Más de Cultura

Cultura Salud

Conversaciones en el diván

La terapia psicoanalítica se adentra en el inconsciente para superar traumas y poder seguir adelante 

Gloria Aznar

Whatsapp
El psicólogo clínico Jaume Descarrega, en su despacho. Foto: Pere Ferré

El psicólogo clínico Jaume Descarrega, en su despacho. Foto: Pere Ferré

Las mochilas o esas piedras que se llevan en el bolsillo en forma de malas experiencias, de angustia o de miedos siempre pesan, oprimen e impiden que se continúe el camino con serenidad. Gestionar las emociones no siempre es sencillo y los traumas que acompañan la trayectoria vital, a veces son difíciles de identificar

«Normalmente el trauma se concibe como una cuestión negativa que ha ocurrido. Pero un trauma tiene que ver con una situación vivida, sea del tipo que sea, que por exceso, negativo o positivo, deja una huella en la persona. Todos tenemos una historia y, en ocasiones, precisamente lo que no queremos es recordarla», comenta Jaume Descarrega, psicólogo clínico en Tarragona y en el Hospital Sant Joan de Reus. Sin embargo, remover esa historia, ese pasado, puede ser indispensable para afrontar el presente y, por ende, el futuro. Y una de las maneras de hacerlo es a través de la práctica terapéutica del psicoanálisis, de la mano de un profesional. 

«Todos tenemos una historia y, en ocasiones, precisamente lo que no queremos es recordarla»

Descarrega, psicoanalista con treinta años de experiencia, explica que el ser humano tiene una parte consciente y otra inconsciente que, «sin que nos demos cuenta provoca determinadas situaciones y nos lleva hacia lugares a los que nosotros mismos no queremos ir».

¿Cómo se expresa el inconsciente? «A través de los propios síntomas por los que el paciente llega a la consulta. También mediante los sueños, que es una manera de poner en juego durante la noche todo lo que tiene que ver con nuestros deseos o preocupaciones. Y otra manera de expresarse son los lapsus», en los que los profesionales hacen especial hincapié. Así las cosas, el psicoanálisis busca trabajar con estos aspectos inconscientes a partir de la llamada técnica de asociación libre. «Se le propone al paciente que hable de cualquier cosa que le venga a la cabeza sin tener en cuenta lo que le ha llevado a la consulta porque precisamente en el tratamiento psicoanalítico todo es importante», señala.  

El elemento distintivo del consultorio del psicoanalista es el diván. De hecho, 80 años después de la muerte del padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, todavía se conserva su famoso sofá donde realizaba las sesiones de terapia en su casa de Londres. No obstante, Descarrega desmitifica el asiento en cuestión. «No se utiliza siempre. Solo en momentos en los que consideramos que la mirada con la otra persona puede ser una interferencia, más que un elemento que facilite el tratamiento». Este es uno de los motivos, así como «la estructura de cada paciente. Es decir, si sufre de delirios o alucinaciones no se le hará pasar nunca a un diván en el que pueda tener la preocupación de que no nos vea y no sepa qué estamos haciendo nosotros detrás».

De igual manera, otro de los mitos, alentado por la literatura y el cine, es que el psicoanalista únicamente escucha, sin intervenir. «Es una idea errónea. El psicoanalista habla, conversa con el paciente y finalmente, interpreta». Por este motivo, Descarrega revela que la base del psicoanálisis es la palabra. 

«Con la pandemia se han destapado, se han puesto sobre la mesa otras cuestiones que estaban latentes»

‘Magia lenta’
En este sentido, el psicólogo cuenta que Freud entendía que los tratamientos psicoanalíticos requerían de meses e incluso de años para poder dar resultado. «Hacía servir el concepto de magia lenta, que daba la importancia que tenía que dar a la palabra como instrumento mediante el cual las personas pueden comunicar sus sentimientos, sus emociones, sus pensamientos y adquirir influencia sobre los otros. La palabra en sí es la base fundamental. La palabra y sus efectos, ya que dependiendo de las asociaciones que se produzcan se podrán interpretar determinadas cuestiones de una manera o de otra», relata Descarrega, que también es profesor asociado del Departament de Psicologia de la Universitat Rovira i Virgili (URV), así como miembro de la Junta del Col·legi de Psicologia de Catalunya. 

Con el psicoanálisis se pueden tratar multitud de afecciones. Desde sintomatología ansiosa, fóbica o depresiva, entre muchas otras, e incluso incipientes problemas en los niños con los que, sin embargo, se trabaja a través de juegos o dibujos que permiten ponerle palabras a las cosas. «También pacientes que en su infancia siguieron un tratamiento y que ya de adultos vuelven a pedirlo a causa de la relación de pareja, de aspectos que tienen que ver con el mundo laboral o de situaciones que ven que se repiten en su vida y no saben bien el motivo».

«La base fundamental del psicoanálisis es la palabra y sus efectos»

Pero del mismo modo que no todo el mundo pasa por el diván, tampoco todos los pacientes están dispuestos a recuperar su pasado. «De igual manera que en la farmacología hay un gran abanico de ansiolíticos o antidepresivos y en función de cada persona cambia el tipo y la dosis, en las terapias cada uno debe buscar la que más le favorece. Y el papel del profesional es derivarlo a otras opciones».

Y por lo que respecta a la pandemia, Descarrega reconoce que si bien es cierto que tienen un aumento de pacientes, también se debe a que «con la Covid-19 se han destapado muchas cosas. El virus y el confinamiento han puesto sobre la mesa otras cuestiones que a lo mejor de otro modo no hubieran salido. Evidentemente, la pandemia tiene su peso, aunque hay muchos otros elementos importantes a tener en cuenta», asevera.
 

Temas

Comentarios

Lea También