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Las mascarillas y los guantes se adueñan de playas y océanos

Estos materiales deben ser tratados con especial cuidado después de su utilización con el fin de no propagar el virus

REDACCIÓN

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Material de usar y tirar, derivado de la llegada de la pandemia. FOTO: Getty Images

Material de usar y tirar, derivado de la llegada de la pandemia. FOTO: Getty Images

La pandemia nos ha dado algunas lecciones de consumo y sostenibilidad, con cifras de contaminación muy por debajo de lo que estábamos acostumbrados. Pero no todo es positivo. La Covid-19 también tiene afectación en el medio ambiente. La obligatoriedad de llevar la mascarilla se traduce en un número importante de basura. Éste es uno de los ejemplos. OceansAsia, una organización para la conservación marina en Asia, ya denunciaba, a principios de la pandemia, cómo había encontrado una enorme cantidad de mascarillas quirúrgicas acumuladas en las playas de Soko, un archipiélago localizado en Hong Kong. Pero no hace falta ir tan lejos. En la Playa del Miracle de Tarragona, un grupo de buceo lleva meses sacando mascarillas y guantes, y alertando de lo perjudicial que es este hecho para el planeta.

Este incremento de uso de equipos de protección individual, conocidos como EPI, también se da en los hospitales. Estos materiales, como los guantes, mascarillas o batas quirúrgicas, deben ser tratados con especial cuidado después de su utilización con el fin de no propagar el virus. A pesar de que los sistemas de contenedores varían en función de la comunidad autónoma, por norma general, el contenedor de fracción resto es el lugar adecuado para desechar estos residuos. Nunca el contenedor amarillo, previsto para envases de plástico. En palabras de Nieves Rey, la directora de Comunicación y Marketing de Ecoembes, esto es así para evitar riesgos de los trabajadores de los camiones de recogida y las plantas de reciclaje del contenedor amarillo, que podrían contaminarse al estar en contacto con los materiales que se reciclan.

¿Cómo deshacernos del material? En los casos de los hogares en cuarentena o con personas infectadas, es preciso seguir un protocolo marcado. Los guantes, pañuelos y mascarillas se han de eliminar en una bolsa de plástico (bolsa 1), en un cubo de basura en la habitación, preferiblemente con tapa y pedal de apertura, sin realizar ninguna separación para el reciclaje.

La bolsa 1 debe cerrarse adecuadamente, de manera hermética, e introducirse en una segunda bolsa de basura (bolsa 2), al lado de la salida de la habitación, donde además se depositarán los guantes, mascarilla e incluso batas utilizadas por el cuidador, y se cerrará bien antes de salir de la habitación.

La bolsa 2, con los residuos anteriores, se depositará con el resto de residuos domésticos en la bolsa de basura (bolsa 3) correspondiente al cubo de fracción resto. Inmediatamente después, se realizará una completa higiene de manos, con agua y jabón, al menos de 40-60 segundos.

Por otro lado, la separación de los residuos en hogares sin positivos por Covid-19, se realizará como se viene haciendo habitualmente, tratando de maximizar dicha separación para reducir la fracción resto generada. Los guantes de látex o nitrilo empleados para otros usos no deben depositarse en el contenedor de envases, sino en el de resto.

En centros sanitarios

En los centros sanitarios, el tratamiento de los residuos es distinto. Los guantes, mascarillas y batas se consideran residuos infecciosos y se gestionarán como tales. Se deberá maximizar el llenado de los contenedores disponibles en estos centros para cada uno de los tipos de residuos generados, evitando entregarlos a los gestores autorizados sin optimizar su capacidad, de forma que se logre así una gestión lo más eficiente posible. Las autoridades competentes podrán requerir el trabajo coordinado de las empresas de gestión de estos residuos para cubrir las necesidades de estos centros, así como la puesta a disposición de naves o terrenos de terceros para el almacenamiento de contenedores cuando los gestores encuentren dificultades de gestión debido a la acumulación de los mismos. Dichos almacenamientos deberán cumplir los mínimos que establecen las autoridades.

En caso de que fuera necesario, las instalaciones industriales de fabricación de cemento autorizadas para coincinerar residuos o las instalaciones de incineración de residuos municipales deberán proceder a la incineración de estos residuos a requerimiento de las autoridades competentes.

200 años hasta desintegrarse por completo

«Los pescadores, sobre todo de marisco, ya están diciendo que cuando cogen sus redes se están encontrando mascarillas mezcladas entre lo que capturan», alerta Juan Jesús Martín, biólogo en el aula del Mar. «Nada más que hay que pasearse por las playas y ya vemos por la arena mascarillas, que al final con el viento todos sabemos que acaba en el mar y en el fondo marino», añade.

Las mascarillas desechables, tanto las quirúrgicas como las FFP2, incluyen el polipropileno en su composición, un tipo de plástico muy empleado en el material de laboratorio y embalaje alimentario. Como un polímero más, según Juan Jesús Marín, su presencia en el mar se puede alargar más de 200 años antes de desintegrarse por completo.

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