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Del «caudillo de Waterloo» a «Pedro el Calimero»

Cayetana Álvarez de Toledo (PP) aconsejó a los tarraconenses constitucionalistas «plantar cara» a los nacionalistas, «que son unos cobardes»

Carla Pomerol

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Más que pedir el voto para el PP, lo que hicieron los candidatos populares en el vestíbulo del Teatre Tarragona fue rogar que se lo retirarán a Pedro Sánchez. Y es que para Cayetana Álvarez de Toledo, el presidente en funciones es una mezcla entre María Teresa de Calcuta y Calimero. «Todo el rato pidiendo perdón. Y más que debería pedirlo. Por dejar entrever que los fiscales no son independientes, por juguetear con los indultos, por llevar a Otegi a la televisión pública y por quedarse paralizado mientras los vándalos incendian Catalunya. Sobre todo, debe pedir perdón por tramar una nueva traición a España», decía la número 1 del PP en Barcelona, quien mostró su cara más intransigente de toda la campaña electoral.

Una furgoneta negra dejó a Álvarez de Toledo enfrente del Balcó del Mediterrani. Acompañada de los representantes del partido, desfiló a paso ligero y con periodistas por medio por la coca central de la Rambla Nova hasta llegar al Teatre Tarragona, donde un centenar de afiliados y simpatizantes la esperaban con banderas, tanto españolas como senyeres. «Aquí delante hay un congreso de xenófobos. Ahora deben estar midiendo los ADN. Si hablas español, no entras», decía la candidata popular por Barcelona. Se refería al mitin que Junts per Catalunya celebraba en ese momento en el Teatre Metropol.

«Me han dicho que está Artur Mas, la mamá de la criatura. El padre es Jordi Pujol. También aparecerá el caudillo de Waterloo –refiriéndose a Carles Puigdemont–, y Laura Borràs, que es mi preferida», decía Àlvarez de Toledo en un claro tono de burla. Pero el rostro se volvió serio para decir la frase más aplaudida de la tarde. «Que pierdan toda esperanza. Han fracasado y lo único que les queda por hacer es su duelo. Háganlo con un mínimo de dignidad», apuntó la candidata del PP.

No pasaban ni tres minutos que se volvía a oír el apellido del líder del PSOE. «Para Sánchez hay tantas naciones como las que él necesita para seguir en el poder», decía Álvarez de Toledo. Finalmente, la candidata dio un par de consejos a los tarraconenses presentes en el hall del teatro. «Gracias por resistir. Sabemos que es muy duro estar en la trinchera y sufrir el acoso nacionalista. Pero debemos plantarles cara, porque tenemos la razón de nuestro lado. Además, son unos cobardes. Si les plantamos cara, se asustan y se van», decía la candidata, alentando la confrontación.

 

«La Constitución es sagrada»

Le acompañaba Rosa Díez, exdirigente socialista y fundadora de UPyD. De «izquierdas y republicana», pidió el voto para Jordi Roca, candidato del PP por Tarragona. Díez se dirigió a todos los socialistas «decepcionados» y les avisó: «No es obligado votar al PSOE. Pueden elegir. No se queden en casa el domingo». La exdirigente socialista aseguró que los aliados naturales de Pedro Sánchez son «los enemigos de la Constitución». Y si existe dos cosas sagradas para Díez es su DNI –que mostró orgullosa– y la Carta Magna. 

Roca, por su parte, insistió en la idea de «una violencia quirúrgicamente controlada». El candidato tarraconense puso dos ejemplos. En primer lugar, aseguró que esta violencia tiene su origen en el pacto de Catalunya con ETA «que les permitía matar españoles, pero no catalanes». 

La segunda prueba, según Roca, es que «en la Catalunya interior, donde es más fácil someter la ley, los dos partidos más importantes de Europa no pueden presentar listas, porque la gente tiene miedo». Cabe recordar que en abril, la formación consiguió solo un escaño en toda Catalunya. Jordi Roca quedó fuera. Ahora, el PP se juega seis diputados en toda la provincia.

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