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«El origen del Cristianismo no se entiende sin TGN»

Entrevista. Joan Planellas i Barnosell, nuevo arzobispo de Tarragona. Opina que  la Iglesia debe «curar las heridas» de la política y reconoce que los casos de supuestos abusos «nos han dejado descolocados» 

Carla Pomerol

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Planellas anunciaba su nuevo cargo al frente de la institución tarraconense. Imagen del pasado sábado en Girona. FOTO: ACN

Planellas anunciaba su nuevo cargo al frente de la institución tarraconense. Imagen del pasado sábado en Girona. FOTO: ACN

El teólogo gerundense Joan Planellas i Barnosell es el nuevo arzobispo de Tarragona, sustituyendo a Jaume Pujol, quien renunció al cargo el pasado 8 de febrero, tras cumplir los 75 años. Planellas estaba en su despacho de la Facultat de Teología de Catalunya –ubicada en la calle Diputació de Barcelona–, cuando respondió a las preguntas del Diari. Se trata de su primera entrevista como arzobispo.

¿Cómo y cuándo se enteró de su nuevo cargo?

Fue por Semana Santa y fue una gran sorpresa. No me lo esperaba porque yo me he dedicado toda la vida a la docencia y a parroquias pequeñas.

¿Se lo tuvo que pensar?

Sí. Después de la oración y de la reflexión, decidí aceptar por un sentido de la responsabilidad. Hace 37 que soy sacerdote y, durante toda mi trayectoria, nunca me he negado a nada.

¿Cómo cambia su vida a partir de ahora?

Radicalmente. Paso de dar clases a la facultad y de dirigir parroquias pequeñas, a ponerme al frente de una archidiócesis. Mi objetivo, pero, seguirá siendo anunciar el Evangelio. Este es el gran tesoro que aportamos a la sociedad. Ofrecemos una nueva manera de vivir la vida de acuerdo con la vida y las palabras de Jesús.

¿Por qué cree que ha sido usted el escogido?

Supongo que por el trabajo que he desarrollado en la Facultat de Teologia. Es lo único que puedo aportar. De todas maneras, esta pregunta debería hacérsela a ellos –refiriéndose a la Santa Sede–.

¿Continuará dando clases a la facultad?

No, he pensado que es mejor que no. Aunque continuaré vinculado a la institución ya que, por estatutos, el arzobispo de Tarragona debe ser el vicegrancanciller del Ateneu Universitari de Sant Pacià, del que depende la Facultat de Teologia.

¿Qué deja en Girona?

Todos los recuerdos de mi vida. Nací en Girona por una casualidad, pero me reconozco como hijo del Empordà. Estoy muy agradecido a la iglesia de Girona, es la que me ha nutrido de fe.

¿Cuál será su tarea a partir de ahora?

Escuchar, coordinar, discernir del bien y del mal, estar cerca de la gente y atento a la voz del pueblo cristiano. Para ello, necesitamos un organismo que esté cerca de las personas. Lo haré con humildad y sencillez, con el espíritu de conversión y sabiendo escuchar. Este es mi objetivo.

Usted ha mostrado siempre un perfil que sintoniza perfectamente con el del Papa Francisco.

Eso dicen. ¿Cuál es la reforma y el proyecto del Papa Francisco? No es otro que volver al Evangelio, que es lo mismo que hacer una iglesia más atenta al sentir del pueblo.

¿Conoce Tarragona?

La he visitado muchas veces, tanto a nivel docente como turístico. Además, conozco bien a los sacerdotes ordenados en los últimos quince años en Tarragona, porque he dado clases en el primer ciclo de la facultad. Por lo tanto, han sido mis alumnos y he forjado una conexión que me llena de orgullo. Para mi es importante, ya que me pueden ayudar en mi nuevo camino. Los presbíteros serán mis primeros amigos y colaboradores tan necesarios.

¿Le han contado alguna cosa del territorio?

El martes estuve todo el día en el Arzobispado de Tarragona. Hablamos de todo un poco, mi primera inmersión en la ciudad. Fue muy agradable. Tengo que decir que Jaume Pujol es una excelente persona. Me explicó cuestiones concretas, como por ejemplo, la estructura de las parroquias y de los sacerdotes.

¿Y aprovechó para hablar con el alcalde Ballesteros?

No. El martes no nos movimos del Arzobispado. Si Dios quiere, ya tendremos ocasión.

