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'Le he dicho a Vítor que no me tire un caño'

El reusense Ramon Folch (1989) es la pieza angular del Oviedo de Anquela, que el sábado llega al Estadi enrachado. El centrocampista ha completado los 23 partidos sin descanso y medirá fuerzas ante su exequipo en una cita especial

Marc Libiano

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Real Oviedo

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Tiene cuatro tarjetas amarillas y se enfrenta al Almería. En una semana juega ante el Reus y en dos el derbi ante el Sporting. ¿Qué hace?
(Sonríe). No puedes hacer nada. Antes del partido lo piensas, pero una vez en el campo te olvidas. No lo puedes controlar. Te centras en el partido y si tienes que hacer una falta, la haces. No hay mucho más.

Entonces, ¿no le condicionó?
Me entregué como siempre hago. No vi la quinta ante el Almería y podré jugar en Reus. Para nosotros los puntos de Reus son muy importantes y no podemos especular con estas situaciones. Si veo la amarilla y no puedo actuar ante el Sporting me sabrá mal, pero es algo que no puedo controlar.

¿Vio el derbi Nàstic-Reus el domingo?
Sí, lo seguí desde casa, por la televisión.

¿Qué le pareció ese ‘6’ portugués?
Vítor es espectacular y ahora vuelve a encontrarse bien, por suerte. Yo le he disfrutado durante tres años y en el campo siempre intentaba asociarme con él, porque es un jugador distinto. Si no hubiera sufrido tantos problemas físicos seguramente estaría en Primera Division, porque tiene condiciones de sobras.

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¿Ha hablado con él?
Le felicité por el partido y el golazo que marcó en el derbi. Hablamos de vez en cuando. Ya le he dicho que el sábado no me tire un caño.

El sábado tendrá a muchos amigos en la grada del Estadi, pero también habrá gente que quizás no entendió su marcha. ¿Qué espera?
Tomé la decisión de salir del Reus para mejorar y creo que en esos cuatro años que estuve allí lo di todo. Supongo que hay gente que no lo entiende y lo respeto, pero también muchas personas que sí me han comprendido. No pido nada, simplemente voy a jugar un partido de fútbol y lo único que espero es que la gente disfrute.

Normalizar cada situación que se le presenta, ¿es parte de su éxito?
En este caso no es un partido cualquiera, es especial, pero si intento llevarlo lo más normal posible. Llegaré al Estadi y me instalaré en un vestuario distinto y lucharé por intereses distintos. Forma parte del fútbol y suelo mantener el equilibrio en cada situación. Pienso que es el mejor camino.

En Oviedo ha necesitado adaptarse a un estilo de fútbol más directo, más vertical. ¿Cómo se siente?
El año pasado, en el Reus, ya teníamos fases en las que no podíamos disfrutar tanto del balón. Ahora, en Oviedo, es verdad que somos más verticales, queremos llegar mucho a portería. Me he encontrado cómodo y creo que me he adaptado rápido. Es enriquecedor y me hace más completo como jugador.

Su rol no se ha modificado. Ha jugado los 23 partidos al completo hasta ahora. Lleva así cuatro temporadas. ¿Las piernas no le piden un descanso?
Me encuentro muy bien, a gusto. Me he acostumbrado a este ritmo y me preparo cada semana para mantener ese nivel. Me cuido y sobre todo intento recuperar los esfuerzos con descanso y una vida ordenada. A nivel físico me siento fuerte.

Y eso de la presión en Oviedo, ¿cómo es?
En las redes sociales y también por las calles de la ciudad te das cuenta rápido de la dimensión del club. Jugar ante 15.000 personas cada domingo es una pasada, algo especial. Luego, el míster siempre nos dice que nos tenemos que abstraer un poco del entorno, para bien o para mal. La gente aquí es muy agradecida cuando las cosas van bien y exigente cuando van mal.

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