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La enciclopedia del rock and roll sigue latiendo en Reus

La historia. Cori Garriga mantiene con salud la histórica tienda Qui’k desde hace 42 años. Es referente musical en la capital del Baix Camp

Marc Libiano

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Cori Garriga posa con un vinilo firmado por Bruce Springsteen, al que conoció en persona. FOTO: Alfredo González

Cori Garriga posa con un vinilo firmado por Bruce Springsteen, al que conoció en persona. FOTO: Alfredo González

Uno de los grandes conciertos de The Boss, Bruce Springsteen, en el estadio Olímpico de Barcelona propició un encuentro soñado para Cori Garriga (Reus, 1955). La marca Sony organizó una cena con círculo reducido de personas, unas 20, después del show, justo en el hotel donde estaba alojada la banda.

En ella estuvo la reusense, que compartió velada con un Springsteen totalmente alejado de los stereotipos de los excesos. «Creo que no lo disfruté como debería porque estaba muy nerviosa, pero vi en él una persona muy tranquila y cercana. Estuvo encantador». The Boss es uno de los artistas que han marcado la vida de Cori, la ganxet más rockera. En su tienda dispone de un vinilo firmado por el mismo Springsteen, además de todo tipo de merchandising.

Garriga todavía mantiene con una salud envidiable la mítica tienda de discos Qui’k de Reus. Desde hace justo 42 años, el local se ha convertido en prácticamente un emblema para los románticos de los productos caseros y originales. Cori ha necesitado reinventarse cuando se han acercado los tiempos de crisis. «Vi que me podía afectar mucho y decidí ofrecer merchandising oficial y todo tipo de productos relacionados con la música». No le ha ido nada mal. Ha sobrevivido a la tormenta, entre otras cosas por ese talante conciliador que ofrece a sus clientes. 

«Nunca me verás detrás del mostrador. Siempre digo que la única fórmula para que este negocio siga abierto es que mis clientes estén a gusto. Intento que se sientan como en casa. Yo les estoy muy agradecida», recuerda a menudo. 

Del Qui’k resultan innumerables los recuerdos. Entre ellos, las colas gigantes que se organizaban en la calle Llovera para poder adquirir entradas, otra parte del negocio. La venta de entradas y las firmas de discos también dotaron de cierto prestigio al establecimiento. Uno de los conciertos de Bruce Springsteen en Barcelona llegó a vender más de 1.500 entradas en Reus. La fila que se organizó en la puerta del Qui’k fue tan larga que llegó incluso hasta la Plaça Prim. «Ese día recuerdo que no paré. Me trajeron incluso la comida porque necesitábamos responder a mucha gente».

Por el Qui’k han firmado sus obras un millón de músicos, entre ellos, todos los grupos de rock catalán con más cartel. Además de atender a las peticiones de sus clientes en la tienda, la reusense disfrutó de la otra parte más emocionante de su trabajo, los conciertos. Guarda como un tesoro intocable, todas las invitaciones de los shows a los que ha acudido durante casi cuatro décadas.

Ha visto a Queen, a Tina Turner, a los Pink Floyd, a Supertramp, al Boss o a George Michael desde un lugar privilegiado. «La energía que desprendían sobre un escenario Tina Turner, Queen  o Springsteen era brutal. Te contagiaba, A nivel de sonido, los Pink Foyd me impresionaron mucho en directo», confirma.

La pasión por Springsteen llegó al punto que la llevó a realizar alguna locura de juventud. Con apenas 21 años tomó un Ford Fiesta con una amiga y viajó hasta Francia para vivir en directo otra actuación de la estrella. Casi sin programarlo y sin avisar.

El traslado

Las obras que realizó el Ayuntamiento en la calle Llovera, justo en la zona donde se encontraba el Qui’k, obligaron al traslado del local a otro punto de la ciudad, muy cercano en este caso. En la actualidad se encuentra en la calle Sant Joan y Cori sigue atendiendo con el mismo entusiasmo con el que empezó. «La música siempre ha sido mi pasión, desde muy pequeña, y yo soy feliz haciendo esto. Supongo que algún día me tendré que jubilar, pero de momento no me lo he planteado», asegura.

En cualquier rincón del Qui’k sigue oliendo a música. La nueva moda del vinilo ha provocado un movimiento fascinante por la música de autor y por el viejo romanticismo. «Ahora tocas un vinilo y se conserva mucho mejor que los de antes», advierte la empresaria musical, que también se vacía con las camisetas de los AC DC, Guns and Roses, The Ramones y un mar de grupos emblemáticos del rock and roll internacional. 
Incluso existe espacio para el momento actual, con los efervescentes artistas del reguetón que han conquistado las nuevas generaciones. 
Son 42 años de viaje para un emblema de la música en la capital del Baix Camp, que se resiste a morir ante el poder de las nuevas teconologías.

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