Mas de Barberans entona el Rihihiu

Hasta mañana domingo, 30 de julio, desfiles, coloquios, circo y música acaparan la programación del festival de artes vivas

29 julio 2023 08:40 | Actualizado a 29 julio 2023 13:55
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«Como seres humanos, el sentido sonoro es el más animal que tenemos y el que nos vincula con la naturaleza; aunque vivimos rodeados de imágenes, la capacidad de aprender a escuchar y de descubrir las realidades sonoras, que nos vinculan a la naturaleza, son una fuente pedagógica muy interesante». De este modo, el artista de Alcanar, Vicent Matamoros, expresa con palabras la acción sonora Últimes vivències de les cantadores, con la que ayer inauguró el festival Rihihiu en la Era de la Vila de Mas de Barberans (Montsià).

La performance invitó al público a emprender un viaje sonoro al pasado a través del grito ancestral del rihihiu, que hacían los payeses y las payesas para avisar a los vecinos de que habían llegado a sus hogares o a la masía.

El festival Rihihiu nació hace dos años en Santa Bàrbara, donde se celebrará del 20 al 22 de octubre.

Para ello, con meses de antelación, el creador ha entrevistado a ocho personas para «recopilar información del rihihiu y de las vivencias de cada uno de los testimonios, es decir, de lo que implicó para todos ellos».

«Quan arribàvem a la plana hi anàvem una setmana o quinze dies sigui perquè anàvem a llaurar o a plegar olives». «La il·lusió era veure si estaven els veïns de baix i l’única forma que hi havia per saber-ho era cantant el rihihiu». «Pujàvem a un marge o a l’olivera i d’allí fèiem el rihihiu». «Necessitàvem aquest contacte, sobretot els joves. Com després es coneixien a les discoteques, nosaltres ens coneixíem a les planes». Estas fueron algunas de las experiencias que se expandieron como memorables recuerdos, a la vez que tres cantadores, ubicados lejos del escenario y de manera coordinada, iban reproduciendo el canto ancestral.

$!Un momento del espectáculo les ‘Últimes vivències de les cantadores’, creado por Vicent Matamoros. FOTO: S. FORNÓS

«El objetivo es que el público no solo entienda las realidades que vivieron los testimonios, sino que también perciba lo mismo que ellos sentían», afirmó Vicent Matamoros. Una experiencia de la que también fue partícipe el público que, impasible al paso del tiempo, se concilió también con sus recuerdos. «El rihihiu era la única manera de socializar, ya que desde que llegaban a la finca, donde debían trabajar, podían transcurrir semanas y meses, y el canto del rihihiu era la manera de comunicarse con personas de otras zonas y tener un mínimo de vida social. Era como el WhatsApp de hoy en día», aseguró el artista de Alcanar.

«Nos queremos acercar a la tradición de una manera respetuosa y actualizada, para imaginar aquellos posibles que la historia no ha dejado escrito»

Por su parte, las impulsoras del festival, Anna Zaera y Zoraida Roselló, reconocieron que «Mas de Barberans nos ha adoptado y para nosotras venir aquí significa abrir el concepto del festival Rihihiu, en tanto que abarca la plana del Montsià. Nos ha servido para encontrar nuevos testimonios de memoria viva», a la vez que pusieron en valor que «el objetivo es recuperar la memoria oral de quienes vivieron en los campos de olivos y la memoria del rihihiu, que es la de estos encuentros que no se hacían en los núcleos urbanos, sino que se hacían en espacios más relacionados con el paisaje».

Así, tras la inauguración la programación del festival Rihihiu continuará hoy y mañana en Mas de Barberans. Hoy, por la tarde, el poeta y performer Oriol Sauleda encabezará un pasacalles acompañado de la banda instrumental de la Plana del Montsià y coros participativos, con un espectáculo que fusionará la cultura popular y la crítica social (20 horas, desde la Plaça de l’Església hasta el Mirador).

Por la noche, será el turno de Joana Gomila y Laia Vallès, quienes presentarán Paradís, (22.30 horas, en Les Faixes), un disco que combina sonoridades electrónicas, cantos folclóricos, jazz, improvisación, poesía y una cuidada puesta en escena.

El festival Rihihiu ha participado en el último Foro Cultura y Ruralidades que se ha celebrado en Cuenca bajo el lema Continuidades - Discontinuidades. Artes, creación y ruralidades contemporáneas en Europa

El último día, mañana, se presentará la exposición fotográfica El crit del rihihiu, de Iris Muñoz (18 h, en el Museu de la Pauma), que visibiliza la vida en los pueblos de Mas de Barberans y Santa Bàrbara, retratando una generación de personas que vivieron directa o indirectamente vinculadas al mundo agrario y que conocen el grito del rihihiu. A continuación, tendrá lugar el coloquio El gest i les noves formes d’art, con la participación de Oriol Escursell (Nilak), Iris Muñoz (fotógrafa), Anna Vizcarro (Lo Fil de la Vida), Simone Simons (artista sonora y artesana) y la moderación de la periodista Laia Beltran. Una charla que servirá para constatar cómo desde las prácticas artesanales surgen corrientes de pensamiento que ya de por sí son políticas. Finalmente, la compañía de circo Eia despedirá el festival con Espera (20.30 h, en Les Faixes), una propuesta coreográfica en una atmósfera que transporta a un lugar fuera del tiempo, hecha de gestos simples, donde los acróbatas se convierten en artesanos del movimiento y aparecen paisajes perdidos.

$!La compañía de circo Eia clausurará el festival. Foto: Cedida

Próximo destino, Santa Bàrbara

El festival Rihihiu nació hace dos años en Santa Bàrbara, donde se celebrará del 20 al 22 de octubre, con la voluntad de seguir reflexionando sobre el patrimonio local y paisajístico desde una perspectiva de género. «Nuestra intención es poner el foco en los espacios que quedan entre los municipios, espacios de encuentro en época de cosecha, de diversión, y que quedaban fuera del control de los municipios y, por lo tanto, aptos por disidencia y la experimentación», explica Anna Zaera.

«Tenemos un paisaje propio, una cultura popular vinculada a los ciclos de la naturaleza, y queremos resignificar todas estas herencias, desde el pensamiento y el activismo»

«Con el festival Rihihiu queremos desestigmatitzar la mirada sesgada hacia el mundo rural, que erróneamente se asocia con un mundo vasto, rústico y poco civilizado. Nos queremos acercar a la tradición de una manera respetuosa y actualizada, para imaginar aquellos posibles que la historia no ha dejado escritos, como las representaciones de género o el empoderamiento de la mujer en el mundo agrícola», concluye Zoraida Roselló.

En este sentido, cabe destacar que este mes el festival Rihihiu ha participado en el último Foro Cultura y Ruralidades que se ha celebrado en Cuenca bajo el lema Continuidades - Discontinuidades. Artes, creación y ruralidades contemporáneas en Europa. Así, el certamen ha sido uno de los proyectos referentes del Estado, al lado de experiencias similares de otros festivales europeos. «Tenemos un paisaje propio, una cultura popular vinculada a los ciclos de la naturaleza, y queremos resignificar todas estas herencias, desde el pensamiento y el activismo», concluye Anna Zarea.

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