7. La irrupción definitiva del teletrabajo

Llevar la oficina a casa es una tendencia sin vuelta atrás y todo un reto para la conciliación

04 enero 2021 18:28 | Actualizado a 05 enero 2021 13:53
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«A nivel empresarial, el mundo digital y ‘on line’ está cogiendo un empuje enorme. Veremos que es mucho más barato y menos contaminante. Es más asequible conectarse en una videoconferencia que enviar a alguien lejos para hacer una reunión», reconoce Laura Roigé, presidenta de la Cambra de Comerç de Tarragona. 

Llevarse la oficina a casa, en aquellos casos en los que ha sido posible, ha sido una medida sanitaria más con un efecto positivo, en tanto que ha reducido la movilidad y los contactos y ha contribuido a la contención de la epidemia.

El fomento del teletrabajo, que en muchos casos ha irrumpido para permanecer en el tiempo, es una de esas consecuencias positivas de la pandemia, que ha dado un espaldarazo a esta asignatura pendiente que de la noche a la mañana se ha convertido en un progreso tecnológico.

No todo es positivo en este proceso: tan pronto puede facilitar la conciliación familiar gracias a una mayor flexibilidad, como volverse un problema en el hogar por horarios excesivos o por la dificultad de separar espacios, todo un desafío para algunas familias. Reuniones, conferencias o asambleas a través de plataformas como Zoom, Hangouts, Jitsi o Skype, entre muchas otras, se han convertido en habituales en nuestra jornada laboral. El trabajo a distancia debe suponer un cambio profundo, a nivel empresarial y económico, en la medida en que digitalizará muchos procesos y puede desembocar en un incremento de la productividad. 

«La pandemia nos ha puesto de golpe en el año 2030. Ahora hay muchas oportunidades nuevas. Puedes tener una marca global desde Tarragona. Antes uno tenía que coger un avión y meterse en un hotel para una reunión de dos horas. Esto no es productivo», admite Armand Bogaarts, empresario holandés afincado en Tarragona. 

Habrá compañías en las que el empleo en remoto será necesario u opcional y, en otras, inviable. Lo que está claro es que esta irrupción tecnológica, según los expertos, no tendrá vuelta atrás. 

La tendencia ha dado lugar a nuevas regulaciones legales, reclamadas en parte para evitar abusos, y ha abierto un abanico de posibilidades impensables hasta ahora, como la opción de vivir en el campo, alejado de masificación urbana, mientras se trabaja desde el propio domicilio. También exigirá una apuesta decidida de empresas y administraciones por la infraestructura tecnológica, incluida la fibra óptica; todo ello, en conjunto, puede abrir la puerta a paliar en cierta medida la despoblación rural. 

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