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Gerardo, un ‘privilegiado’ de Cambrils que recuperó el dinero de su cláusula suelo

«Pude recuperar 6.000 euros, y a través del acuerdo de buenas prácticas sólo pago 60 euros al mes por el piso durante los siguientes cinco años», explica

Raúl Cosano

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Gerardo Olivera, en su piso de Cambrils. Firmó una hipoteca con cláusula suelo. Ahora el banco le ha devuelto 6.000 euros. Foto: Pere Ferré

Gerardo Olivera, en su piso de Cambrils. Firmó una hipoteca con cláusula suelo. Ahora el banco le ha devuelto 6.000 euros. Foto: Pere Ferré

Gerardo Olivera se sabe un privilegiado. Es uno de los pocos ciudadanos de la provincia que por el momento ha podido recuperar el dinero del banco después de una reclamación vinculada con una cláusula suelo que tenía en su hipoteca. Lo hizo el año pasado, a través de una reclamación colectiva que tramitó Adicae. «Pude recuperar 6.000 euros, y a través del acuerdo de buenas prácticas sólo pago 60 euros al mes por el piso durante los siguientes cinco años», explica este uruguayo de 55 años instalado desde hace tiempo en Cambrils.

Lejos quedan las exorbitantes cifras del delirio de la burbuja inmobiliaria en el que él también acabó tomando parte: una hipoteca que al final se disparó a los 180.000 euros, formalizada a 36 años y por la que pagaba alrededor de 700 euros al mes por un piso de 50 metros cuadrados en la villa marinera. «Era 2007 y, como todo el mundo, yo tenía esa ambición, ese sueño de tener la casa propia. Tenía dos trabajos, me sentía todopoderoso», explica. 

«Yo no notaba el euríbor»

A pesar de verse inmerso en aquella vorágine de la banca, fue pagando sin problemas. «Creo que ciertas nóminas fueron aceptadas por el banco sin que debiera hacerlo. Escuché una vez el comentario de un trabajador de banco: ‘Estamos en esta fiesta gracias a ustedes, los inmigrantes’».

Luego llegó el recelo. Algo no cuadraba. «Yo pagaba, y luego empecé a ver que se hablaba del euríbor. Notaba que el euríbor bajaba pero en mi hipoteca no se reflejaba. Yo seguía pagando lo mismo por mucho que descendiera el índice y veía que eso no le pasaba a otra gente». Gerardo vio que tenía una cláusula suelo en el contrato de su hipoteca. 

En su caso, detectada esa circunstancia, todo fluyó rápido. En diciembre de 2016, el Tribunal de Justicia de la UE declaró la retroactividad total de la cláusula suelo al considerarla abusiva. Él se informó, vislumbró el aluvión de demandas que habría en breve y contactó con Adicae, la entidad que haría fuerza colectiva para negociar con el banco, antes de emprender vías judiciales más complejas y costosas. «Denuncié mi caso en febrero y a finales de junio ya había cobrado. No sé si tuvo algo que ver que yo había estado siempre al día con la cuota de la hipoteca, pero por fortuna todo fue bastante rápido», narra. En ese tiempo, Gerardo había perdido uno de sus dos trabajos, mientras que el otro era temporal. De ahí la aplicación, en su caso, del código de buenas prácticas bancarias, que puede repercutir en que le quede una hipoteca más asumible de 400 euros al mes, tras finalizar el plazo actual en el que abona solo una cuota de 60, o incluso una quita de la de deuda de 50.000 euros. 

Gerardo, que ahora es voluntario de Adicae y continúa en la militancia contra los abusos bancarios, sabe que su caso fue especialmente rápido en la resolución. «Ahí que reclamar siempre, aunque sé que los procesos judiciales son largos», dice. Su caso da luz para que otros afectados se empiecen a movilizar. 

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