Nos espera un 2026 lleno de retos en Europa dentro del ámbito de la libertad de prensa. Unos retos que tendrán también un impacto directo en nuestras vidas. Me explico. El pasado diciembre, el director ejecutivo del Instituto Internacional de la Prensa (IPI), Scott Griffen, reflexionaba sobre el devenir de la prensa en una columna para el Washington Post. Griffen apuntaba que su mayor preocupación era la falta de compromiso de los líderes democráticos para apuntalar las instituciones, incluida la libertad de prensa, ante la marea iliberal que busca erosionarlas. «Muy pocos demostraron el coraje necesario para defender a los medios independientes o las normas democráticas [...]».
Una de las tácticas para erosionar el sueño europeo es dinamitar el contrato social
Una de estas mareas iliberales es, sin duda, la administración Trump, ante la cual, muchos países europeos y autoridades comunitarias han claudicado repetidamente en un 2025 que representa un punto de inflexión para la geopolítica internacional. La guerra de aranceles concluyó con un acuerdo comercial en el que Europa sale claramente perjudicada (simplificando: muchos de nuestros productos tienen unos aranceles tope del 15% en EEUU, mientras que gran parte de sus productos en suelo europeo rondan entre el 5% y 0%), los líderes europeos han sido constantemente ridiculizados en las negociaciones para un acuerdo de paz entre Ucrania y Rusia, y la OTAN ha dejado de ser una prioridad para el partido republicano americano que ha puesto el foco en China como la principal potencia que puede poner su hegemonía en jaque. De ahí que Trump esté coqueteando continuamente con Putin, uno de los principales socios del gigante asiático. De ahí también que Trump ningunee a las instituciones europeas. Quiere una Europa dividida, regentada por movimientos ultranacionalistas como Italia, y prorrusos como Hungría y Eslovaquia. Una Europa rota beneficia tanto a Rusia como a los Estados Unidos de Trump.
Una de las tácticas más efectivas para erosionar el sueño europeo es dinamitar uno de sus fundamentos, el contrato social. Para ello, el presidente estadounidense exigió el año pasado a Europa un incremento desmesurado del PIB en inversión militar haciendo uso de su influencia en la OTAN. Y los líderes europeos claudicaron de nuevo. No les queda otra. Nuestra defensa depende de su armada. Sin embargo, varios países, entre ellos Alemania, ya han anunciado que la mayoría de contratos para el rearme beneficiará a la industria europea frente a la americana. Dentro de esta militarización del viejo continente, la lucha contra la desinformación tomará un nuevo impulso para luchar contra las FIMIs, es decir, las operaciones de Manipulación e Interferencia de Información Extranjera.
La decisión sobre qué investigar en una redacción debe responder a criterios periodísticos
Si bien esto son buenas noticias para los que trabajamos en este campo, el foco en la desinformación puede ser un arma de doble filo. Ante la escasez de fondos para el periodismo, ya hay algunos directores de periódicos, sobre todo aquellos que pertenecen a los medios rusos en el exilio, a los que se les ha invitado informalmente desde Europa a que prioricen la cobertura de las noticias falsas y la propaganda para aumentar las posibilidades de recibir financiación. La decisión sobre qué investigar o priorizar en una redacción es una decisión libre de cada medio de comunicación y debe responder únicamente a criterios periodísticos y de interés ciudadano. La supervivencia de un periódico, una televisión, o sólo de una parte de sus operaciones, no pueden estar supeditados a los intereses estratégicos y militares de los países.
Cada vez más periodistas y medios de comunicación buscan coaliciones transfronterizas para salvaguardar su independencia. Los resultados de estas colaboraciones han destapado grandes escándalos en la última década como los Papeles de Panamá, los Papeles de Pandora, Wikileaks, o los Paradise Papers. Sin embargo, no podemos dejar que el periodismo independiente, aquél que tiene el interés del ciudadano en el centro, dependa de la solidaridad entre periodistas. El cuarto poder, la prensa, requiere que los otros tres poderes, el ejecutivo, legislativo y judicial, cumplan con su función. Se necesitan cuatro columnas para sostener un techo que nos proteja a todos.