse. 

El Institut Català de la Salut, a través del director en Tarragona de atención continuada y urgencias de atención primaria (ACUT), David Sabaté, agradeció a Montse Herrera su enorme solidaridad y le suplicó que siguiera fabricando las tan necesarias mascarillas.

Una de las cosedoras, añadiendo las gomas. FOTO: Pere Ferré

Montse aceptó y el ICS tramitó los permisos para que la empresa se convirtiera en esencial. Así que desde el pasado lunes 30 de marzo se dedican en exclusiva a confeccionarlas, supervisar el proceso y embolsar diez empleados de Nilcar. La SL costea íntegramente también las nóminas para la causa.

Esas 3.000 mascarillas iniciales crecieron hasta las 6.000. Se distribuyeron también al hospital Joan XXIII de Tarragona, a la residencia el Vilar de La Selva del Camp, al centro Villablanca y a la policía municipal de La Canonja. Esta semana esa cifra se acabará doblando, para alcanzar las 12.000 (se fabrican 2.000 a diario). Cuanto antes lleguen a los centros y estén a disposición de los sanitarios, mucho mejor. De ahí que el ir y venir de furgonetas y repartidores hasta la nave de la empresa sea constante. 

Las peticiones se multiplican. Incluso para confeccionar diversos modelos de batas sanitarias. Pero esas prendas ya sólo serán posibles si surgen ayudas a través de fundaciones privadas u otras instituciones. Algunas cadenas hoteleras de Salou se han interesado para aportar la solidaridad que Montse Herrera ha demostrado con creces. Su corazón es enorme.

Otra de las empleadas, cortando las telas. FOTO: Pere Ferré

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