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Las carreteras disparan la inversión pública de un Estado sin gobierno

Tarragona sufre más la falta de presupuestos en Catalunya que la ausencia de ejecutivo en Madrid. En lo que va de año la inversión de las tres administraciones públicas bajó un 19%

Raúl Cosano

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Imagen de la T-11, entre Tarragona y Reus, una de las vías donde ha habido inversión estatal en 2016.  Foto: P. Ferré

Imagen de la T-11, entre Tarragona y Reus, una de las vías donde ha habido inversión estatal en 2016. Foto: P. Ferré

En un contexto de bloqueo político e institucional en España, donde amenaza la parálisis, la provincia de Tarragona constituye un caso insólito. Lejos de verse afectada por la falta de un Gobierno –y por el acecho de unas terceras elecciones– y a pesar de tener aún muchas asignaturas pendientes al respecto, las comarcas tarraconenses ven cómo las licitaciones de la administración central se han disparado un 43% en lo que va de año. De los 19,2 millones licitados entre enero y septiembre de 2015 se ha pasado a los 27,5 del mismo periodo para este año. Es una diferencia de 8,3 millones. Otra cuestión distinta es qué parte de esas licitaciones se han adjudicado y ejecutado.

Lo cierto es que, analizando los datos desde esta perspectiva local, se desmonta el mito de que el Gobierno en funciones derive en inacción y de ahí en un descenso de la obra pública. Eso no sucede en Tarragona. Es, pues, una tendencia contraria a la que se produce en el resto de España. En ese global, Fomento y las empresas públicas que dependen de este departamento adjudicaron obras por valor de 657 millones de euros entre enero y junio, lo que constituye un descenso del 19,8% en comparación con el mismo periodo del año anterior. 

Para carreteras o el Port

¿En qué tipo de licitaciones de obra pública está invirtiendo este año el ejecutivo en funciones en Tarragona? Las carreteras se llevan buena parte de ese montante. Hasta 16,9 millones del total de 27 han ido dirigidos a la conservación y la explotación en diversos tramos de vías capitales como la A-7, la A-27, la N-240, la N-340 o la T-11. También se incluyen algunas obras en el ámbito portuario de Tarragona, como la instalación de una red de fibra óptica o las pasarelas para peatones sobre las vías de ferrocarril.

Para la Cambra Oficial de Contractistes d’Obres de Catalunya, que Tarragona sea un oasis sin afectación por la parálisis responde a algo circunstancial. «En Tarragona hay suerte de que las obras que estaban planificadas en los presupuestos de este año se estén haciendo. Hay un aumento respecto al año pasado, pero también hay que tener en cuenta que a lo mejor la cifra de la que veníamos era ya muy baja. Lo que se está haciendo no es para tirar cohetes, y además teniendo en cuenta todo lo que está sucediendo con el Corredor del Mediterrani, que va con retraso», comenta Joaquim Llansó, presidente de la Cambra. Con respecto al año anterior, 2014, el incremento es aún más notorio, ya que en aquel año las licitaciones en la provincia se quedaron en 14,7 millones.

Lo más sorprendente del balance llega al comparar esa inversión estatal en auge con la de otras administraciones. Así, en los nueve primeros meses, mientras subían un 43% las ejecuciones desde Madrid, las de la Generalitat han caído un 44%. De los 29 millones de ejecuciones en 2015 se ha pasado a las 16,3 de este año. «En Catalunya estamos padeciendo la falta de nuevos presupuestos. Eso hace que no se licite ninguna obra nueva, a no ser que estuviera figurando en los anteriores presupuestos y tuviera su anualidad correspondiente», añade Llansó, voz de un gremio que pone el grito en el cielo: «Como sector padecemos toda la cuestión del déficit público, todas las presiones lógicas que recibe el Gobierno desde Bruselas. En lugar de luchar contra el gasto corriente, lo que se hace es no invertir, cuando eso crea actividad económica, empleo, bienestar y, en último término, calidad de vida».

Baja la inversión local

La Cambra de Contractistes d’Obra de Catalunya ha elaborado un informe demoledor sobre la licitación en el primer semestre del año, la estadística más reciente y actualizada. En Catalunya, el balance de enero a junio comporta un descenso del 34% respecto al año anterior. De confirmarse esa tendencia, sería el segundo peor de la serie después de 2012, certificando la interrupción de la incipiente recuperación atisbada en 2013 y 2014.

En Tarragona hay un tercer nivel de administración a tener en cuenta para el balance. La inversión en licitaciones de las entidades locales en la provincia sufre otro notable descenso, en este caso del 28%. De los 55,1 millones del año pasado se ha bajado a los 39,4 de este. Ese dato acaba de perfilar también en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre un panorama desalentador, con un descenso total del 19% en obra pública licitada. En este año se han invertido en la provincia hasta 20 millones de euros menos.

Por administraciones, en Catalunya la disminución más significativa en la licitación ha sido de las entidades locales, donde se ha registrado un descenso del 40%. El Govern, con un 36% menos, está en segunda posición, por delante del Estado, que ha registrado un retroceso del 17%. 

Pobre nivel de actividad

Las dificultades actuales se añaden al batacazo que lleva sufriendo la inversión en obra pública debido a la recesión. «Con estos niveles tan bajos de actividad es muy difícil que el sector de la construcción pueda hacer una aportación más positiva a la recuperación económica y a la ocupación. Es más, se corre el peligro de que, por falta de licitación, las empresas supervivientes de la crisis iniciada en 2008 sufran una pérdida del conocimiento acumulado», desglosa el informe de los contratistas catalanes.

La Cambra mantiene que para que el sector sea sostenible, la licitación mínima regular de todas las administraciones tendría que ser de 4.500 millones anuales. El ente lamenta que muchas obras se vean afectadas por los ciclos electorales. «Defendemos que las planificaciones de las grandes infraestructuras se hagan a 10 ó 15 años, independientemente de las elecciones o de las legislaturas. Por ejemplo, en Francia son a 15 años, y allí la obra en cuestión continúa, sea quien sea el que gobierne», asume Joaquim Llansó.

Por compañías públicas, en España destaca el parón de Adif, el organismo responsable de las infraestructuras ferroviarias y del AVE, cuyas adjudicaciones cayeron un 42,5% en la primera mitad del año, hasta los 280 millones. Los contratos de puertos descendieron un 16%, hasta 102,6 millones. En la parte positiva, solo destaca Aena, el gestor de la navegación aérea, que adjudicó en este 2016 obras por valor de 96,4 millones de euros, un 95,5% más

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