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Fuego y petardos para celebrar una noche mágica

Las hogueras de la ciudad se encendieron con la Flama del Canigó, que llegó a las 19.30 horas al barrio del Serrallo. Hace 29 años que los Diables Voramar cumplen con la tradición

Laura Rovira/Núria Riu

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El momento en el que encendían el pebetero con la Flama del Canigó en el barrio marinero del Serrallo, tras llegar desde Reus.  FOTO: Pere Ferré

El momento en el que encendían el pebetero con la Flama del Canigó en el barrio marinero del Serrallo, tras llegar desde Reus. FOTO: Pere Ferré

La noche más corta y el Sant Joan más largo. El hecho de que este año el día 24 sea lunes hizo que ayer muchas personas iniciaran la fiesta mucho antes de lo habitual. El ambiente festivo, los petardos y las ganas de dar la bienvenida al verano fueron protagonistas en las diferentes fiestas en la ciudad.

En Tarragona la festividad de Sant Joan se está recuperando con fuerza. A las 12 en punto del mediodía el reloj de la Plaça Corsini sonaba a ritmo de Amparito Roca y daba comienzo al vermut organizado por el Ball de Diables. Cristina, una de las responsables del fuego de la noche como miembro de esta entidad, comentaba que su calendario para este año es mucho menos intenso que el anterior: «En 2018 celebrábamos los 35 años con una gran cantidad de actos, este año se presenta mucho más tranquilo».

Este es el segundo año consecutivo que esta agrupación celebra un vermut para Sant Joan en la Plaça Corsini y esperan repetir su éxito. «Este año cae en domingo y con el mercado cerrado hay menos afluencia de gente pero esperamos que con este buen tiempo se animen a venir», comentaba Cristina. El Amparito daba paso a la música del equipo del Ball de Diables y a los primeros vermuts y cervezas. Las altas temperaturas hicieron que la mayoría de gente se colocara debajo de las tres carpas de la agrupación. Al poco rato, las zonas de sombras se llenaron de decenas de personas con vasos en la mano. Joana era una de ellas, que siguiendo el ritmo de la música, explicaba que por la noche volvería para la verbena. «El año pasado vine a al fiesta que se hizo aquí, en la Plaça Corsini, y me lo pasé muy bien. Este año repito». Así pues, el Ball de Diables de Tarragona encendía motores para disfrutar de la noche más corta del año y preparaba al ambiente festivo que se viviría en la ciudad.

Al mediodía se celebró el vermut del Ball de Diables en la Plaça Corsini. FOTO: Pere Ferré

Ya por la tarde, la fiesta se desplazaba al barrio marinero del Serrallo. A las 19.30 horas de la tarde llegaba desde Reus la Flama del Canigó. Acompañado por el Club Vaixell y el grupo Tortuga TT, los ciclistas de los Diables Voramar traían el fuego que había ido a buscar Òmnium Cultural y que a continuación encendía todas las hogueras de la ciudad. 
Hace 29 años que de forma ininterrumpida los diablos serrallenses cumplen con esta tradición. Ayer, la Vibrieta, la Víbria, los Gegants del Serrallo, los Xiquets de Tarragona, la Colla Xiquets del Serrallo y los Diables Voramar fueron los protagonistas de esta encendida. La escritora tarraconense Olga Xirinacs se encargó de leer la proclama que la expresidenta del Parlament, Carme Forcadell, había escrito.

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