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«Hay equipos que entrenan a las 21»

El toque de queda penaliza a los clubs amateurs, que deben adaptar los horarios

JAUME APARICIO/MARC LIBIANO

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Las jugadoras del Riudoms femenino de Primera Nacional, durante un entrenamiento de esta temporada. foto: alba mariné

Las jugadoras del Riudoms femenino de Primera Nacional, durante un entrenamiento de esta temporada. foto: alba mariné

La pandemia de Covid-19 vuelve a estar desatada. Las elevadas cifras de contagio, ingresos hospitalarios y, desgraciadamente, fallecimientos han vuelto a provocar que el Gobierno español decrete nuevamente, como ya ocurrió en el mes de marzo, el estado de alarma. La principal novedad es que no incluye, por ahora, un confinamiento total, pero sí una limitación a la movilidad -el llamado toque de queda-. Aunque el Ejecutivo de Pedro Sánchez marca ese periodo entre las 23.00 horas y las 6.00 horas, cada Comunidad Autónoma tiene un margen para recortar ese horario. En Catalunya, la Generalitat ha establecido el toque de queda de 22.00 horas a 6.00 horas, aunque las instalaciones deportivas deberán cerrar una hora antes, a las 21.00 horas. Un recorte horario que ha levantado las críticas de todo el sector del deporte catalán.

Empezando por el Secretari General de l’Esport i de l’Activitat Física, Gerard Figueras. Desde que el consejo técnico del PROSICAT le informó del horario, presionó en todos los estamentos posibles, para que el deporte tuviera la misma consideración que las actividades culturales y poder alargar el horario hasta las 22.00 horas. Un petición que, por ahora, se ha rechazado. «Entendemos que no hay motivos técnicos que expliquen que haya más riesgo de contagio a las diez de la noche si se vuelve a casa desde un establecimiento deportivo que si se hace desde uno cultural», aseguraba Figueras ayer en una rueda de prensa urgente para elevar la voz del sector deportivo de Catalunya.

La principal consecuencia es la reconfiguración de todos los entrenamientos. La mayoría de clubes tienen una estructura deportiva compuesta por decenas de equipos de todas las edades y categorías y muy poco sitio para cuadrar todos los entrenamientos. Un encaje de bolillos realmente complicado a principio de temporada que salta por los aires con este recorte horario.

«Tenemos limitación de espacio, nos han impuesto un aforo limitado y ahora nos limitan el tiempo. Es muy difícil poder soportar la situación», se lamenta el presidente del CB Valls, Magí Mallorquí. Pese a disponer de dos pabellones, el Centre Esportiu Municipal El Fornàs y Pavelló Municipal Joana Ballart, tienen hasta seis equipos que entrenan pasadas las 21.00 horas. «Ya veremos cómo lo resolvemos, pero es realmente complicado para un muy sector tocado».

Su homólogo en el CB Salou, Santi Benito, mantiene esperanzas en que la presión de la SGEiEF pueda alargar una hora el cierre de las instalaciones deportivas. De lo contrario varios equipos «perderán muchas horas de entrenamiento, entre ellos el sénior EBA».

En la misma tesitura se encuentra el CBT. El técnico del primer equipo advertía que la decisión del Govern «es la muerte para la mayoría de los clubes». Su equipo empieza a entrenar habitualmente sobre las 20.30 horas, debido a que aunque la LEB Plata es una liga semiprofesional, varios jugadores tienen una vida laboral o académica que compaginar. Un horario que debe cambiar para poder seguir preparando al equipo de cara a la competición.

Para el club del Serrallo este año llueve sobre mojado. Esta temporada la entidad ha incrementado en tres el número de equipos, mientras que ha perdido un espacio que utilizaban el año pasado. «Disponíamos de un Tinglado de la Autoridad Portuaria que nos permitía llevar a algunos equipos a entrenar allí unos días, pero este curso no lo tenemos. Tenemos más equipos y menos sitio», resume el dirigente de la entidad, Jacint Rodriguez. La solución que están mirando de llevar a cabo es la reducción del tiempo de los entrenamientos ya que «no podemos cambiar la hora en la que los niños y niñas salen del cole y vienen a entrenar». Lo que tiene claro es que «no podemos interrumpir la preparación que los equipos de base llevan trabajando desde agosto».

