Cargados de buen tiempo

La vida sigue. Aquí no nos podemos dormir y sí, en el territorio hay proyectos ya en marcha y otros de futuro. Todos ilusionantes y para la esperanza

02 mayo 2021 05:40 | Actualizado a 07 mayo 2021 13:01
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Me declaro fan incondicional de las frases motivadoras. Ya de pequeño cuando se leían en los sobres de azúcar o ahora publicado en los perfiles de las redes sociales donde nos muestran las carencias de nuestros conocidos. «A veces la vida no es cuestión de aptitud si no de actitud», «La felicidad no ocurre por casualidad si no por elección» o «si con lo que tienes no eres feliz, con lo que te falta tampoco», con palabras así como no vamos a ser positivos! Es que mira que la fórmula es sencilla!

Pero bueno, una cosa son palabras bonitas dignas de filósofos aficionados a Paulo Coelho, que sacan de quicio a los que estamos a medio camino de encontrarnos a Shopenhauer, quien nos mostraba que el «secreto para no ser demasiado infeliz reside en no esperar ser demasiado feliz» y otra la realidad del día a día que cuelga encima nuestro cuál espada de Damocles. Pero, ¿cómo no vamos a ser pesimistas con las cartas que nos han salido? El futuro que se nos cierne es feo.

Así que por una vez, llevemos la contraria a los augurios, hagamos acto de contrición y busquemos motivos que nos permitan ser optimistas. Trasladándolo a términos pragmáticos destaquemos qué proyectos empresariales cercanos nos pueden dar motivos para creer en un futuro no tan apocalíptico como podamos pensar a priori. No sin antes enviar mis ánimos a todas aquellas empresas que han tenido que cerrar sus puertas por culpa de la pandemia, quiero decirles que sigan luchando y que les esperamos de nuevo en pie. Y para los valientes, que son muchos, que han abierto un negocio pese a la que está cayendo, decir que por menos se han otorgado nombres a las calles y que para ellos será el reino de los cielos de los emprendedores. Tienen sin duda mi respeto y gratitud y si por mi fuera saldríamos todos a aplaudirles a las ocho de la tarde.

La vida sigue y el show debe continuar, y aquí no nos podemos dormir en los laureles y sí, hay proyectos para la esperanza. En Salou y Vila-seca tenemos la ampliación de Port Aventura con la Liga y el BCN World, este último a ver si de una vez por todas se desencalla. Con más de once mil puestos de trabajo en juego sería una más que digna tabla salvavidas. Si las obras hubieran empezado cuando tocaban saldríamos en una posición ventajosa después de esta crisis. Uno de los empresarios más listos que he conocido ya decía por allá 2010 que la gente cuando sale de tiempos de crisis tiene la necesidad imperiosa del sector servicio.

En Mont-Roig tenemos a meses vista el nuevo camping resort de lujo de los propietarios de otros campings de renombre como la Ballena Alegre ubicado en Sant Pere Pescador. En Cambrils parece que por fin se acabarán de construir el hotel del Pòsit y el resort de lujo del mismo propietario ubicado en la playa de la Llosa; todo esto sumado al nuevo hotel Mònica para adultos dispara la oferta hotelera del municipio y un buen número de nuevos contratos.

En otras zonas de la provincia también hay proyectos en marcha ilusionantes, el nuevo centro logístico de Amazon en Constantí, la nueva nave de Aosom en Valls, la piscifactoría de L’Ametlla de Mar, la nueva factoría Nomen en el Delta, o si me apuran el macroproyecto de Repsol, Enerkem y Agbar que convertirá El Morell como la capital española del tratamiento de residuos.

En fin, que estamos tocados pero no hundidos. Que mientras haya gente como Marta que acaba de poner todas sus ilusiones en abrir una tienda de vinilos en la Plaça Mossèn Batalla de Cambrils o como Andrés, que mañana abre su pescadería en el mercado de Torreforta, recibiremos mensajes de auténtico positivismo.

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