En Tarragona hay parte del patrimonio un tanto dañado. ¿Tiene prevista alguna inversión?

Cuando nos referimos al origen del cristianismo en nuestra tierra, tenemos que hablar inmediatamente de Tarragona. Solo de pensar que en el año 259 ya contábamos con los martirios de Sant Fructuós, Auguri i Eulogi... Esto significa que entonces ya había un iglesia. Y esto es brutal. Este patrimonio debe conservarse y promover. Puedo decir que a nivel de iglesia se hará todo lo posible para que así sea.

¿Su intención es jubilarse en Tarragona?

Primero dejarme empezar –se ríe–.

¿Cómo valora la tarea hecha por el arzobispo Jaume Pujol?

Quiero manifestar mi cordial admiración por quien ha estado quince años al frente de la institución. Quiero agradecerle su dedicación y su servicio constante. El martes me enteré de algunos detalles concretos de su paso por el Arzobispado y entiendo que haya conseguido hacerse querer. A veces, solo nos fijamos en las grandes obras, pero también es importante juzgar a los obispos por el trato personal.

¿Qué le pareció su renuncia en plena polémica por el tema de los abusos?

Fue pura casualidad. Algún medio de comunicación lo interpretó mal, pero fue una coincidencia en el tiempo. Los arzobispos deben presentar su renuncia al cumplir 75 años.

¿Se equivocó Pujol cuando habló de «un mal momento» de los sacerdotes acusados por presuntos abusos?

Creo que la iglesia en general se ha quedado descolocada por la gravedad del tema. Debemos tener la capacidad de reaccionar y actuar con justicia, misericordia y transparencia. Son las tres palabras claves ante esta situación.

El pasado sábado, usted también habló de misericordia para los sacerdotes acusados.

Primero hablé de misericordia y justicia para las víctimas, que es lo más importante. También hablé de misericordia para los religiosos, para cumplir con su pena canónica y civil, y para una posible rehabilitación. No dejan de ser personas. Ahora parece que solo sean los sacerdotes los que cometen este tipo de delito.

Dijo que abriría una investigación en Tarragona.

Así lo haré. Hay que saber e indagar sobre lo que pasó.

¿Y por qué no se ha hecho antes?

Lo desconozco.

Dicen que usted es el arzobispo independentista por haber colgado una ‘estelada’ en la parroquia de Jafre.

Son unos hechos muy antiguos, que ocurrieron hace seis años. Y ahora, deciden sacarlo. No quiero entrar en esta polémica. Lo único que puedo decir es que la iglesia manifiesta su profundo amor por el pueblo, por el país. Nos tenemos que poner al servicio del pueblo. Como ya han dicho otros obispos, debemos reconocer la personalidad y los rasgos nacionales propios de Catalunya, en el sentido más genuino de la expresión. Ahora bien, la iglesia no debe identificarse con ningún color político ni ideología. Para ello están los representantes políticos que, en lugar de intentar ganar al adversario, deberían trabajar para el bien común.

¿Qué papel debe tener la iglesia en el tema del Procés?

El de curar las heridas, como elemento de cohesión. La Guerra Civil abrió una herida terrible en este país, y la transición, la tapó y curó. Ahora, con todo esto del Procés, se ha vuelto a abrir. Nos toca calmar los corazones exaltados, que tenemos muchos, y temperar los ánimos. Como sacerdote en Girona, el esfuerzo ha implicado un gran sufrimiento.

¿Qué opina sobre la eutanasia?

Creo que la vida no puede interrumpirse de una manera repentina. Ahora bien, ante una persona moribunda o que se encuentra al final de su vida, querer alargarle artificialmente la vida es un error. 

Un informe dice que, en la ciudad, hay 130 fincas de diferentes confesiones religiosas, que se han ahorrado unos 800.000 euros en concepto de IBI. ¿Qué opina?

La misma pregunta le hizo Jordi Évole al Papa Francisco en La Sexta. Contestaré en la misma línea. La iglesia debe pagar el IBI de aquellos edificios donde se llevan a cabo actividades lucrativas. Todo el patrimonio que sirva para el bien común y la actividad pastoral debe estar exento del impuesto.

¿Cómo se espera que sea su toma de posesión, el próximo 8 de junio?

Espero una festividad bonita, un día de joya para el pueblo cristiano. Supongo que vendrán muchos gerundenses y también gente de la facultad. Estoy abierto a lo que decida el Ayuntamiento de Tarragona.

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