Un verano loco y calamitoso en Europa

22 agosto 2022 16:28 | Actualizado a 23 agosto 2022 07:00
Salvador Aragonès
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¿Será por el cambio climático? ¿Será porque los medios de comunicación lo exageran y dramatizan todo? ¿Será un castigo divino como los había en el Antiguo Testamento? ¿Será por el desprecio que tiene el hombre de hoy a la naturaleza? ¿Será...?

Lo cierto es que, cifras en mano, Europa vive un verano de locos. Nadie ha visto cosa igual, ni las personas centenarias recuerdan tales calamidades en Europa. Porque no es una región, ni un país, sino todo un continente. Es más, no solo Europa vive estas calamidades, sino quie las vemos también en China y en varias zonas de Asia.

Hemos dicho cifras en mano. Por ejemplo, en Europa nunca los incendios habían calcinado 700.000 hectáreas, especialmente en España (280.000), Portugal, Francia, Italia, Grecia y zonas ribereñas del norte del mar Mediterráneo. Pero también han afectado en la ribera sur del Mediterráneo, como Marruecos, Argelia, Egipto...

¿Por qué tantos incendios? Las razones son diversas. La primera es la sequía que sufre el continente, no solo en el sur de Europa, sino también en toda Europa, como en Alemania... ¡y en Gran Bretaña! ¿El río Rin dejará de ser navegable? Esta es la gran preocupación ahora de Alemania, junto a los problemas y escasez de energía a que le somete Rusia. El Rin atraviesa zonas industriales de primer orden que usan el transporte marítimo para sus mercancías. Alemania nunca había tenido estos problemas de sequía.

La sequía ha impulsado la utilización de los buques cisterna, de las desaladoras del agua del mar, el racionamiento del agua, incluso donde pasan ríos que se han secado, y muchos pueblos –en algunos casos es ya endémico– el uso de camiones cisterna para quie puedan beber las personas y los animales.

La segunda razón es el poco cuidado que tienen los europeos de los bosques, que, si no se trata su superficie, crecen los abrojos, la maleza y, cuando hay sequía, quema todo. Ciertamente que muchos de los incendios son provocados, pero el fuego prende allí donde encuentra mejores condiciones.

El bosque hoy en general se valora poco en el continente europeo, como se valora poco la producción agrícola

El bosque hoy en general se valora poco en el continente europeo, como se valora poco la producción agrícola, no así la comercialización que proporciona una de las causas del fuerte incremento de precios al consumo.

La tercera es que se da una ganadería intensiva que consume productos elaborados, piensos, y ya quedan menos granjas que comen hierba del campo o del sotobosque.

La cuarta es la insuficiente atención de las autoridades en limpiar los bosques y trazar cortafuegos para evitar que, en caso de un incendio, este no se extienda más.

Europa, por otro lado, este verano loco, se ha visto afectada de un calor sofocante, que ya empezó en junio, y registró el mes de julio más caluroso que se conoce. Este calor ha afectado a las personas que han tenido dificultades por el alza de los precios del gas y la energía.

Los precios de los productos de gran consumo, especialmente alimentos, pero también los precios industriales, se han situado entre un 8 y un 10% de media en todo el continente.

Las vacaciones, el turismo, ha incrementado sus precios hasta un 15 y 20%, con lo que muchos han visto acortadas sus vacaciones o no han salido de su casa o ciudad. Además, la vuelta de vacaciones espera a muchos un trabajo precario, inseguro, a causa der los vaivenes de la economía general, a causa de la guerra que Rusia mantiene con Ucrania.

El mes de agosto ha sido la puntilla a todas las calamidades. A la sequía y al sofocante calor de junio y julio, muchos lugares se han visto sacudidos por fuertes aguaceros, tormentas y granizadas. Algunas montañas aparecían blancas, cubiertas de granizo. La agricultura se ha visto muy afectada con grandes pérdidas en las cosechas, como el caso de la vendimia, o de los olivos, la fruta y el regadío. Se han producido más tornados de lo habitual y más tormentas que nunca.

La gravedad de todo es que estas tormentas no han terminado con la sequía, ni con los incendios, porque no coincidían los lugares de los incendios con los de las tormentas.

En fin. Europa ha vivido un verano loco y calamitoso, en el que se han registrado todas las calamidades de un verano en grado máximo. ¿Por qué ha ocurrido esto en el viejo continente, azotado como estás por una guerra y una fuerte crisis energética?

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