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La sobrepoblación de atunes, principal causa del peor inicio de temporada del cerco

El sector ha capturado, durante la primera semana, 25.534 kilos de pescado azul entre las nueve embarcaciones. Una cifra que, años atrás, se registraba en una sola jornada

CARLA POMEROL

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Pescadores y trabajadores de la Confraria de Pescadors de Tarragona, escogiendo la sardina y el boquerón en la sala envasadora. FOTO: ALBA MARINÉ

Pescadores y trabajadores de la Confraria de Pescadors de Tarragona, escogiendo la sardina y el boquerón en la sala envasadora. FOTO: ALBA MARINÉ

Hace una semana que los pescadores de la sardina y del boquerón han vuelto a arrancar motores, tras dos meses de veda biológica. Los peores presagios se han convertido en realidad y el inicio de la temporada ha sido nefasta. No hay pescado, y el poco que hay, no tiene el tamaño suficiente como para comercializarlo. La situación es tan grave que la mayoría de responsables de las embarcaciones aseguran que si la Unión Europea diera subvenciones para desguazarlas, se acogerían a ellas y cerrarían de una vez por todas la empresa. Según datos de la Confraria de Pescadors de Tarragona, durante la primera semana de trabajo –desde el 15 hasta el 20 de febrero–, entre las nueve embarcaciones de cerco se han capturado un total de 25.534 kilos de pescado azul, entre sardina y boquerón. Una cifra que queda muy lejos a las registrados años atrás, cuando esta cantidad se capturaba en tan solo una jornada.

Las causas de la dramática situación que vive el sector del pescado azul son varias. Los pescadores apuntan a una sobrepoblación de atunes en el litoral tarraconense como el principal motivo. «Se trata de una especie depredadora, que necesita mucha cantidad para alimentarse. Desde hace unos años, ha aumentado considerablemente el número de atunes en el mar, que se comen el pescado más pequeño», explica Agustí Rillo, presidente de la asociación Peix Blau de Tarragona, quien traslada la preocupación que vive actualmente el sector. «No sirve de nada parar dos meses enteros con la intención de que el mar se regenere, si resulta que sigue habiendo atunes», añade Rillo. Además, el tamaño de esta especie marina es tan grande que en algunas ocasiones ha acabado ocasionando daños importantes en las redes y en otras herramientas de pesca.

La solución sería, según el sector, que la administración diera más licencias para poder capturar atunes. Actualmente, solo grandes multinacionales y empresas importantes tienen permiso para poder pescar esta especie, ya que a lo largo de muchos años ha estado al borde de la extinción. «Será antes, porque ahora el mar está inundado de atunes», añade Rillo.

Por su parte, el presidente de la Confraria de Pescadors de Tarragona, Esteve Ortiz, opina que hay otras causas que conducen a esta dramática situación. «El cambio climático también afecta al sector. Cuando parece que la cosa empieza a mejorar, hace mal tiempo y tenemos que dejar las embarcaciones amarradas. No acabamos de levantar cabeza», asegura Ortiz.

Pero la sobrepoblación de esta especie y el cambio climático no son los únicos obstáculos con los que se encuentran los pescadores. Cada vez son más las normativas que desde la Unión Europea se imponen al colectivo. «Nos machacan sin compasión, con leyes demasiado estrictas», añade Ortiz.

«No aguantaremos diez años»

«La situación es tan grave que la mayoría de patrones, por no decir todos, si pudieran, se acogerían a la subvención europea para desguazar la embarcación y cerrar el chiringuito», asegura Rillo, quien añade que «capturando 2.700 kilos de pescado al día, apenas pueden hacer frente a la Seguridad Social de los trabajadores». Por su parte, Ortiz apunta a la falta de relieve generacional y deja claro que si la situación sigue así «no aguantaremos diez años más». De sus declaraciones se puede adivinar que la pesca tiene los días contados.

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