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La historia de Tarragona a través de su arquitectura

Divulgar para preservar es uno de  los principales objetivos de la guía que acabade publicar Jordi Guerrero y que explica los hechos urbanísticos del siglo XX

Núria Riu

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Vista del Balcó del Mediterrani a inicios del siglo XX.  FOTO: Centre d’imatges de Tarragona (CIT/L’Arxiu)

Vista del Balcó del Mediterrani a inicios del siglo XX. FOTO: Centre d’imatges de Tarragona (CIT/L’Arxiu)

Más allá del patrimonio romano, de cuyo legado arqueológico tenemos mucha información, la ciudad de Tarragona posee una riqueza arquitectónica que pasa muy desapercibida.

Vista del Balcó del Mediterrani actualmente. DT

Edificios como la Subdelegación del Gobierno, el Col·legi de les Teresianes y la Casa Raimunda Bergada Felip (en el número 23 de la Rambla Nova) son algunos de los primeros inmuebles destacados que a uno le vienen a la cabeza cuando intenta hacer una lista de los espacios más singulares. Pero la lista es mucho más extensa. 

Desde el Modernismo, pasando por el Noucentismo, la República y el Franquismo han dejado su huella en la ciudad con construcciones que son un reflejo de la evolución de la sociedad. Ahora, el arquitecto tarraconense Jordi Guerrero ha recopilado toda esta información en la ‘Guia d’arquitectura de Tarragona s.XX’, una publicación que, por encima de todo, «quiere facilitar el conocimiento de la ciudad a través de los hechos urbanísticos y arquitectónicos más relevantes».

Vista general de la Rambla Nova con el Banc d’Espanya. FOTO: ediciones Fica

 

Estética y funcionalidad

Guerrero empezó a trabajar en el proyecto hace seis años. Su objetivo inicial era «ordenar» la arquitectura de la ciudad. Recopiló información sobre más de 500 inmuebles y para cada uno hizo una ficha con el nombre del arquitecto, la dirección y la fecha.

Un aspecto, este último, que fue el más difícil, ya que muy a menudo aparecían contradicciones. A medida que iba recopilando todos estos datos, Guerrero se planteó que «este trabajo que estábamos haciendo podía servirnos como oportunidad para explicar la historia de la ciudad del siglo XX».

dificio Enher, antigua Caixa de Pensions, en la Rambla. FOTO: pepo segura

Para ello, seleccionó finalmente 200 registros que son los que finalmente han acabado constando en el libro. En algunos casos tan solo aparece esta ficha básica con una fotografía; en otros consta la historia, con imágenes antiguas e incluso los mapas que se diseñaron para su construcción.

Junto con aquellas obras que destacan por su valor artístico, también se han incluido algunos edificios que, ya sea por su funcionalidad o su estética, han sido importantes para conformar la ciudad tal y como la percibimos hoy en día.

Es el caso de las casas bajas de Torreforta. Y esto ha supuesto que la guía haya acabado convirtiéndose en una herramienta para dar a conocer la ciudad a través de su urbanismo y su arquitectura». Para ello, utiliza un lenguaje plano, comprensible tanto para los ciudadanos como para los profesionales.

Edifici 1964, en la Rambla Nova 115, obra de Josep Ferrer Bosch y Josep M. Subirachs.

La obra está dividida en ocho capítulos y dentro de cada grupo están ordenados según criterios cronológicos, de originalidad y de significación histórica. Empieza a inicios del siglo XX, con el Passeig de les Palmeres y el Balcó del Mediterrani, para seguir con el Modernismo, la República y la Renovación Arquitectónica. 

Los últimos capítulos están relacionados con Industria y Turismo, El Restablecimiento democrático y los Edificios culturales e intervenciones en el patrimonio. A lo largo de este recorrido se habla de la Rambla Nova, el impacto que supusieron proyectos como la Universitat Laboral y la Ciutat Residencial, así como del Pla Cantallops y la recuperación del Casc Antic por parte de Jordi Segura.

Divulgar para preservar

Guerrero numera algunos de los inmuebles que aparecen. Es el caso de la Casa Ripoll, el Edifici Telefónica y la Ciutat Jardí. En cuanto a los nombres que aparecen, destaca el papel que ejerció Josep Maria Pujol de Barberà, quien fue arquitecto municipal hasta 1964 y que se encargó de la reconstrucción de la ciudad. Entre sus proyectos más emblemáticos está el Mercat Central, Mas Sorder, la Cooperativa Obrera Tarraconense y el Antic Escorxador.

El objetivo inicial de ordenar el patrimonio arquitectónico de la ciudad cogió un nuevo calibre a medida que el autor avanzaba en el trabajo. «Algunos de los edificios no han podido salir por su estado de conservación y otros de los que salen ya se han modificado, como el 115 de la Rambla», argumenta Guerrero.

a Antiga Universitat Laboral, construida entre 1952 y 1956.

Por ello, este arquitecto considera que es clave la divulgación de este patrimonio para que pueda avanzarse en su preservación. En este sentido se expresa el presidente del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya en Tarragona, Joan Tous, quien en la presentación apunta que «el conocimiento de este patrimonio arquitectónico por parte de los ciudadanos es el primer paso para conseguir un cierto grado de protección para evitar determinadas actuaciones que malogren de forma irreversible su integridad».

La Avinguda Catalunya con los pabellones del cuartel militar inaugurado en 1946. FOTO: chinchilla. Centre d’imatges de tarragona (CIT/L’arxiu)

El Col·legi d’Arquitectes de Catalunya en Tarragona ha sido el coeditor de una publicación que ya está a la venta en las librerías de la ciudad y que está previsto que pueda comprarse también a través de la plataforma Amazon.

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