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Naltros Ser más longevo tardará décadas

Criopreservar el corazón no será viable hasta 2080

Empresas de Estados Unidos y Rusia mantienen 'congelados' más de 200 cuerpos humanos y de mascotas a la espera de que la ciencia permita la recuperación  
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Escena de la película 'Demolition Man'.

Escena de la película 'Demolition Man'. YouTube

John Spartan fue condenado después de que una situación con rehenes, provocada por Simon Phoenix acabara en desastre. Tanto el policía como el delincuente pasaron 36 años en crioprisión, hasta que en 2032 fueron despertados para tratar su libertad condicional. Era el argumento de 'Demolition Man', película protagonizada por Sylvester Stallone y Wesley Snipes; un ejemplo de cómo el cine fantaseaba con al resurrección (con matices, ya que en la cinta no estaban muertos) y la criopreserveración del cuerpo. Dos décadas después de la película, la ciencia no ha sabido dar una solución a una de las ilusiones del ser humano: poder tener dos vidas.              

"No hay ninguna evidencia científica para revivir a una persona congelada. Para mí, la criogenización del cuerpo humano es un rito funerario más. Tú puedes elegir entre que te entierren, te congelen o te incineren", explica, con contundencia, el doctor Javier Cabo. Copreside el primer Congreso Internacional de Longevidad y Criopreservación que se celebra en Madrid y donde expertos de todo el mundo analizan estos dos campos de investigación para intentar burlar a la parca en un futuro, no muy cercano. También las empresas que se dedican a la criopreservación tienen voz en este cónclave organizado por la Fundación Vidaplus. "Ninguna de estas empresas aseguran que van a lograr revivir en el futuro. Solo dicen que es una opción más. Pero creo que está bien que expliquen qué métodos usan, como el DMSO (dimetil sulfóxido) o la vitrificación", defiende Cabo.

Empresas como Alcor, pionera en el sector, o KrioRus defienden esta técnica. Max More, máximo responsable de la primera compañía, reconoce que congelar un cuerpo entero o un cerebro (la neuropreservación se realiza cortando quirúrgicamente la cabeza) a 196 grados bajo cero es complicado pero "se puede hacer". Más difícil todavía es la descongelación y reactivar biológicamente los 150 cuerpos que tienen en sus instalaciones de Arizona. "Y no garantizamos que vaya a funcionar", recalca sobre un procedimiento que no es barato. El cuerpo entero cuesta unos 175.000 euros y solo la cabeza, unos  70.000 euros. KrioRus, con sede en Moscú, reconoce qe tiene 200 contratos firmados, 51 personas en criopreservación (la última entró el 1 de mayo) y 19 mascotas.             En España, el Instituto Europeo de Criopreservación lleva tres años ultimando el proyecto para poder realizar esta técnica. Cabo se muestra "escéptico" con el éxito de estas iniciativas por las trabas legales, aunque señala que puede haber una "puerta abierta" para la regulación. "Si es legal quitar los órganos después de no recuperarse de una parada cardiaca, ¿por qué no puede ser legal decidir que me congelen? Porque solo en ese momento es viable la técnica ya que las células todavía están vivas (se denomina 'stand-by'). Después, el cuerpo ya está muerto", añade el responsable del congreso.              

Construir tejidos                    

La complejidad de esta técnica recae en el tamaño del tejido. "La criopreservación ha demostrado que a nivel celular funciona, como un ovulo, un espermatozoide o los embriones. Pero cuando empiezas a extraer la aorta con su válvula o la arteria pulmonar con su válvula, hay problemas con el frío", apunta Cabo. "Con los conocimientos actuales y el avance de la ciencia, no creo que antes del año 2080 tengamos un corazón viable", añade el cirujano, el primero en implantar un corazón artificial pediatríco en España.

Además de la criopreservación, la pelea por conseguir que el ser humano sea más longevo se vive en los laboratorios. María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), resumió en su ponencia los trabajos que reliza junto a su equipo con los telómeros, los extremos del ADN que evitan que los genes se rompan y las células envejezcan. Algunos ratones con terapias experimentales han vivido hasta un 21% más. Por su parte, Juan Carlos Izpisúa, del Instituto Salk, analizó el 'juego' de mezclar genes en embriones con los que trabaja en el laboratorio. Una línea de trabajo con células pluripotenciales conocidas como progenitores que tiene el objetivo de conseguir fabricar órganos humanos. "Estamos en una fase muy temprana", añade el científico albaceteño.

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