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El Gobierno quiere cerrar todas las nucleares antes de 2030

No prevé alargar la vida útil de ninguna de las centrales más allá de los 40 años. También echará el cierre a 9 de las 14 térmicas de carbón antes de junio de 2020

Diari de Tarragona

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Edificio de Vandellòs II, en el complejo nuclear de Vandellòs i l’Hospitalet de l’Infant.  FOTO: pere ferré/dt

Edificio de Vandellòs II, en el complejo nuclear de Vandellòs i l’Hospitalet de l’Infant. FOTO: pere ferré/dt

El Gobierno no prevé alargar la vida útil de ninguna de las centrales nucleares en España más allá de los 40 años, de manera que se obligará al cierre de todo el parque antes del horizonte del 2030, según el secretario de Estado de Energía, José Domínguez.

El propio Domínguez indicó ayer que no está en los planes del Gobierno prorrogar las licencias para las centrales nucleares, pero sí negociar para que el cierre sea «de acuerdo» con las empresas y «escalonado», con garantías para los desmantelamientos.

«Se podrían prorrogar, pero no es lo que contemplamos; lo que sí contemplamos es un cierre escalonado», reafirmó en una conversación con periodistas en un hotel de Madrid tras la apertura del vigésimo Encuentro del Sector Gasista organizado por el diario Expansión.

La provincia de Tarragona cuenta con tres centrales nucleares en los municipios de Vandellòs i l’Hospitalet de l’Infant y Ascó. Se da la circunstancia de que Vandellòs II, creada en 1987, envió en julio del año pasado la documentación para pedir más años de producción. Ascó I nació en 1983 y Ascó II lo hizo en 1985.  

Domínguez señaló que «antes de 2030» dejarían de operar todas las nucleares (en 2028 concluirá la última licencia en vigor, la de la guadalajareña Trillo), aunque recordó que en todos los casos le siguen procesos de desmantelamiento de varios años.

«Una decisión social»
Dentro del parque nuclear español, uno de los reactores de Almaraz cumple los 40 años de vida útil en 2021, y este proceso de cierre escalonada se alargaría así hasta 2028 para los siete reactores existentes en España, cuando alcanza también ese plazo de 40 años la central de Trillo.

Domínguez destacó también que cerrar el parque nuclear es «una decisión social», aunque señaló que hay que hacerlo «de una manera segura y ordenada». «Y eso lleva lustros», añade al respecto.

Sobre las centrales térmicas, apuntó que 9 de las 14 existentes tendrán que cerrar antes de junio de 2020 al no haberse acondicionado, y las 5 restantes «difícilmente permanecerán muchos años más en el mercado, en relación a los precios que tenemos».

Las cinco centrales térmicas convencionales que seguirán activas dentro de veinte meses serán la almeriense de Litoral (Endesa); la gaditana de Los Barrios (Viesgo); la coruñesa de As Pontes (Endesa), y las asturianas de Aboño y Soto de Ribera (ambas de EDP).

En su conferencia previa, Domínguez expuso que España tiene ahora una «situación holgada» en cuanto a sus capacidades gasistas, por lo que «no hay una necesidad acuciante» de nuevas infraestructuras, pero sí existen retos para el sector gasista en la transición energética.

Transición energética
El sector gasista, en opinión de Domínguez, tendrá que «estar basado en gas renovable y en hidrógeno», con el compromiso de «llegar al 2050 con cero emisiones». Así, «los primeros años van a ser favorables», por la sustitución del carbón, pero tendrá que hacer también «una rápida transición tecnológica» hacia los gases renovables, y el uso de hidrógeno en el transporte pesado de mercancías y en la navegación marítima.

Domínguez subrayó que el proyecto de ley de cambio climático presentado esta semana por el Gobierno marca el camino para la transición energética y la electrificación de la economía, con el horizonte de que en 2030 el 35 % del mix energético proceda de renovables, así como el 70 % del sistema eléctrico.

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