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Ajedrez, un rey didáctico

Este deporte entra en el aula para trabajar tanto conocimientos teóricos como valores para el día a día

Iñaki Delaurens

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Alumnos de la escola La Vitxeta de Reus aprenden conceptos básicos a través del ajedrez.  Foto: Alfredo González

Alumnos de la escola La Vitxeta de Reus aprenden conceptos básicos a través del ajedrez. Foto: Alfredo González

Desde los básicos mate Pastor, del Loco o del Tonto, a los más complejos mate de Legal, de Greco, de Anastasia o del Calabrés, el ajedrez comprende un amplio abanico de jugadas maestras que no solo permiten derrocar al rival, sino también trabajar conocimientos y valores.

Quién más quién menos ha jugado alguna vez al ajedrez, incluso en la escuela, espacio en el que en los últimos años ha entrado como nueva herramienta de aprendizaje. Así lo desarrolla el programa Escacs a l’escola, una iniciativa conjunta del Departament d’Ensenyament con la Federació Catalana d’Escacs.

Hablamos con Marta Amigó, miembro del equipo de coordinación del proyecto, además de socia del Club d’Escacs Espluga de Francolí, quien nos explica que «no se trata de aprender a jugar al ajedrez de una manera tradicional, sino de concebirlo como una herramienta educativa. Por un lado, es de gran ayuda para asignaturas como matemáticas o lengua, pero por otro el juego esconde valores como el respeto, el pensamiento crítico o la prevención de las consecuencias».

Lejos de la idea equivocada de que el ajedrez es solo mover fichas con el fin de vencer al rival, esta iniciativa propone un aprendizaje más pausado. El juego no es el objetivo, sino aprender competencias y habilidades. 

Si hablamos de la parte académica, el ajedrez es muy bueno para las matemáticas. «Contar el valor de las coordenadas, aprender los ejes de coordenadas con las casillas del tablero o incluir elementos externos para sumar puntos y hacer el juego más educativo», cuenta Amigó, quien añade: «El juego en sí ya comporta un cálculo continuo que se puede extrapolar a la vida real».

También sirve para las asignaturas de lengua. Marta Amigó dice que «el ajedrez potencia mucho la comprensión lectora porque ayuda a ordenar, que es un proceso mental muy similar al de la lectura».

Algunas escuelas ya están dando ajedrez con alumnos de educación infantil para hacer juegos de psicomotricidad y también para iniciarse en el juego. 

Por otro lado, también se trabajan valores y aptitudes personales. «Es muy importante en la educación emocional del alumno –valora Amigó–. En comparación con otros deportes mejora la autoestima, la confianza, la toma de decisiones, la responsabilidad de los actos, prevenir consecuencias y sobre todo a aceptar la derrota, ya que la culpa es solo de uno mismo. Esto ayuda a aprender de los errores para no volver a repetirlos. Lo importante es saber qué se mejora y aprende».

El proyecto Escacs a l’escola trata de dar clases de ajedrez con fines educativos en horario lectivo, una hora semanal, dentro de las horas selectivas de los propios centros, durante toda la primaria, aunque también se imparte en algunos de secundaria. Los alumnos aprenden a través de sus maestros, quienes reciben la formación previamente. 

A través de sus maestros

Los cursos para maestros son presenciales y online, de unas 20 horas cada uno: el primero para 1º y 2º de primaria, el segundo para 3º y 4º y el tercer curso para 5º y 6º de primaria. También hay la posibilidad de hacer otra formación superior de 15 horas para hacer sesiones con grupos de trabajo y estudiar novedades. 

«La formación de los maestros sigue el mismo orden y metodología que con los alumnos. Aunque un maestro ya sepa jugar al ajedrez, hay que explicar qué se aprende con los movimientos del juego, relacionarlo con contenidos académicos y darle un sentido. Una cosa es saber jugar y otra asociar el juego a una asignatura», analiza Amigó. 

El proyecto se inició el curso 2012/13 en diez escuelas de Catalunya repartidas en cuatro comarcas, entre ellas, el Alt Camp y la Conca de Barberà. El segundo año se expandió por el Camp de Tarragona y el tercero en las Terres de l’Ebre. Tras varios cursos se ha implementado en más de 300 centros escolares del mapa catalán, siendo la provincia de Tarragona la más pionera. 

Ésta es demarcación que más profesores formados tiene dentro del programa y los maestros del Tarragonès y del Baix Camp fueron los primeros en organizar encuentros ajedrecistas. Este año tendrá lugar el quinto, mientras que centros de la Conca y el Alt Camp empezaron el año pasado. 

Aunque el ajedrez favorece el cara a cara, es el único deporte que se puede jugar online. Marta Amigó cuenta que «algunas escuelas conectan con centros de otros países para jugar al ajedrez con el ordenador y lo aprovechan para que los alumnos se escriban cartas y se conozcan». 
El ajedrez esconde un factor social.

Un niño de siete años puede jugar con un señor de ochenta. «Hay escuelas que invitan a gente mayor un día a la semana para que interactúen con los niños a través del ajedrez», apunta Amigó.

Esta facilidad para relacionar personas también es muy positiva para alumnos extranjeros que desconocen el idioma, pues el ajedrez es una lengua universal. En este sentido no entiende de edades, sexos o países.

De manera indirecta Escacs a l’escola ayuda ganar adeptos para este deporte. Aunque hace pocos años que lleva implementado pone al alcance de los clubs de ajedrez la posibilidad de captar jugadores con talento o destacables. «Hay clubs que ya lo han notado. Les llegan jóvenes para jugar sin ningún vínculo familiar o de amistad previa con la entidad.

Esto es porque han empezado en el colegia y quieren seguir jugando», dice Amigó quien concluye «de esta manera en el club se pueden centrar más en aspectos técnicos del juego, mientras en la escuela se trata de educar».  

Terapias de juego para niños con TDAH

El ajedrez es una gran ayuda para alumnos de orientación especial ya que les enseña a contar y a entender conceptos como las filas y las columnas.

En este sentido, un estudio de la revista de Psiquiatría y Salud Mental demuestra la eficacia del ajedrez en el tratamiento del trastorno por déficit de atención hiperactividad (TDAH).

La investigación se hizo con 44 niños y adolescentes y una de las conclusiones es que el juego del ajedrez podría resultar un complemento terapéutico interesante para los pacientes con TDAH y elevado coeficiente intelectual (CI).

Además, presenta diversas ventajas como que es más económico que las psicoterpias disponibles, no tiene efectos secundarios y el juego es esencial para el desarrollo social de los niños. Sin duda, el estudio deduce que el ajedrez puede jugar un papel en el tratamiento de los niños y adolescentes con TDAH. Sobre todo aquellos que presentan un elevado CI. Una esta terapia tiene un potencial alto en las escuelas.

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