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Maria Aixalà: «Los caballos perciben nuestro estado emocional»

Entrevista. Con 17 años viajó a Irlanda, donde fue a una escuela de equitación para aprender «todo sobre el mundo de los caballos». Así comenzó un largo camino de formación en diferentes especialidades

SÍLVIA FORNÓS

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Maria Aixalà junto a uno de los caballos del centro Mussara Equitació Emocional. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Maria Aixalà junto a uno de los caballos del centro Mussara Equitació Emocional. FOTO: FABIÁN ACIDRES

«Los caballos me han aportado muchísimas cosas. Me han enseñado a relajarme, a estar atenta a lo que me rodea, a saber expresar mis emociones, montar y disfrutar de las montañas y otros entornos naturales». Con estas palabras Maria Aixalà, quien nació en Tarragona pero se siente de Vilaplana (Baix Camp), expresa su agradecimiento a los caballos que desde los 17 años son fieles compañeros de vida y profesión. A esa edad, para superar la muerte de su madre, su padre la acompaño a realizar su sueño. Viajó a Eniscorthy (Irlanda) donde fue a una escuela de equitación donde «aprendió todo sobre el mundo de los caballos». Ese fue el inicio de un largo camino de formación en diferentes especialidades. A su regreso a España, empezó a trabajar en una hípica, pero a raíz de una lesión se apartó del mundo del caballo, aunque nunca del todo. Así, años después impulsó el Centre d’Equitació Mussara, que después se convirtió en Mussara Equitació Emocional, cuya filosofía es poner al alcance de las personas el potencial de la relación entre el ser humano y los caballos a través de la emocionalidad.

Toda su vida ha estado vinculada a la equitación.

Hubo una época en que me dediqué a la competición y tras formarme en el extranjero, en el año 2003 decidí impulsar mi propia escuela de equitación. En una primera etapa me dejé llevar por lo que pedían los clientes, hasta que hace unos seis años decidí hacer un cambio de rumbo hacia la equitación emocional y el coaching con caballos.

¿En qué consisten?

Es una manera más natural de trabajar con los caballos, más comunicativa y coherente entre el caballo y la persona.

¿Qué le ha aportado este cambio de rumbo?

Me ha permitido estar más en contacto con el caballo, es decir, poder tener una mejor relación y conocerlo. De este modo, cuando tiene una reacción extraña, intento buscar el por qué y la manera de ayudarlo para seguir adelante. Igual que las personas que vienen de otras hípicas o centros, o que han tenido algún accidente, mediante la equitación emocional trabajamos el miedo o el liderazgo, la comunicación verbal y no verbal para poder superar el trauma que arrastran. Por todo ello, intentamos solucionar el problema antes de montar el caballo, pie a tierra, y una vez estamos encima.

¿Cómo es el primer contacto con el caballo?

Es pie a tierra. Esto significa conocerlo primero, como animal, dentro de su ámbito y saber cuál es su comportamiento. Para ello nos acercamos, lo acariciamos, lo cepillamos, colocamos la montura… Después, a aquellas personas que prefieren no montar, les enseñamos desde pie a tierra, y el respeto mutuo entre los dos, diferentes ejercicios y dinámicas para establecer un vínculo con el caballo.

¿Cuál es el potencial de la relación entre un caballo y una persona?

Lo más importante es que se establece un vínculo y comunicación entre ambos, cuyos beneficios mejorarán tu día a día en el ámbito laboral, familiar, etc.

¿La equitación emocional ayuda a superar miedos personales?

Todos tenemos, en nuestro interior, herramientas que pueden ayudarnos a superar los propios miedos, aunque no sepamos cómo utilizarlas. En este sentido, la equitación emocional contribuye a convertir los miedos en otros sentimientos, es decir, ayuda a transitar de una emoción a otra de una forma coherente y con el acompañamiento del caballo. En este sentido, también podemos beneficiarnos de la comunicación no verbal con el animal, ya que esta capacidad de expresión nos ayudará a comunicarnos de otra manera con las personas de nuestro entorno, cuando tengamos un conflicto en el día a día.

El coaching tiene beneficios en el ámbito del liderazgo.

Liderar un caballo no es afuetearlo y darle órdenes, sino acompañarlo durante el ejercicio o en el aprendizaje.

¿Quién practica la equitación emocional siempre debe tener un objetivo?

Para todas las personas es bueno tener objetivos para seguir adelante. En el caso del coaching con caballos es beneficioso saber el propósito que quieres alcanzar, sea cual sea. En el caso de la equitación emocional lo que se trabaja es cómo se siente la persona junto al caballo.

¿Se debe ser constante, durante todo el año, para que los beneficios sean a largo plazo?

No. La equitación emocional se recomienda cuando se necesita, es decir, según el momento emocional y vital de cada persona. Los caballos perciben todas nuestras emociones, por lo tanto, si yo estoy nervioso, él también lo estará. En este sentido, el caballo pensará que algo te ocurre.

¿No podemos disimular nuestras emociones?

No, al caballo no, ya que los caballos perciben nuestro estado emocional. Después, a través de algún movimiento o comportamiento instintivo del animal, el coach visualiza el estado de ánimo de la persona.

¿Cualquier caballo sirve para establecer vínculos con las personas?

Sí, siempre y cuando la persona se sienta segura con él.

¿Las personas cambian después de esta experiencia?

Sí, con una sola sesión ya se percibe un cambio en la persona, tanto si ha realizado una sesión de coaching como de equitación emocional, o quien haya vuelto a montar a caballo después de muchos años. Al final, la persona está más relajada, contenta y con ganas de más.

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