Restringidas las visitas a Rosa Peral a la cárcel de Tarragona

La presa más famosa del Centro Penitenciario de Mas d’Enric, a raíz de la serie de Netflix que relata el crimen que cometió en 2017, solo podrá ver a los familiares de primer y segundo grado

21 septiembre 2023 21:00 | Actualizado a 21 septiembre 2023 21:12
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El Centro Penitenciario de Mas Enric en El Catllar ha restringido las visitas presenciales a la reclusa Rosa Peral, la ex agente de la Guàrdia Urbana de Barcelona condenada por asesinar a su pareja en el llamado «crimen de la Guardia Urbana» en 2017.

La cárcel de Tarragona, el centro penitenciario catalán en el que ha cumplido la mitad de los seis años que lleva entre rejas (la condena es de 25 años) solo podrá verse con sus familiares de primer y segundo grado y relaciones afines en el próximo mes.

Según ha informado El País de fuentes cercanas a la prisión tarraconense, la medida obedece a una decisión unánime de los técnicos que integran la junta de tratamiento de Mas Enric, que consideran que la sobreexposición de Peral a los medios puede perjudicar su proceso de reinserción.

La medida, que incluye las visitas en locutorio y los vis a vis, tiene una duración de un mes, pero podría reducirse en función de la evolución de las circunstancias de la reclusa.

La restricción en las visitas se suma a las limitaciones de llamadas telefónicas que se le impusieron el pasado martes, a raíz del expediente que se le abrió por utilizar sus comunicaciones previstas para familiares y amigos desde la cárcel para conceder entrevistas.

En declaraciones a Catalunya Ràdio, su abogada, Núria González (que visitó a su cliente el miércoles por la mañana, según ha sabido el Diari), ha denunciado que Peral lleva «tres días sin poder hablar con su familia directa» a raíz de la sanción que se le impuso, y que ha sufrido además un «registro muy intenso» en su celda, de donde le han retirado objetos personales como auriculares y lápices de colores. Además, le han dicho de manera «extraoficial» que se está planteando un nuevo traslado a otro centro penitenciario, ha añadido la abogada.

Por su parte, fuentes del Departament de Justícia de la Generalitat han recalcado que el registro en la celda es «una medida habitual, no excepcional», cuyo fin es comprobar si los reclusos guardan objetos no autorizados. También insisten en que la condenada tiene restringidas las comunicaciones telefónicas con terceros, pero se le sigue permitiendo contactar con sus familiares.

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