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"La precarización laboral no vendrá por la tecnología, sino por las relaciones de fuerza"

Entrevista a Carlos Obeso, profesor de la escuela de negocios Esade

Rafael Servent

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Carlos Obeso, profesor de la escuela de negocios Esade.

Carlos Obeso, profesor de la escuela de negocios Esade.

Profesor titular en la escuela de negocios Esade, este licenciado en Ciencias Empresariales y máster en Dirección de Empresas por Esade es, entre otras tareas, responsable del informe anual sobre el Estado del mercado laboral en España que elaboran InfoJobs y Esade Business & Law School desde hace ya ocho años, y cuya última edición salió antes de este verano.

¿Cuándo volvemos a los niveles de empleo previos a la crisis?
Estaríamos en esas cifras posiblemente hacia el año 2021 ó 2022. Es decir, una cifra de paro que en 2007 era del 8%, y que es una cifra alta. Los niveles de desempleo de antes de la crisis no son ningún paraíso, aunque comparados con un 28% de paro hay una diferencia, claro. Hablamos de tasas de desempleo, de cifras: no entramos en la calidad del empleo que se crea. 

¿Le parece si entramos en eso? ¿Qué empleos se están creando y cómo son de distintos a los de antes de que estallase la Gran Recesión?
Los salarios promedio se han reducido respecto al año pasado por una reducción de las jornadas, pero hay trampas que son para la inspección de trabajo. Se crean puestos de trabajo de cuatro horas pero se acaban haciendo más horas. 

"La gente cogía trabajos casi a pérdidas, pero eso está cambiando: empiezan las huelgas, porque el salario mínimo no se aguanta"

Unas horas que no se cobran.
Al final, como en el contrato te fijan unos objetivos, has de cumplir. Ya tenemos incorporado el concepto de la precarización, pero en esto hay un par de cosas importantes. La primera de ellas es que, cuando el sector servicios tiene más peso que el industrial, con el turismo a la cabeza, se trata de sectores no tan organizados, y esa precarización es más por la relación de fuerzas que por otra cosa.

Los sindicatos y los comités de empresa son menos fuertes en los restaurantes que en las fábricas.
En efecto. Con una tasa de paro del 24%, la gente cogía trabajos casi a pérdidas, la cuestión era tener un trabajo. Pero eso está cambiando. Empiezan las huelgas, y el reciente conflicto del aeropuerto de Barcelona es un ejemplo a tener en cuenta. Tenemos que ir a la revisión del salario mínimo, porque no se aguanta.

Y estalla la conflictividad laboral que había estado congelada.
Continuaremos con la precariedad, pero también lo que nos está diciendo el horizonte es que esto tiene unos límites, sobre todo en concentraciones urbanas como Barcelona o Tarragona, donde no es lo mismo cobrar 700 euros que si vives en Miravet.

¿El futuro no era de los robots?
Poco a poco, las empresas, sean del ramo que sean, están empezando a introducir la lógica de la tecnología, y eso irá dando un perfil un poco distinto [al mercado laboral]. Pero [según una encuesta realizada en un reciente informe de Infojobs y Esade] tanto empresas como trabajadores no ven este tema como una amenaza a corto plazo.

¿Y no lo es?
Cuando miras estudios como los de McKinsey, el horizonte es más lejano que el que plantean informes como los del Foro Económico Mundial. En los estudios de McKinsey cogen profesiones concretas, como por ejemplo la de vendedor de tienda, y se preguntan qué tareas podrían automatizarse. Y se necesita seguir vendiendo.

"Los perfiles profesionales cada vez están más orientados a vender"

Puede sustituirlos una inteligencia artificial. Los teleoperadores están amenazados por los bots de atención telefónica, ¿no?
La inteligencia artificial entra en la atención al cliente, pero no en las ventas. Los perfiles profesionales cada vez están más orientados a vender. Sí que hay tareas que desaparecen de un plumazo, como ha pasado siempre ante un cambio tecnológico, pero el catastrofismo éste no está justificado, hay decisiones que cuestan mucho tiempo de implantarse. Es el ejemplo del coche eléctrico: dicen las marcas que tardará 40 años todavía en implantarse.

Pues no lo parece, por cómo se están apurando en sacar modelos cien por cien eléctricos...
En todo caso, la precarización del mercado laboral no vendrá por aquí, sino por las relaciones de fuerza, como en el caso del aeropuerto de Barcelona. Entramos en una era de mucha incertidumbre.

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