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El gran reto de los Fondos Next Generation: que pymes y empresas los hagan suyos

El Plan no deja de ser el medio. Es un mecanismo de coordinación de política económica Europea basado en financiación a cambio de reformas e inversiones

Raúl Pérez González de Uriarte

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Que vienen los Fondos! Desde que hace un año la UE acordó formalmente un estímulo para la recuperación de 750.000 millones de euros con objeto de ayudar a la UE a hacer frente a la crisis provocada por la pandemia, esta afirmación se repite en muchos foros del ámbito empresarial de España. Aun así, no se puede negar que para la mayoría de autónomos, pymes y empresas siguen siendo unos fondos desconocidos, más allá de las grandes cifras publicadas, a veces, incluso mezcladas con otras ayudas. Probablemente porque a nivel mediático han ido conviviendo medidas orientadas al corto plazo para respaldar un contexto de reducción de facturación y por tanto de liquidez en algunos sectores, con la creación del Plan de Transformación Español para los próximos años (conocido oficialmente como «Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia»).

Es complejo de armar, articular y canalizar pero la esencia es sencilla de entender. Por un lado, la UE dispone, desde hace tiempo, de una estrategia para Europa. Combinación de sectores estratégicos, generadores de competitividad, sobre la premisa de tener un crecimiento sostenible, impulsado por personas formadas que puedan hacerla verdaderamente realidad y apoyada en marcos normativos que lo facilitan y articulan. Y por supuesto, sí, mejorando la igualdad de oportunidades de los ciudadanos. Por otro lado, la UE genera un presupuesto anual que apoya a los Estados miembros en esta dirección, cuyas cifras se establecen cada siete años. Con estos elementos y los presupuestos de cada país, obtenemos una velocidad de transformación anual. Con la inyección de los fondos NGEU, esa velocidad debería incrementarse. No todos los países se encuentran en el mismo punto dentro del recorrido de transformación por lo que la ayuda es mayor para unos países respecto a otros. ‘La asignación’ a España  de 150.000 millones significa, también, que nos encontramos comparativamente más atrasados y debemos acelerar. No en su uso, en su uso óptimo.

O lo que es lo mismo, de proyectos que, desarrollados en la gran mayoría por el tejido empresarial español, van generando una migración del PIB hacia actividades digitales, sostenibles e inclusivas

Siendo por tanto Fondos que deben movilizarse en el presente, pensando en el futuro, el Plan es la base pero no deja de ser el medio. Es un nuevo mecanismo de coordinación de política económica Europea basado en financiación a cambio de reformas y sobre todo de inversiones. O lo que es lo mismo, de proyectos que, desarrollados en la gran mayoría por el tejido empresarial español, van generando una migración del PIB hacia actividades digitales, sostenibles e inclusivas. Y aquí, hoy, nos encontramos ante el deseo de conseguir una cierta cuadratura del círculo: bajo los mimbres de los que disponemos para canalizar una cantidad anual de subvenciones sensiblemente inferior, querer llegar a la mayor parte de pymes y empresas consiguiendo un efecto multiplicador de capital privado sobre el público de uno a cuatro. El elemento que lo complica todo es el factor tiempo. Cuando se realiza una transformación, no puedes esperar a tenerlo todo perfectamente preparado, sino ir usando las bazas de las que dispones a medida que vas creando unas capacidades mejores. Al igual que una pyme que se digitaliza empieza a simultanear su actividad con el nuevo entorno digital, a la espera de que al cabo de un tiempo pueda disponer de más personas con una formación nativa digital gracias a un impulso de la enseñanza en nuevas capacidades, la canalización de los Fondos requiere compaginar la construcción de unas bases, regulación y procesos  distintos al mismo tiempo que se hacen llegar las ayudas a las empresas. De lo contrario, transformación, uso óptimo y poco tiempo no son una buena combinación.

Ya estamos viendo como grandes líneas objetivo del Plan Español van tomando forma, alrededor de la movilidad en sus distintas vertientes, de la eficiencia energética residencial, el autoconsumo y almacenamiento, la digitalización de la pyme… Se van publicando Reales Decretos, se publicarán bases de subvenciones, licitaciones… Lo tendremos todo dispuesto pero, además, necesitaremos que las empresas, las pymes, y los autónomos acudan y transformen las ayudas en proyectos, en puestos de trabajo y en crecimiento, poco a poco más digital, sostenible e inclusivo. Pero ¿cómo se conecta el paulatino lanzamiento de convocatorias cada vez más atomizadas con el tejido productivo no ducho en este mundo? ¿Cómo casa la visión de transformación que puede tener pensada la pyme o la empresa con el calendario de convocatorias?

Para ello, BBVA dispone de una capacidad de canalización por su capilaridad en todo el territorio que puede utilizarse a tal fin. Las entidades financieras son el punto de contacto de pymes, empresas y autónomos para poner sus proyectos en marcha. No es nada nuevo: anticipar subvenciones, conceder financiación, se ha hecho siempre. Por qué no ahora, que el tiempo no sobra y es necesario amplificar el efecto de los fondos y su efecto sobre la actividad y el empleo.

¡Es hora de pasar de la pizarra al campo de juego!
 

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