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Deportes CICLISMO

El chico que despertó del coma y se hizo ciclista

Iván Blanco, de Constantí y a quien en 2013 amputaron una pierna tras sufrir un grave accidente en moto, aspira a ser el primer paralímpico en correr junto a profesionales

Francesc Joan

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Iván Blanco, en uno de los parajes donde habitualmente suele entrenar FOTO: Cedida

Iván Blanco, en uno de los parajes donde habitualmente suele entrenar FOTO: Cedida

Apenas recuerda lo que sucedió aquel 10 de mayo de 2013, cuando circulaba en moto por la A-7 en dirección Cambrils y, superada la zona comercial de Les Gavarres, la lona que se desprendió de un camión e invadió los dos carriles provocó su caída. Se le reproducen pequeños flashes: está tumbado en la carretera en estado de shock; nota un intenso dolor en la pierna derecha y en el sacro; trata de quitarse el casco; se lo impide su primo Joan Carles que está con él (iba con su propia moto en el momento del percance)... y minutos después le suben a una ambulancia.

Iván Blanco Torres (Constantí, 1985) pasó semana y media en coma en el hospital Joan XXIII de Tarragona. Los médicos se lo habían inducido para mitigar sus dolencias físicas debido al grave accidente que había padecido. Una vez recuperado el conocimiento enseguida notó que apenas podía moverse y que le faltaba la pierna izquierda. «Mi máxima preocupación en ese instante era saber si la espalda estaba bien y si podría caminar, y a qué altura me habían amputado la pierna», explica el propio Iván, que tuvo la mala fortuna de impactar con el quitamiedos de la vía.

«Sabía que mi vida había cambiado, que por suerte podía contarlo, y de hecho desde entonces celebro mi ‘otro’ aniversario el 10 de mayo (el original es el 29 de marzo)», dice de forma sincera este joven de 32 años que en el momento del accidente formaba parte de la Legión Extranjera del Ejército Francés y acudía a visitar a antiguos compañeros de la Policía de Cambrils donde había trabajado hacía un tiempo.

Que la amputación se hubiera producido por debajo de la rodilla fue un estímulo para Iván, quien durante los tres meses que estuvo en cama
-se confirmó la rotura del sacro- empezó a darle vueltas al deporte que practicaría para aligerar su recuperación. «Tenía claro que con una prótesis podría hacer vida normal y que quería centrarme en un deporte tan duro como el golpe que me había dado la vida, y pensé en el triatlón».

Probó pues con el atletismo -ya había practicado el running-, la natación y el ciclismo, el deporte que de los tres le acabó enganchando por diversas circunstancias y al que decidió dedicarse. «Mi primera experiencia en serio fue la Voltcat, una marcha cicloturista de tres días en BTT en la zona de la Garrotxa», rememora Iván, que disputó aquella prueba en febrero de 2016.

El contacto con aficionados a la carretera a los que conoció vía internet le llevaron a rodar varias veces hasta Girona y a establecer contactos con José Antonio Escudero, medallista olímpico en pista y una de las personas que más le ayudó en esos inicios. De hecho estuvo un tiempo integrado en su equipo, el Escuredo Giró Sport Club Ciclista.

Sus sueños
Su participación en el Campionat de Catalunya en pista y carretera, en contrarreloj, abrieron las puertas a Iván, afincado desde hace un tiempo en Llorenç del Penedès, al equipo belga-holandés élite Arrow Ciclyng Team. Integrado en sus filas fue segundo en el Campeonato de Flandes para discapacitados. «Para mí fue una dosis extra de motivación que me dijeran que veían en mí calidad y margen de progresión, como estar en un equipo semiprofesional élite que compite al lado de escuadras UCI pro continentales y continentales en algunas pruebas. Allí se vive muchísimo el ciclismo».

Ese mismo aliciente le ha llevado ahora al equipo belga Rudyco, con el que disputará las tres citas de la Copa del mundo de paraciclismo. Su objetivo a posteriori son los Juegos Paralímpicos y el Mundial, aunque, el gran sueño que persigue Iván es convertirse en el primer ciclista paralímpico que algún día compita junto a profesionales en un equipo pro o continental.

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