Un tarraconense pierde 270.000 euros en una estafa de criptomonedas

Policías de ocho países desarticulan una trama de falsas inversiones. Hay 17.000 víctimas en España. Primeros casos en la provincia de personas que se han quedado sin sus ahorros

04 diciembre 2022 19:36 | Actualizado a 05 diciembre 2022 07:00
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«Además de víctima te sientes culpable a ojos de la sociedad, por si algunos piensan que has arriesgado mucho o que dónde te metes. Por eso ni siquiera la familia más cercana lo sabe», explica Antoni (nombre ficticio), un tarraconense afectado por la macroestafa cripto internacional de una trama que acaba de ser desmantelada.

Una operación policial entre ocho países, con la participación incluida de Mossos d’Esquadra y Guardia Civil, ha desarticulado un complejo entramado que cometía estafas financieras a través de inversiones ficticias en más de 400 plataformas. Antoni, como otros afectados, ha perdido todos sus ahorros: 180.000 y 90.000 euros en sendas inversiones en dos de esas páginas web. «La operación policial me da una mínima esperanza de cobrar aunque sea una pequeña parte. Es posible que esos dineros estén en paraísos fiscales. En todo esto no he perdido solo dinero, también tiempo, confianza en mí mismo, salud», explica.

«Soy un afectado pero a ojos de la sociedad me siento culpable. He perdido todos mis ahorros de trabajador», lamenta Antoni (nombre ficticio), una de las víctimas

Y eso que Antoni ya tenía experiencia en bolsa. De hecho, creyó estar informándose bien cuando optó por invertir en Iron FX, una plataforma que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) acaba de incluir este octubre, a modo de advertencia, en su extensísimo y creciente listado de plataformas no autorizadas. «Vi que había tenido relación con el Barça, que estaba registrada en Inglaterra o Chipre, que había patrocinado eventos deportivos, que tenía un edificio central en Londres...». Pero se equivocó. Aquello era distinto. «Yo tenía experiencia. Si veo que una inversión financiera falla, cierro y no pierdo, o puedes perder pero luego recuperar. Lo que no pensaba es que esta gente se estaba llevando el dinero». Vio que las comisiones que cobraban «estaban bien».

Falsos brókeres y persuasión

Comenzó, como casi todos los estafados (más de 17.000 en España), con una inversión de 250 euros para darse de alta. A partir de ahí arrancó una vorágine de llamadas y correos por parte de falsos brókeres, con grandes dotes de persuasión. Antoni añadió 6.000 euros, a los 15 días 10.000 más. «Ellos conocen este mundo y establecen una confianza contigo. Yo sabía que si entras con un capital importante tienes más opciones de trabajar mejor», indica Antoni.

La policía ucraniana ha desmantelado en Kiev un centro de llamadas en el que había más de 800 trabajadores

Diversificó el dinero en otra de esas plataformas ahora investigadas. En pocas semanas todo se enturbió en esa espiral inversora, una montaña rusa de ganancias y pérdidas que en muchos casos se empieza a destapar cuando la víctima quiere retirar el dinero. «Les dije que necesitaba 1.000 euros de los invertidos y me los enviaron. Pero luego les pedí todo. Me dijeron que tenía que pagar una multa. Me decían que tenían unos compromisos con terceras entidades, y que para recuperar 90.000 les tenía que enviar 30.000. Se enfadaban por teléfono, se ponían agresivos. Les dije que me lo justificaran todo, qué entidades eran... y nada. Yo ya sabía a esas alturas que si pagaba 30.000 o 20.000 más eran perdidos también».

Antoni buscó en Londres las direcciones de la plataforma y se topó con un «solar, una tienda...»

Ya era claro que Antoni era una víctima. Un familiar comprobó en Londres las direcciones de la empresa con la que estaba haciendo tratos. «En un sitio había un solar, en otro una tienda de ropa...», se lamenta Antoni. Hasta que decidió denunciar en los Mossos d’Esquadra y también buscar un abogado para emprender un periplo judicial en Madrid y en La Seu d’Urgell (Lleida), desde donde ha irrumpido la investigación que ha acabado con la macrooperación de la policía. Pero el tormento, cuatro años después, aún sigue. «Todavía me siguen llamando, ahora personas y entidades diferentes, abogados que dicen que tienen información sobre tu caso y que te dicen que pueden recuperar lo que te han robado. Es una estafa también, es un continuo».

