Calafell: La defensa que quedó bajo la calle

Una de las fortificaciones de defensa de la Guerra Civil en el núcleo de Segur estaría aún debajo del asfalto y algunas casas

10 febrero 2019 15:48 | Actualizado a 10 febrero 2019 16:44
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La costa del Baix Penedès se fortificó a finales de los años 30 del siglo pasado con defensas de hormigón y baterías en puntos elevados y a pie de playa. El objetivo era hacer frente durante la Guerra Civil a un temido ataque por mar de las tropas franquistas que ya habían tomado Mallorca.

De aquel sistema defensivo quedan pocos vestigios. Incluso muy pocas imágenes. El historiador de Vilanova i la Geltrú Adrià Cabezas ha rescatado una foto de una de las baterías levantadas en Calafell entre 1936 y 1937 y que estaba en lo que hoy es la calle Horta, una de las zonas elevadas del núcleo de Segur. 

Plano

Cabezas ha conseguido incluso un plano de cómo era aquella batería de defensa y que ha obtenido en el Archivo Militar de Ávila. Con la ubicación y los planos ha podido comprobar que aún se conservan elementos de aquel complejo defensivo que no obstante tuvo muy poca eficacia.

Primero porque finalmente no hubo el esperado ataque por mar. Fue la aviación fascista italiana y nazi alemana que ayudaron a Franco quienes masacraron las ciudades catalanas con bombardeos sobre la población civil. 

 

En la zona aquellos aparatos Heinkel He-59 se cebaron especialmente con el nudo ferroviario de Sant Vicenç de Calders que sufrió 121 bombardeos durante la Guerra Civil causando 83 víctimas mortales. 

«En las pruebas con el cañón las balas apenas llegaban a la playa y se desmontó el cañón», Adrià Cabezas, Historiador

Sin alcance
Así que de poco sirvieron las baterías de control y defensa costera que levantaron los propios vecinos.  Pero además esa batería en lo alto de Segur de Calafell presentó otro problema. 

La estructura de hormigón hubiera sido muy resistente. Estaba diseñada para cuatro piezas de artillería, pero se la dotó con un cañón de 150 milímetros que apenas tenía alcance. 

Adrià Cabezas explica que en las pruebas que se hicieron las balas apenas llegaban al mar. Alguna explotó junto a la estación de Renfe. «No sirvieron de mucho y entonces se optó por retirar el cañón».

Cabezas, que realizó su tesis de final de carrera de Historia sobre  la defensa de la costa catalana durante la Guerra Civil, ha estudiado esa batería de Calafell que contaba con un pasillo que unía los cuatro nidos de cañón y que era utilizado como depósito de munición

En la parte posterior de toda la  estructura defensiva había tres barracones para la tropa, una cocina y cisternas de agua que debían servir para los defensores y para refrigerar los cañones. Una escalera comunicaba esa zona con la batería artillada. 

¿Dónde está?
La escalera, parte de los barracones y la cocina todavía se conservan, pero permanecen en terrenos privados. Sin embargo, ¿dónde está la fortificación? ¿Los gruesos muros de hormigón y el pasillo? ¿Y los cuatro puntos de artillería? 

La investigación del historiador señala que permanecen debajo del asfalto de la calle Horta y también de algunas de las viviendas que se construyeron años después. Y allí siguen bajo el suelo.

La dureza de la estructura hizo desistir del derribo al promotor de la zona y optó por cubrirla y urbanizar encima. Considera Adrià Cabezas que algunos hundimientos que hoy presenta el terreno corresponden a las partes huecas de la estructura que no acabaron de rellenarse.

«Eran fortificaciones muy avanzadas para la época, precursoras de los búnkeres de la Guerra Mundial», Laureano Clavero, Director de cine

Explica que zonas de la fortificación de Segur de Calafell quedaron bajo las casas hasta el punto de que en algunos casos los vecinos las habilitaron durante años como bodegas y dependencias. 

La antigua estructura hacía incluso que diversas viviendas estuvieran en su día conectadas bajo tierra por ese pasillo de la fortificación de defensa. Pero con el tiempo acabaron cerrándose, como señala el director de cine de Calafell Laureano Clavero.

Documental
Clavero prepara un documental con la productora Mirasud sobre las líneas de defensa costera que hubo en Cubelles, Cunit y Calafell. Con el editor y cámara Sergio Garcia ya han grabado imágenes de lo que queda de lo que definen como unos «gigantes dormidos». 

En 1937 Cunit ya tenía una línea de trincheras de 2.000 metros y se ubicaron nidos de ametralladoras en las zonas de L’Estany, Tres Pins y la masía de Segur. Todo ello levantado por unos atemorizados vecinos que hacían turnos para las obras y la vigilancia.

Especialistas en la Guerra Civil como el propio Adrià Cabezas, Francesc Xavier Hernández y Jordi Ramos colaboran en la documentación para el trabajo. El documental mostrará lo que queda de aquellas obras, recuerdos de quienes vivieron esas jornadas e imágenes rescatadas de la historia. Algunas reales y otras, recreaciones. 

Los mayores todavía recuerdan algunos de esos puntos de vigilancia de la costa como el que había en la playa de Segur de Calafell y que llegó a ser un chiringuito con sus grandes letras de Bar en el blanqueado hormigón. «Incluso fue vivienda para los primeros trabajadores que llegaron a la zona para levantar las promociones de viviendas ante el crecimiento turístico». Hasta se emapdronaron en ella.

Precursoras
Clavero explica que esas fortificaciones, como la de la calle Horta, eran muy sofisticadas para la época. Incluso serían precursoras de los búnkeres que se extendieron especialmente durante la Segunda Guerra Mundial. «Cada día los vecinos se levantaban casi de madrugada para construir esas defensas costeras. Después seguían en sus trabajos», explica Laureano Clavero. 

Una de esas estructuras aún en pie está en la playa de Les Madrigueres de El Vendrell para la que hay el proyecto de restaurarla. En Cunit pretende levantarse una de esas defensas de costa similares a las que había y que estará en la zona del nuevo paseo marítimo.
 

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