Los malabares de un mago para superar la crisis desde Vila-seca

Mag Albert aprovechó el confinamiento para crear un espectáculo y poder sobrevivir de su profesión, que la idea y la ensaya a caballo entre su Reus natal y Vila-seca, donde tiene su lugar de trabajo

05 febrero 2021 22:00 | Actualizado a 07 febrero 2021 07:28
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En poco más de 85 metros cuadrados de almacén, una furgoneta y decenas de cajas de diferentes tamaños dejan poco margen para moverse. En este complejo laberinto, Albert Picollà, Mag Albert en su versión profesional, ensaya con su equipo: Raúl Martín, Jordi Nadal y Deni Gómez desde hace años.

Al principio, ni las cajas eran tantas ni la complejidad del espectáculo requería tanto espacio. Pero a medida que se ha hecho un nombre en el panorama de la magia, las cajas se han multiplicado y el espacio para trabajar ha disminuido.

En un segundo plano y siempre atento, se sitúa su padre Josep Maria Picollà, también es una piedra angular de la carrera profesional del Mag Albert, que este 2021 abre su sexta temporada. Quizá su labor está entre bambalinas, lejos del escenario.

Su misión es comercializar el espectáculo y poderlo ofrecer por Catalunya, España... y lograr que la magia supere la Covid-19 y todas las consecuencias económicas y laborales que se ha llevado por delante (sin descontar las vidas humanas, que siguen siendo la parte más dolorosa de esta pandemia).

Entre este pasado, presente y futuro a corto plazo negro ha nacido Spektrum, un espectáculo teatral de magia musical y visual de gran formato. Algo de luz y mucho trabajo previo para poder sobrevivir en una época donde los trabajos no esenciales sufren lo indecible para poder mantenerse a flote.

El show, estrenado el pasado 2 de enero en Vila-seca, es la culminación de una idea que ha nacido entre las sombras tétricas del coronavirus, las frías paredes del almacén de Vila-seca y la ingeniería económica (mejor dicho los malabarismos) para poder pagar cada mes y que la ilusión no se apagara en la joven carrera de un mago de 23 años y su equipo de colaboradores. 

La génesis en el confinamiento

Spektrum nació en pleno Estado de Alarma. Demasiado tiempo encerrado, demasiado tiempo para pensar. «Queríamos hacer algo diferente, pero no sabía el qué. Las ideas venían y se iban todo era confuso al principio», admite Albert Picollà. Sentado en una silla de plástico, rodeado de cajas negras y viendo algunos pósters de sus magos en una de las paredes. En este entorno, el mago reusense se siente seguro. 

Las ideas del equipo empezaron a solaparse entre llamadas y mensajes de whatsapp hasta que una idea cuajo en el equipo: el show debía girar entorno a la luz. «Quisimos ir al revés. El color negro ayuda a tapar los secretos o trucos de la magia, pero nosotros queríamos arrojar visión a la ilusión, luz a cada zona para concentrar la mirada del espectador y generar una sensación de espectáculo de magia, no de un número de trucos enlazados uno detrás de otro», señala Picollà.

Durante los meses de verano de la pandemia, Mag Albert logró salvar parte del negocio actuando  de hotel en hotel, de camping en camping. Allí probó cosas y observó la reacción de un público heterogéneo. Era un banco de pruebas para ver si aquel número valía la pena o aburría.

Con buena parte de los trucos conocidos, era cuestión de formatear los espectáculos anteriores y crear uno de nuevo donde la luz, la oscuridad y la música vistieran la magia del momento. Los espectros de los haces de luz, de las ondas musicales y de la luz ultravioleta (UV-A) resaltan y multiplican los efectos mágicos y ópticos que ofrece el joven ilusionista.
Pero para llegar a los 60 minutos de espectáculo y las cinco horas previas de montaje del escenario, hay muchos minutos que nadie conoce, que nadie intuye y que desde hace meses en el espacio limitado de un almacén de Vila-seca se perfila este nuevo show ya en cartelera para quien desee contratarlo (teatros, auditorios, espacios cerrados....).

La música

Albert Picollà se duerme con los auriculares. Respira música y se concentra con ella. «Es mi inspiración», confiesa. Por ello la metodología de trabajo de este equipo no va del truco al espectáculo sino que hace el camino opuesto, la escenificación primero y el número de magia después.

Así, las horas que dedica escuchando música le permiten escoger las piezas que acompañarán cada número. «Comparto mis ideas y la música que escojo, pero haya consenso o discrepancias, la última palabra la tomo yo», afirma convencido de que su propuesta es la más adecuada.

Spektrum es un show sin palabras. La música fluye con la luz y los números de magia durante una hora. Por ello, la labor de estos meses finales de 2020 han sido de encajar como un engranaje preciso de un reloj la duración de la música, la colocación de los focos, la duración del número de magia y el ritmo que debe ensamblar cada una de estas piezas. «Hay más de un millar de movimientos que hemos configurado para que el espectáculo sea todo un bloque con la luz como hilo conductor».

Durante los meses de otoño, el nuevo show del Mag Albert cobró forma pieza a pieza. Los ensayos se hicieron número a número y con la necesidad de vaciar la nave temporalmente. La furgoneta aparcada en la calle y las cajas apiladas para poder maniobrar.

La covid-19 ha motivado que la seguridad sanitaria se instalara en cada una de las mañanas y tardes de ensayo y solo en el escenario se permite la licencia de ir sin mascarilla el joven ilusionista.

La esperanza de 2021

La primera puesta en escena de Spektrum fue en Vila-seca, en el Auditori Josep Carreras. «Tuvimos la suerte de poder instalar el escenario días antes del estreno y poder ensayar todo el show de forma continuada. Era la primera vez que lo hacíamos», explica Albert Picollà.

El estreno fue un éxito y agradó a los presentes. Los nervios del debut quedaron disipados a los pocos minutos y el espectáculo de luz y sonido ensamblados con la magia dejó un pozo de esperanza para poder ofrecerlo a toda España e intentar sobrevivir de la magia. El próximo fin de semana, el espectáculo viaja a Miranda de Ebro, un nuevo paso al frente para recuperar el mercado y sobrellevar con esperanza la presión del coronavirus.

«Hemos tocado fondo y cada mes es muy complicado cuadrar los números. No hay espectáculos, no hay ingresos, pero los gastos deben cumplirse a rajatabla», explica su padre, que ha difundido y ha «vendido» Spektrum a todos los teatros y ayuntamientos habidos y por haber.

La pandemia y sus restricciones han cortado las alas a muchos artistas, entre ellos los profesionales de la magia como Albert Picollà. Él confía en que el esfuerzo del equipo y el ingenio del nuevo show puedan ir atrayendo contratos e ingresos para poder recuperar lentamente la ilusión y el trabajo que existe detrás de cada espectáculo.

«Soy optimista y viendo que en 2020 trabajamos algunas semanas en verano, confío en que las vacunas puedan mejorar la situación para los próximos meses», afirma cruzando los dedos.

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