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El 'síndrome de Montblanc'

El nacionalismo tapa su fracaso político con la búsqueda de un enemigo (España)
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Cataluña no va bien. Hace 35 años éramos la región más rica de España pero, tras un tercio de siglo de gobiernos nacionalistas, no sólo no hemos mantenido el liderazgo español en terrenos como la cultura, la innovación, la creación de empleo y otras iniciativas (tanto públicas como privadas) sino que nos hemos convertido en el lugar de España donde más impuestos se pagan y donde menos servicios públicos se reciben.

Pero el verdadero mal que sufrimos los catalanes es el secuestro mental del nacionalismo que me he permitido bautizar como «síndrome de Montblanc». Y me explico. Hace unos meses, se manifestaron conjuntamente todos los alcaldes de la comarca de la Conca de Barberà, de ERC y CiU (el movimiento político que yo llamo Convergència Republicana). ¿Contra quién se manifestaron? Contra el Gobierno de España. Podríamos valorar si las inversiones del 1% cultural del Gobierno de España en la comarca han sido acertadas o no. O si las inversiones en infraestructuras benefician a la comarca o más al Tarragonès. Lo que es indiscutible es que el presupuesto de la Generalitat de Catalunya para la comarca de la Conca de Barberà para 2014 fue de 25.000 euros. ¿Dijeron algo los alcaldes de Convergència Republicana acerca del miserable presupuesto de la Generalitat para su comarca? No. Porque están al servicio del régimen y no de sus vecinos. Recordemos que la Generalitat es la autoridad competente en materias tan importantes como empleo, industria, promoción económica, comercio, agricultura, turismo y un largo etcétera.

El nacionalismo tapa su fracaso político con la búsqueda de un enemigo (España y el PP) y la promesa de un paraíso en la Tierra, pero la realidad es mucho más cruel con nosotros, los catalanes. El odio no volverá a hacer Cataluña “rica y plena”. Ni el de alcaldes manifestándose contra España para tapar las miserias de sus partidos ni el de Artur Mas, el peor presidente de la Generalitat de la historia, que nunca ha sido capaz de presentar un presupuesto a tiempo (¡ni uno!), que dice que el PP de Cataluña es el culpable de todos los males y disfruta con el sufrimiento ajeno.

Conductas vergonzosas que son fruto de los últimos estertores de un régimen que desembarcó hace tres décadas en la región más rica de España y que nos dejará la burocracia más cara de Europa.

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