Ana Sesma: «La finalidad última del yoga es descubrir quién soy yo»

Entrevista. Experta en prácticas que llevan al autodescubrimiento, es guía en Yoga-Nidra, técnica que, defiende, mejora la calidad de vida, reduce el estrés y ayuda a restablecer el equilibrio interno


06 enero 2022 21:20 | Actualizado a 09 enero 2022 10:03
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Ana Sesma es una infatigable investigadora, con una larga trayectoria en las prácticas que llevan al autodescubrimiento: yoga, yoga-nidra, meditación, duelo y acompañamiento en la muerte o constelaciones sistémicas, entre otras. «El yoga llegó a mí después de una baja de once meses por estrés, ansiedad e insomnio», manifiesta, resultado de tensas jornadas en el aeropuerto del Prat y una difícil conciliación familiar. En la actualidad, trabaja en el aeropuerto de Reus. Ana Sesma ha publicado Yoga-Nidra, una guía para la relajación profunda, de la editorial Kairós, para marcar el camino a todos aquellos que quieran seguirlo.

¿Qué es Yoga-Nidra?

Es una de las múltiples técnicas del yoga. En concreto, consiste en ir recogiendo los cinco sentidos hacia el interior. Sería como ir cerrando las cinco ventanas, a través de las que nos llega la información de fuera, para abrirlas hacia el mundo interno. Y a la vez, ir acallando la mente. Todo esto es un proceso guiado y pautado. Son una serie de fases ordenadas para llegar al objetivo de conseguir una calma total.

¿Todo el mundo puede acallar la mente?

Acallar la mente es una práctica, un entrenamiento. Si utilizamos una metáfora, podemos decir que la mente parlante autómata es como el mar. Es decir, su naturaleza es estar en movimiento. En el mar prácticamente siempre hay olas, con mayor o menor intensidad, pero llega un momento en que se percibe una pausa entre una ola y otra. Con la mente ocurre lo mismo. Entre un pensamiento y otro se producen pausas, por lo que hay que ir adentrándose en ellas. Supongo que sí que hay casos en que quizás no se pueda parar, como enfermedades de una importante severidad neurótica. Pero también hay contraindicaciones tanto para el Yoga-Nidra como para cualquier técnica de meditación.

¿Por ejemplo?

Con el Yoga-Nidra nos vamos adentrando en niveles no conscientes. Entonces, está contraindicado en epilepsia, en personas que consumen estupefacientes o que padecen enfermedades psíquicas severas, ya que nunca se sabe qué monstruos pueden emerger. No obstante, sí se puede practicar guiados por un especialista. Bajo supervisión se pueden tratar traumas, pero hay que ser honesto y profesional. Por ejemplo, en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, Yoga-Nidra aparece en relación a un estudio que se hizo con soldados con estrés postraumático a la vuelta de Irak y Afganistán.

¿Hasta dónde llega el Yoga-Nidra que no llega el yoga, digamos, normal?

Hay una idea muy confusa, absolutamente pervertida, sobre lo que es el yoga que llamamos normal. El yoga no es una gimnasia, no es contorsionismo. Y es lo que en muchos ámbitos están vendiendo. Y no es un deporte, aunque se puede aplicar. En el yoga, en esencia, la finalidad última es descubrir quién soy yo. Esto es pura metafísica. Es ciencia y si no se está haciendo circo, es precioso.

¿Y en qué beneficia?

Tiene beneficios a nivel físico, energético, emocional, mental, intelectual… Porque todos estos elementos son como envolturas. Como las muñecas matrioska, la antropovisión hindú describe perfectamente al ser humano así, con todas las envolturas, individuales y transpersonales. Entonces, se hace un viaje por cada una de ellas, voy calmando, relajando, pacificando... Hay unos cuantos estudios científicos que se han hecho aplicados a la ansiedad, los problemas menstruales, a nivel endocrino o de sistema nervioso. También hay un trabajo muy profundo en neurología, con los dos hemisferios cerebrales, en que se aprende a funcionar desde un nivel que no es el de la reacción animal, de supervivencia.

El del día a día...

Vivimos ahí, en ese estrés, con los nervios de punta, como si hubiera un león continuamente amedrentándonos. Y no lo hay. El Yoga-Nidra lo que hace es recuperar toda esa energía que durante el día vamos consumiendo. Y además, regenerar estos niveles. Este estrés sostenido en el tiempo tiene unos efectos en la salud devastadores, por lo que se necesitan herramientas para recuperarse.

¿Qué significa la metáfora del carruaje, los caballos, el cochero y el señor?

Hay unos textos preciosos de la guía del hinduismo, las Upanishad, que significa lo aprendido a los pies del maestro. Son unos textos del siglo VIII a.C., en adelante que hablan del ser humano como carruaje. El cuerpo físico sería el coche, que tiene que estar en buenas condiciones para que el carruaje funcione; hay un cochero, que sería la mente, y si el cochero no ha dormido, el carruaje no va a ir bien; los caballos son importantísimos porque son las emociones, la energía en movimiento. El cochero debe saber guiar a los caballos y tenerlos bien entrenados para responder a lo que se necesita en cada momento del camino; finalmente, en el interior está el señor, que va en silencio, sereno y esto sería el alma. El yoga va a armonizar todos esos niveles. Sería la homeostasis, que estén en equilibrio para poder llegar a descubrir quién yo soy, que es donde va el auténtico yoga.

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