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Apaguen las luces, que los pacientes duermen

Reportaje. El Hospital Universitari Sant Joan de Reus se ha adherido al proyecto SueñOn. Implantan medidas para no interrumpir el sueño

MONTSE PLANA

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El personal accede a las habitaciones con linternas para no encender luces. FOTO: ALBA MARINÉ

El personal accede a las habitaciones con linternas para no encender luces. FOTO: ALBA MARINÉ

Son las doce de la noche y las luces de los pasillos de traumatología y cirugía del Hospital Universitari Sant Joan de Reus se apagan. Sólo quedan encendidos en puntos clave, como la zona de ascensores. A partir de aquella hora, y hasta las seis de la mañana, el ruido y la luz en esta zona del centro se reducen al mínimo, y si el personal tiene que acceder a alguna habitación, se guía con una pequeña linterna. Todo, con el objetivo de no interrumpir el sueño de los pacientes.

Estas son las primeras medidas que se han tomado en el hospital reusense tras adherirse al proyecto SueñOn, impulsado por el Instituto de Salud Carlos III y con el objetivo de sensibilizar de la necesidad de garantizar entre los pacientes un descanso reparador. Un total de 93 instituciones están ya adheridas, entre las cuales, el Hospital Universitari Sant Joan de Reus. A finales de 2019 se sumaron al proyecto, realizando una primera formación y, tras pasar los mses más duros de la pandemia, este pasado mes de abril se iniciaron los procedimientos para crear la Comisión de SueñOn del hospital reusense.

Fue Carme Porcar, supervisora de noche, quien empezó a mover la maquinaria para que el programa se instaurara en el Sant Joan: «Conocí el proyecto en 2017, en el Congreso Internacional de Enfermería. Varios compañeros hablamos del tema, nos informamos y unos cuantos nos inscribimos a título individual, pero necesitábamos que fuera algo a nivel institucional, así que hablamos con dirección», recuerda. Imma Grau, directora de Enfermería del hospital, acogió con los brazos abiertos la iniciativa. «El día a día no deja poner en marcha proyectos como este, pero el turno de noche, encabezado por Carme, quería mejorar el descanso de los pacientes. Han sido ellos los que realmente han tirado adelante con la iniciativa», cuenta Grau.

Los primeros objetivos marcados para este año son reducir la luz, el ruido e impartir formación entre todo el personal. También entre el turno de día. Elena Virumbrales, enfermera que actualmente trabaja de día, comenta que, «por ejemplo, se puede velar para que las siestas no se alarguen demasiado para garantizar que por la noche duerman».

Sobre qué medidas tomar y su seguimiento es lo que se trata en la comisión, formada por un grupo multidisciplinar con dos médicos, cuatro enfermeras, dos auxiliares, dos camilleros y dos supervisores del turno de noche. «Desde SueñOn se dan una serie de pautas», comenta Porcar, pautas que tienen que adaptarse a las necesidades de cada centros, «porque no es lo mismo un geriátrico que un hospital, por ejemplo».

Antes que nada, la concienciación de los profesionales es el primer aspecto a trabajar, por lo que la formación es esencial. «Hay una consciencia previa, pero estamos trabajando, por lo que quizás no nos damos cuenta que es de noche. En cambio, si las luces de los pasillos están apagadas, ya tomas mayor consciencia y automáticamente haces menos ruido», explica Jose Luís Martínez, supervisor de noche.

De momento, y aunque las primeras medidas implantadas son recientes, los profesionales comentan que ya han notado que los pacientes –sobre todo los de más avanzada edad– se desorientan menos por la noche desde que se apagan las luces. También se está trabajando en la reducción de ruido de, por ejemplo, camillas. Medidas y acciones que se irán desplegando poco a poco porque, como recuerdan, «hay mucho que hacer».

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