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Argumento definitivo

Desde hace años Ignasi Buqueras ha dado más vueltas que un reloj para lograr la reforma horaria
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Desde hace años Ignasi Buqueras ha dado más vueltas que un reloj para lograr la reforma horaria.

Se ha entrevistado con innumerables personalidades a favor de esta reforma: comer a las 13 horas, acabar el trabajo a las 18, telediarios a las 20, películas en TV que terminen a las 22,30, y a las once de la noche todos a la cama.

Ha utilizado toda clase de argumentos: una mejor conciliación familiar, ahorro de energía, asimilación a Europa, salud pública, etc. Pero le faltaba un argumento, esgrimido ahora por Francesc Homs, el inefable portavoz: «Hay que pasar del horario franquista al horario democrático».

Ha tocado la tecla milagrosa: el franquismo. Cierto que hace 73 años que tenemos este horario, pero ahora nos damos cuenta.

Si añadimos que el nuevo horario nos diferenciaría del español, la Generalitat ha encontrado motivaciones definitivas para el cambio tan conveniente.

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