Problemón importante también para el CV Sant Pere i Sant Pau. Más allá de la afectación en cuanto a la organización de los entrenamientos, los cooperativistas tiene fijados sus partidos de Superliga 2 como locales a las 20.00 horas. «Es imposible que a las 21.00 horas podamos haber acabado. Si en el primer encuentro salíamos a las 23.00», exclama Alex Stevovski, director técnico de la entidad que aguardan a que la Federación Española de Voleibol se pronuncie sobre las horas de los partidos.

El dirigente rojillo se mostraba muy crítico con las autoridades que «llevan cinco meses asegurando que en otoño venía una segunda ola y ahora que está aquí dicen que no están preparados».

Jugadores no profesionales

La UE Valls, que este año se estrena en la Tercera División, se ve afectada por la nueva normativa del Govern. El toque de queda de las 22.00 horas va a obligar al club vallense a adelantar el horario de entrenamientos a las 19.30 horas, cuando normalmente el equipo iniciaba el trabajo a las 20.00 horas. La plantilla que dirige Joan Pallarès es totalmente amateur y los jugadores compaginan el fútbol con su actividad laboral. Los entrenamientos de la Unió Esportiva suelen tener una duración de hora y media.

En el equipo femenino del Riudoms, esta temporada en Primera Nacional, la afectación resulta casi idéntica a la de la UE Valls. Deberá adelantar media hora el inicio de los entrenamientos, aunque eso implicará también cuadrar resto de horarios con el fútbol base, que de momento se encuentra sin competir, afectado por las restricciones que está provocando la pandemia. “No podemos entrenar a las 16.00 de la tarde, es inviable para nuestras jugadoras”, asevera el coordinador del club, Joan Montia.

En los equipos de hockey de la OK Liga la problemática se agudiza con el toque de queda. Se han encontrado con el hándicap CE Vendrell y Club Patí Calafell, de carácter amateur y que se ejercitan a partir de las 20.00 horas de la tarde. Sus jugadores también compaginan la actividad deportiva con sus respectivos trabajos y en algunos casos el tener que adelantar el horario de entrenamientos puede convertirse en un conflicto. “Tengo a algún jugador que sale de trabajar a las 19.00 horas, si adelantamos el entrenamiento puede que no llegue a tiempo”, reflexiona el técnico, Pere Varias, que hace experimentos para poder completar, por lo menos, tres entrenamientos semanales con cierta seriedad. Calafell y Vendrell militan en la máxima categoría del hockey nacional.

En El Vendrell, el club rojinegro trabaja con conversaciones con el Ayuntamiento y vía Generalitat para intentar hallar una solución a esta situación. Como en Calafell, sus jugadores no son profesionales y adelantar el horario podría suponer un problema añadido. Es más, la entidad debería trazar acuerdos con la base para poder readaptar la ocupación de la pista del Club d’Esports. “Esperemos que el club pueda encontrar algún acuerdo con las instituciones”, reconoce el técnico, Lluís Delriu.

Horarios en vilo

Tal y como marca la norma del toque de queda, los clubs y las federaciones también van a tener que adaptar los horarios de sus partidos. La UE Valls jugará el domingo, a partir de las 16.30 horas en El Vilar, mientras que el Riudoms lo hará en el campo del Europa femenino, con hora todavía por confirmar.

El Reus Deportiu de hockey se medirá al Lleida Llista el domingo, a partir de las 16.00 horas, en el Palau d’Esports, en un partido que será retransmitido por televisión. Tanto Calafell como Vendrell no han confirmado todavía la hora de sus duelos ante el Taradell y el Voltregà. Normalmente jugaban a las 20.00 horas, pero deberán cambiar esa tradición.

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