Diligencias complejas

El abogado Mauro Jordan lleva unos 20 casos en la causa abierta en La Seu d’Urgell. La investigación judicial discurre paralela a la policial, topándose con multitud de obstáculos. «Cuando existen muchas víctimas, lo más complicado no es demostrar que esto es una estafa. Eso está claro. Hablamos de empresas que no existen, inversiones irreales, operativas fantasma. No hay problema para acreditar la estafa, sino que el inconveniente está en los juzgados. Esto exige unas diligencias de investigación complejas, órdenes europeas, comisiones a otros países».

La policía calcula que la red ganaba 400 euros al minuto y 50 millones cada tres meses

Jordan sostiene que «las criptomonedas son muchas veces un reclamo». A veces se opera en mercado Forex pero las cripto están siempre detrás. «A veces convencen a las víctimas para que se instalen en su ordenador un programa de control remoto, con el pretexto de ayudarles, y les abren una cuenta de criptomonedas, que se utiliza en lugar de una transferencia para dificultar el rastreo», reconoce Jordan.

El letrado indica que los afectados caen en «reclamos muy agresivos» y acaban con pérdidas patrimoniales muy importantes, a veces de más de 200.000 euros. El perfil de los inversores no es el de personas con gran ambición de enriquecerse, sino trabajadores, como es el caso de Antoni, que intentan buscarle un destino más rentable a sus ahorros ante el poco potencial que brinda el banco.

«Son empresas que no existen, inversiones irreales y operativas fantasma», denuncia el abogado Mauro Jordan

El suceso ha trastocado por completo la vida de Antoni. «Intento llevarlo lo mejor posible, y no hacerme más daño a mí mismo. No tengo problemas económicos porque sigues trabajando y vas cobrando, pero siempre hay cosas en las que te limitas, sales menos a cenar, intentas reducir gastos...». Antoni reclama una «mayor labor de prevención, por ejemplo por parte de la CNMV, que es muy exigente con las entidades que se dan de alta pero que debería serlo más con las que incumplen, porque muchas veces llegan tarde». «Deseo que la gente denuncie para que a nadie más le vuelva a pasar», culmina.

Herdos.com, bajo la lupa

El goteo de casos es constante en Tarragona. La propia CNMV advirtió en 2019 de los riesgos de Herdos.com. Ya era tarde para María (nombre ficticio), vecina de un municipio de Tarragona, y de 58 años, que por entonces había perdido 25.000 euros. La citada Herdos.com es una de las firmas fraudulentas identificadas por Mossos.

«Hace años contactaron conmigo por las redes para que invirtiera», recuerda. Los 750 euros iniciales fueron luego 6.000 euros. «Me iban notificando en qué marcas lo invertía y cómo subía, hasta que un día me dijeron que la apuesta había ido mal y que lo había perdido todo. Tuve un disgusto grande pero solo perdí esos 750 iniciales». Años después «me volvieron a enganchar».

«Lo he pasado muy mal, ni mi familia lo sabe. Yo solo quería dedicar unos ahorros a una inversión», reconoce María (nombre ficticio)

Decidió buscarle más rentabilidad a «unos ahorros que tenía a raíz de la venta de una finca» y ahí comenzó el torbellino de apuestas, de 100 en 100 euros, y luego 900. «Me iban pidiendo dinero, voy ganando hasta que quiero retirar la mitad, pero me dicen que es una lástima hacerlo ahora, que está subiendo mucho la bolsa, que esto va a más... y te camelan de tal manera que caes».

«Me llamaban muchas veces»

El calvario continuó. «Me llamaban muchas veces, me insistían». Así que con esa dinámica acabó pagando con el tiempo un total 25.000 euros que aún no ha podido recuperar, y cualquier intento de hacerlo pasa por invertir aún más. «Incluso me han llamado de una empresa recuperadora que me dice que me pueden ayudar a condición de quedarse un 20% del capital», cuenta ella.

$!Un momento de la operativa conjunta entre Guardia Civil y Mossos. Foto: DT

Confía en que los últimos avances tengan efecto. «Lo he pasado muy mal, no lo sabe nadie, ni la familia. Yo no soy una entendida, simplemente vi por la tele en algún programa a gente que le había ido muy bien y quise dedicar unos ahorros a eso. Yo lo que quiero es recuperar mi dinero y que esa gente acabe en la cárcel».

Según los Mossos d’Esquadra, la ciberestafa tiene un impacto de miles de millones. La red ganaba 400 euros al minuto y 50 millones cada tres meses. En países como Albania, Bulgaria, Georgia, Macedonia del Norte y Ucrania se han desmantelado 15 ‘call centers’, se ha detenido a dos de los máximos responsables, hay 16 personas investigadas y se han intervenido 355 ordenadores. La macrooperación continúa abierta.

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