Gabriel Bosques: «Reus es la suma de sus barrios, le dan una imagen concéntrica»

El debate sobre urbanismo y movilidad que promueve la segunda edición del Reus Architecture & Urban Design International Workshop analiza la ciudad y plantea cómo debería ser en un futuro

02 septiembre 2023 08:30 | Actualizado a 02 septiembre 2023 19:00
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Cal Massó reúne hasta el 8 de septiembre a 24 estudiantes, locales y de cinco universidades internacionales, para profundizar en el modelo urbanístico de Reus. El arquitecto Gabriel Bosques ha sido uno de los ponentes de este año.

¿Qué marca el desarrollo del workshop?

Los estudiantes tienen que entender que trabajan con la planificación ciudadana, algo muy complejo que requiere diferentes fases. Sobre todo, entender dónde están trabajando, conocer el modelo de ciudad, la historia del lugar, el comportamiento de la gente, la relación de la ciudad con su entorno más inmediato... Reflexionar sobre temas de ciudad y todos los factores que configuran el modelo específico de Reus.

¿Qué caracteriza ese modelo reusense?

Partiendo de la idea de «ciudad del conocimiento», mi ponencia pretendía transformar esa premisa en el «conocimiento de la ciudad» para explicar cómo es Reus, por qué es como es y quiénes somos; cómo hemos llegado hasta la fotografía final. Su historia desde la época medieval, como ciudad circular, determina que sea una configuración radial con unos ejes muy claros. Es un modelo muy denso y sin núcleos aislados.

Reus pudo crecer por los cuatro puntos libremente, por que no tiene ninguna frontera en el territorio, no hay mar ni montañas; las barreras físicas las pusimos nosotros después, como las vías del tren.

«Reus pudo crecer por los cuatro puntos libremente, no había fronteras en el territorio; las barreras físicas las pusimos nosotros»

¿Es determinante también la distribución en barrios?

Para mí, el gran cambio en su crecimiento fue la aparición de los barrios. Reus es la suma de todos sus barrios. Antes de los años 60-70, la ciudad tenía un centro histórico y un barrio periférico que era el Barri del Carme, y entonces aparecieron los barrios de autoconstrucción históricos, a raíz de la inmigración. Cada uno de estos barrios (Inmaculada, Sol i Vista, Sant Josep Obrer, Montserrat) todavía tiene unas particularidades propias.

A esto se sumaron los barrios que gestionó la administración pública por cuestiones de densidad de población: Barris Juroca, Fortuny, Gaudí... así como los más actuales, como Jardins de Reus o la zona norte, que le dan esa imagen concéntrica y compacta.

¿Qué permite este modelo?

Tenemos una ciudad ideal para acoger las nuevas políticas para descarbonizar la ciudad, promover cambios en la movilidad, convertirla en una «ciudad de 15 minutos», más sostenible... Hay que trabajar mucho para renaturalizar la ciudad, provocar el menor impacto en el medioambiente y, en paralelo, incorporar aquella tecnología óptima de las Smart cities.

¿Qué papel tiene la red de equipamientos?

Reus es una ciudad comercial y sobre todo social, esa es su identidad propia. Ello hace que los equipamientos públicos que facilitan las relaciones sociales sean esenciales y su implantación, por la configuración radial de la ciudad, siempre se ha regido porque el servicio vaya a buscar a la persona. No están centralizados, la planificación siempre se distribuye en los ejes norte-sur y este-oeste; las escuelas, centros cívicos, equipamientos deportivos... están repartidos por toda la ciudad.

«La planificación se distribuye en cuatro ejes; hay escuelas, centros cívicos, equipamientos deportivos... repartidos por toda la ciudad»

Al final, el urbanismo está al servicio de las personas.

Tanto el urbanismo como la arquitectura son herramientas para la población que configura una ciudad. Por eso, los estudiantes analizan los usos e interacciones que surgen al convivir en un sitio.

¿Esta iniciativa contribuye a hacer previsiones de futuro?

El Workshop tiene diferentes ‘salidas’. Una de ellas son las asignaturas pendientes en cuanto a espacios urbanos, como las vías que suponen una frontera con el Barri Gaudí, o cómo se relacionará la ciudadanía, con la estación de Bellissens, con los equipamientos del sur como el campus universitario, el hospital y el centro tecnológico.

El Ayuntamiento trabaja en ello, pero la mirada de los estudiantes es muy interesante en este sentido porque el urbanismo dista mucho de un país a otro.

De hecho, la planificación aquí se rige por el Reus Horitzó 32.

Se marcan unos hitos que, a veces, son muy genéricos, pero deben ‘aterrizar’ en la práctica, pues queremos una ciudad más verde, más sostenible, más conectada, etc.

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