Barrios del sur de Reus quieren volver a tener conexión directa de bus con el Hospital

Vecinos de Fortuny y Mas Iglesias reclaman la línea, que se probó y se anuló en 2017. Juroca y Montserrat verían bien el servicio si se usa y Parcel·les Casas pide no pagar por el transbordo

| Actualizado a 03 diciembre 2021 16:23
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Vecinos de los barrios ubicados al sur de la ciudad piden volver a intentar el enlace directo en bus urbano con el Hospital Sant Joan de Reus. Ahora, para llegar hasta el centro sanitario, la población de estas zonas hace habitualmente transbordo en la estación de autobuses. Reus Transport ya puso en marcha una prueba en este sentido en 2017, y creó la Línea 12, pero la desactivó justo tres meses después argumentando que la cantidad de viajeros nunca superó los 90 diarios y que, de estos, tal solo 30 tenían el Sant Joan como destino final. La presidenta de la Associació de Veïns del barri Fortuny, Cori Balanyà, explica que «hay mucha gente del barrio que es mayor y que necesita poder llegar allí fácilmente porque tiene que atenderse y porque, tal vez, no tiene a nadie que le lleve y no quiere depender de alguien». La concejala de Urbanisme i Mobilitat, Marina Berasategui, explica que «estamos siempre atentos a las necesidades y en contacto con las asociaciones de vecinos, y durante este mandato se han atendido varias de las demandas que había», y recuerda que el bus urbano aún se está reponiendo de la pandemia.

La prueba de la Línea 12 se inició en octubre de 2017, y daba cobertura a esta zona de la ciudad en los días laborables. Eliminaba el transbordo y, según los cálculos que hizo públicos entonces el Ayuntamiento, reducía el tiempo de desplazamiento cinco minutos respecto al servicio actual: desde el barrio Fortuny al hospital el trayecto duraba 10 minutos y desde Montserrat, 15. El trazado arrancaba en el barrio Montserrat y subía por Astorga hasta Sant Bernat Calbó, continuaba por President Macià hasta la avenida de Bellissens y se desviaba entonces para llegar al Sant Joan. El recorrido abarcaba 8 kilómetros y se le asignó un vehículo para prestar servicio de 8.45 a 18.45h., de lunes a viernes, cada 30 minutos. El 1 de enero de 2018 dejó de circular.

Balanyà expresa ahora que «hubo vecinos que no llegaron a saber que teníamos esto porque se hizo por un período corto, pero quizá sí lo habrían usado» y apunta que «seguramente sería positivo que se pudieran programar más frecuencias y, si el problema era que no subía muchísima gente, igual solo con uno de los autobuses pequeños se podría cumplir la función de conectar a los vecinos». Por otro lado, la presidenta de la Associació de Veïns del barri Fortuny sugiere que «se creen más puntos de parada durante el recorrido, porque eso a lo mejor permitiría que hubiera más pasajeros», y lanza una idea: «¿No se podría aprovechar la línea, por ejemplo, para enlazar con el polígono Tecnoparc y, allí, para llegar quizás al tanatorio de Mémora que es un sitio al que también puede haber vecinos que quieran ir?». Además, «si la prueba durase algo más de tiempo, como un año, se podría conocer a ciencia cierta si funciona o no», dice, y concluye que «intentaremos hablar con el resto de barrios para hacer una puesta en común de los puntos de vista».

Al frente de la Associació de Veïns del barri Juroca, Manuel Villalba recuerda que «hubo una prueba que duró unos meses y se quitó porque no hubo suficientes usuarios» y concreta que «los que me dijeron que necesitaban el servicio pero luego no cogieron el autobús, no me han dicho nada más». Pese a esto, «estaría bien tener la conexión directa con el hospital porque todos los servicios, tengan más o menos gente, deben prestarse y, si hubiera consenso, sí querríamos volverlo a intentar; nos parecería bien que se pusiera de nuevo». «Eso sí, hay que intentar usarlo», añade Villalba, que expresa que «es cierto que, a la gente mayor, no le digas nada de hacer transbordo y todo el que puede se busca alquien que le lleve».

Por su parte, el presidente de la Associació de Veïns del barri Montserrat, Domingo Martínez, indica que «apoyamos que se ponga de nuevo el bus al Sant Joan porque aquí viven muchas personas mayores y los viajes al hospital son un problema si uno no tiene quien le traslade». «Cuando hubo la primera prueba, propusimos ampliar un poco el recorrido para coger más paradas y que lo pudiera usar más gente, y quizá así la Línea 12 sí habría tenido más pasajeros y seguiría en marcha», dice Martínez, que concluye que «es un servicio, nos gustaría tenerlo y tal vez con más tiempo la gente se acostumbraría a ir en autobús».

Desde la Associació de Veïns de Parcel·les Casas, la presidenta de la entidad, Isabel Moreno, valora que «lo más importante de todo, y lo que hemos pedido, es que cuando se hace el transbordo entre la Línea 10 y la Línea 60 no haya que pagar dos veces el billete». «En el intento que hubo, el bus iba prácticamente vacío también porque es difícil hacerlo concordar con los horarios del hospital, con la cita de cada paciente» y «a lo mejor con más frecuencias habría sido más útil», aunque «aquí mucha gente va en coche y quien puede se acerca caminando hasta allí». Y la presidenta de la Associació d’Amics del barri Fortuny, Pepita Roig, recuerda que «nosotros tenemos la Línea 60, que para en la urbanización Mercader, al lado del Mercadona y a 10 minutos andando, y empieza temprano, hacia las 6.40h.», pero «a todo lo que sea aumentar servicios tenemos que decir que sí, eso está claro». El presiente de la Associació de Veïns El Roserar de Mas Iglesias afirma que «tiene que haber una conexión directa con el hospital para todos los barrios del sur y que sea de lunes a domingo, no como ahora».

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