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El teatro romano estará abierto al público a partir del mes de marzo

Tanto la Generalitat como el Ayuntamiento quieren ampliar el proyecto inicial, ya que ven en esta zona una oportunidad para construir un parque arqueológico que revitalice el barrio

Carla Pomerol

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Los visitantes podrán pasar por encima de la estructura metálica. Foto: Lluís Milián

Los visitantes podrán pasar por encima de la estructura metálica. Foto: Lluís Milián

El teatro romano de Tarraco se abrirá al público en primavera de 2018, concretamente, en el mes de marzo. Se trata de uno de los restos romanos peor conservados de la ciudad y hasta hace unos meses era un agujero en medio de Tarragona. Ahora, ya no. Las obras de interpretación ya son visibles: una gran estructura metálica llama la atención de aquellos que pasan. La intención es que la gente se haga una idea de cómo era el teatro romano. Está previsto que en noviembre finalicen las obras de la fase 1 del proyecto. «Entonces, solamente faltará ordenar un poco la zona y ya se podrá abrir al público», explica Xavier Llovera, jefe de la división de actuación del teatro romano de Tarragona, quien asegura que las obras de la fase 1 están en un 70% de la ejecución.

La idea inicial es que, a partir de marzo, se abrirá el recinto durante los fines de semana y las fiestas escolares, como julio y agosto. «Se trata de una apertura puntual y provisional, ya que queda mucho por reflexionar acerca de esta zona», asegura Llovera. El equipo que conforma el proyecto se ha visto obligado a no acabar con la fase 1, ya que «a medida que hemos ido avanzando nos hemos dado cuenta del potencial urbanístico de la zona», explica Llovera, quien define esta primera fase como «una manera de empezar a activar el lugar».

Y es que la intención, tanto de la Generalitat como del Ayuntamiento, es crear un parque arqueológico en la zona baja de la ciudad y así revitalizar un barrio que se encuentra degradado. «Es por esto que hemos decidido parar antes de continuar con las obras, para reflexionar sobre cómo queremos que sea este parque arqueológico», explica Xavi Llovera, quien calcula que «la idea debe estar lista en primavera». Por su lado, el concejal de Urbanisme del Ayuntamiento de Tarragona, Josep Maria Milà, asegura que «la importancia de los restos que hay e n la zona sobrepasa la intervención puntual del teatro», aunque reconoce que «es importante la actuación en el teatro, ya que se trataba de un espacio olvidado».

El metal de la estructura tiene un aspecto oxidado.

Unir Part Alta y Part Baixa

El objetivo es que desde el teatro romano se abra un gran paseo arqueológico que muera en les Termes de Sant Miquel. Los expertos ven así una oportunidad para unir los restos arqueológicos de la Part Alta con la Part Baixa y creen que, de esta manera, la zona del Puerto se reactivará, «con un espacio dedicado a los más pequeños, abierto, con diferentes accesos y con plazas». Por todo esto, es necesario reflexionar hasta encontrar la fórmula que combine historia con actualidad. 

A partir del mes de marzo se podrá acceder al recinto por la puerta de la calle Sant Magí. Al entrar, el visitante se encontrará con una pasarela que permitirá ver los restos de la scaena –el espacio escénico donde se hacían las representaciones–, en primera fila, de bien cerca. También de la orchestra –hemiciclo a pie de gradas reservadas a las personalidades– y de la cavea –gradería–. Por otro lado, los visitantes podrán subir, a través de unas escaleras, hasta la estructura metálica, que permitirá «hacernos una idea sobre las dimensiones del teatro romano», explica Llovera. En un principio, en esta primera fase también estaba prevista la construcción de unas gradas que llegaban hasta la calle Caputxins, pero finalmente, y después de modificar el proyecto, solamente se ponen unas cuantas gradas –hechas con hierros–.

Xavier Llovera, jefe de actuación.

Actualmente, se está llevando a cabo la instalación para iluminar la zona. De momento, solamente se pondrán dos focos para que se puedan ver los restos romanos. «No será un parque nocturno», explica Llovera. Lo más característico de la gran estructura es que el metal quedará oxidado. «Creemos que este tono queda integrado en el conjunto», explica Llovera, jefe de la actuación.

La segunda fase

«Se trata de un proyecto complejo, difícil de coordinar. Ahora toca reflexionar sobre cómo encarar la segunda fase, a través de un plan director que vaya marcando los pasos», asegura Llovera, quien añade que «hay muchos metros cuadrados para excavar». La primera fase es un estímulo, una manera de dar el pistoletazo de salida al parque arqueológico de la Part Baixa. Por otro lado, estaba previsto que las obras acabaran en julio, pero finalmente se han alargado unos meses más, hasta el mes de noviembre, según Llovera.

Un proyecto complejo

Las obras de adecuación del teatro romano, uno de los grandes monumentos de la ciudad, empezaron el pasado mes de enero. Las obras forman parte del paquete de medidas adoptadas por el Departament de Cultura  para la puesta en valor del Patrimoni Mundial de Tarraco. Cuentan con una inversión de 711.587 euros y una participación del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en el proyecto arquitectónico a través del 1% Cultural. El teatro romano fue construido en época del emperador Augusto sobre los restos de unos posibles almacenes portuarios. El teatro se fue ampliando y se utilizó hasta el siglo II dC. Fue redescubierto a finales del siglo XIX, sufriendo importantes destrucciones a lo largo del siglo XX. Actualmente, se conservan las cinco primeras filas de la parte baja de la cavea, el entorno de la orchestra y dos de las tres escaleras que la dividen en sectores.

Los visitantes podrán pasar por encima de la pasarela.

La complejidad de su ubicación –un solar de 5.380 metros cuadrados y limitado por la calle Caputxins, la calle Sant Magí, el Fòrum de la Colònia y la zona portuaria– y su tamaño requerían de un proyecto cuidadoso y compatible con los restos arqueológicos que aún se conservan. La puesta en valor de la zona monumental del teatro romano se complementará con la integración de los espacios adyacentes que envuelven la zona, como la Font dels Lleons, para ser un parque arqueológico estratégico que una la Part Alta de la ciudad con la Part Baixa.

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