El plazo para recuperar la Volta del Pallol se acaba en ocho meses

Los calendarios están muy ajustados si no quiere perderse la subvención de la Generalitat para Porta Tarraco. 

11 julio 2021 16:30 | Actualizado a 12 julio 2021 07:40
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«Los trámites administrativos están hechos. A partir de ahí, en cualquier momento puede iniciarse la obra». Son palabras del concejal de Patrimoni, Hermán Pinedo, en relación a la recuperación de la bóveda romana del Pallol y de la restauración de la fachada del antiguo beaterio de Ca l’Agapito. Un proyecto del que empezó a hablarse hace más de una decena de años y que ahora se la juega a caixa o faixa para desencallarse.

El momento es crucial. En marzo de 2019 el Ministerio de Fomento, a través del 1,5% Cultural, anunció la concesión de una subvención para acometer la intervención. Lo hizo en base al borrador de un proyecto que debía redactarse y que presupuestaba la inversión global en 1,2 millones de euros. Dicho proyecto debe permitir la recuperación de un inmueble abandonado y en desuso, en una de las puertas de entrada de turistas a la ciudad: la Plaça del Pallol, un espacio que se convertirá en el punto de recepción de cara a los visitantes.

De hecho, la Volta del Pallol es una de las tres patas sobre las que se sustenta el Porta Tarraco, un centro de recepción de cara a los visitantes, que cabalga alrededor de tres puntos y que en su conjunto supone una inversión de 600.000 euros. La financiación va a partes iguales entre la Direcció General de Turisme de la Generalitat y el Ayuntamiento. No obstantes, las reglas de esta subvención son claras y si la administración local no quiere perder los 300.000 de ayuda autonómica, no puede superar los plazos.

Así es que el inicio de las obras en el antiguo beaterio no pueden demorarse. El pasado 29 de junio se hacía pública la adjudicación de la obra a la empresa Recop Restauraciones Arquitectòniques SL y ya se ha visto movimiento en el edificio en los últimos días. «Esta parte ya la tenemos y también tenemos la dirección facultativa», sigue explicando Pinedo. El periodo de ejecución de los trabajos es de ocho meses, por lo que es importante que la parte de obra pueda acabarse en marzo, para iniciar de inmediato la musealización. «Se nos está acabando el plazo de Porta Tarraco, que tiene como máximo hasta octubre de 2022, así es que todo va muy ajustado», añade el responsable de Patrimoni.

En esta primera fase de obras se actuará sobre la fachada principal, que da a la plaza y que actualmente está semiescondida por paneles. Hay que «arreglarla» y «dignificarla» para que esté en condiciones, ya que se ha detectado el riesgo de desprendimientos, grietas, pérdidas de material y humedades. Asimismo, se intervendrá sobre una antigua bóveda romana, que, según recoge la memoria del proyecto, «se hizo para crear un pasillo ceremonial que bordeaba el foro». Ahora esta estructura presenta «grietas y desprendimientos como consecuencia de las cargas inadecuadas a que están sometidos, y de la falta de conservación y estanqueidad de los cerramientos».

En paralelo, mientras se llevan a cabo las obras, se avanzará en la tramitación de la segunda fase que hace referencia a la musealización del espacio. «Habrá una serie de mappings, de proyecciones y de elementos que incorporarán tecnología, vídeo, imágenes y sonido que explicarán cómo era la ciudad de hace 2.000 años», argumenta el responsable de Patrimoni. Los visitantes entrarán por la puerta de acceso principal, verán estos contenidos experienciales, en un pase de unos diez minutos, seguirán el recorrido para conocer la maqueta romana –que se instalará de nuevo en estas dependencias– y volverán a salir al exterior, esta vez por la puerta lateral, junto a la Casa Sefus, para iniciar el tour por la ciudad.

La idea es avanzar en la parte de los contenidos, para que «el día en que acaben las obras se pueda entrar a instalar todo esto». La fecha es octubre de 2022, cuando el edificio debe estar preparado para volver a abrir sus puertas, como centro de interpretación de Tarraco, después de caer en el olvido durante los últimos años. Sin embargo, tan solo será accesible la parte de abajo de un inmueble que cuenta con otras tres plantas en desuso. «Se tiene que estudiar qué se hace y cómo se paga, porque es una actuación muy cara», afirma Pinedo.

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