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Al rescate de un perro en el Port de Tarragona

Una pareja había salido a pasear con ‘Noah’ por  Marina Tarraco. En la zona donde no hay protección el can cortó la cuerda y cayó al agua. El agente de la Policia Portuària logró recuperarlo cuando ya se hundía.

Àngel Juanpere

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Adrià tuvo un reencuentro ayer por la mañana con Maite y su perro ‘Noah’ en el mismo sitio donde se produjo el rescate.  Foto: alba mariné

Adrià tuvo un reencuentro ayer por la mañana con Maite y su perro ‘Noah’ en el mismo sitio donde se produjo el rescate. Foto: alba mariné

Fueron sólo unos minutos pero de gran tensión y angustia al ver que su perro Noah se hundía en las aguas del puerto de Tarragona. Maite, entre sollozos y nervios, solicitó ayuda a la Policia Portuària. Llegaron sus dos ángeles salvadores. Uno de ellos, Adrià, no tuvo reparos en tirarse al mar para rescatar al animal. Ayer, dueña, perro y agente se volvieron a encontrar. El can se resistía a ser fotografiado en el lugar donde cayó al agua. Se ha recuperado totalmente y ya vuelve a hacer vida normal.

Como habían hecho muchas veces, Maite y su marido salieron el pasado viernes a pasear por la zona de Marina Tarraco con su perro Noah, un pinscher de dos años de edad. Al llegar al extremo del paseo, cerca del puente móvil, el perro mordió la correa de cuero. «No nos dimos cuenta en el momento y de repente vimos que Noah no estaba, había caído al agua en la única zona no balizada», comentaba ayer Maite, ya mucho más tranquila. Eran las diez de la noche y ella misma llamó al teléfono de urgencias de la Policia Portuària. «Estaba muy nerviosa y costaba entenderla», recordaba Adrià, el agente que atendió la llamada en su coche patrulla. La comunicante apuntaba que se estaba ahogando su perro, «que era muy pequeño».

Hacia el lugar

Adrià y su compañero Jorge se desplazaron al lugar para atender la llamada. «Cuando llegamos vimos al marido en calzoncillos preparado para saltar al agua. Le dije que ya me tiraba yo porque él había sido operado hacía poco de una rodilla y llevaba una prótesis», comentaba Adrià. Y se lanzó al agua en el momento en que el perro comenzaba a sumergirse: «Lo cogí, me lo puse en el hombro y comenzó a vomitar agua, mientras mi compañero lanzaba uno de los salvavidas que hay repartidos por la zona». 

«Lo cogí, me lo puse en el hombro y comenzó a vomitar agua, mientras mi compañero lanzaba uno de los salvavidas que hay repartidos por la zona»

A través de una escalera para barcos pudo llegar a la superficie. «El perro no tenía ni fuerzas para ladrar», comentaba Adrià. Lo devolvió a sus dueños y lo secaron con una especie de chaqueta. Noah y sus dueños se marcharon a casa, donde ducharon al can con agua caliente, mientras seguía vomitando. Al día siguiente acudieron al veterinario, que les dijo que estaba perfectamente. Eso sí, siguió teniendo diarrea por el agua que había tragado.

Por su parte el agente fue a ducharse, ponerse ropa seca e incluso camiseta de manga larga. «El agua estaba fría, pero al final se estaba bien. Lo peor era al salir», aseguraba. 

«Parecía más grande de noche», comentaba en broma Adrià al ver de nuevo a Noah a plena luz del día. Escoltado por sus compañeros y el jefe de la Policia Portuària, tuvo ayer un reencuentro con Maite y Noah. El agente tenía el brazo inmovilizado. Él se apresuraba a decir que no se había hecho daño durante el rescate, sino jugando a fútbol. 

A pesar de la mala experiencia vivida el viernes por la noche, Maite asegura que seguirá acudiendo a pasear a Marina Tarraco. Y seguro que su perro, al menos por la actitud mantenida ayer en la sesión fotográfica, no volverá a acercarse a la orilla. Por si acaso.

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