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Los banquetes de boda postpandemia serán más pequeños y económicos

El sector nota un incremento de reservas aunque muchas de estas son para el 2022,
a la espera de que las actuales restricciones por la Covid hayan desaparecido del todo

JOAN MORALES

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Imagen de archivo de la celebración de una boda en un hotel de La Pineda. FOTO: ALBA MARINÉ

Imagen de archivo de la celebración de una boda en un hotel de La Pineda. FOTO: ALBA MARINÉ

Vienen de 15 meses muy duros, de nula actividad laboral y parece que ahora empiezan a ver la tan nombrada luz al final del túnel. Son los restauradores especializados en los banquetes, unas celebraciones que desde que empezó la pandemia de la Covid-19 se han convertido prácticamente en residuales.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), durante el primer semestre del año pasado –coincidiendo con los meses más duros de la pandemia, confinamiento domiciliario incluido– los matrimonios se desplomaron en España un 60%, con la celebración de 28.000 enlaces frente a los más de 72.000 que tuvieron lugar en 2019.

Con la campaña de vacunación a ritmo de crucero y la incidencia del virus cada día más baja, el sector empieza a notar un incremento de las reservas y, sobre todo, del interés por parte de los clientes de saber qué se puede y qué no se puede hacer. Jeroni Castell, propietario del restaurante Les Moles de Ulldecona y miembro de la Federació d’Empresaris d’Hostaleria de la Provincia de Tarragona, explica al Diari que «venimos de prácticamente cero de actividad en el último año y pico y ahora empieza a moverse un poco la cosa, pero con bastante respeto, dudas e incertidumbre por parte de los clientes, porque aún nos encontramos con algunas restricciones».

«Empieza a moverse la cosa, aunque con respeto y dudas por parte de los clientes por las restricciones»
Jeroni Castell. Restaurant Les Moles

De hecho, y mientras el Prociat no diga lo contrario, las celebraciones de boda tienen que ser sin baile y la consumición de bebidas tiene que hacerse en la mesa, hasta ahora de un máximo de seis, aunque precisamente ayer se anunció que este número se ampliaba hasta 10 en bares y restaurantes. Además, el uso de la mascarilla es obligatorio excepto cuando se está en la mesa comiendo.

Lo que sí parece claro es que el concepto de banquete de boda habría cambiado una vez pase la pandemia. Para empezar estas restricciones que todavía hoy quedan estarían condicionando aún la celebración de algunas de estas bodas. En este sentido, Eduard Agell, propietario del restaurante Mas d’en Ros –en la carretera que une Reus con Cambrils–, confirma que «estamos teniendo reservas de banquetes de boda, pero el concepto ha cambiado con la pandemia. Para empezar, nos piden más reservas para el 2022 que para este año. Además, son bodas más familiares e íntimas, con menos invitados. La gente busca banquetes más pequeños y económicos».

«Ahora son bodas más familiares e íntimas, con menos invitados»
Eduard Agell. Restaurant Mas d’en Ros

Jeroni Castell confirma esta teoría de Agell. «Es cierto que hay gente que prefiere reducir el número de invitados. Tengo el ejemplo de una familia que había celebrado comuniones con 40 o 50 invitados y que ahora acaba de contratar una con 20, solo los de casa. Tengo otra boda que se tenía que haber hecho en julio del año pasado, con 170 invitados, y que la harán ahora con 100. Han reducido la parte más joven para evitar problemas», asegura el propietario de Les Moles. En el Brea’s Hotel también han notado que «en todas las celebraciones, también comuniones y bautizos, la gente apuesta por organizar cosas más familiares. Juntarse los justos y poca cosa más. Estaríamos hablando de bodas de 30 personas y la mayoría de la familia», comenta José Miguel, uno de los propietarios de este hotel de Reus, quien confirma que «el tema empieza a moverse un poco, pero no mucho. Por lo que respecta a las bodas, hasta ahora no hemos hecho nada por las restricciones y ahora la gente está empezando a preguntar e informarse, pero sobre todo de cara al año que viene, más que en este».

Menos restricciones

De hecho, aquellas parejas que no tienen mucha prisa para casarse prefieren esperarse al año que viene para poder tener una boda con menos restricciones. Es el caso de Meri Porta y Jonatan Velasco, dos jóvenes que el año pasado marcaron su boda para el 11 de septiembre de este 2021, pero que han preferido aplazarla a junio del año que viene. «Queremos más seguridad y que la gente que venga a nuestra boda esté más tranquila y por eso decidimos posponer la celebración al 2022», explica Meri, quien espera que «tengamos suerte y podamos tener una boda como las de antes de la pandemia. Sin mascarillas para poder ver la sonrisa de la gente, una celebración que se aproxime al máximo a la normalidad». Esta joven también remarca la comprensión del restaurante Casa Fèlix de Valls, «que nos han entendido perfectamente y no nos han puesto ningún problema para aplazar la boda».

«Las parejas se informan, pero sobre todo de cara al año que viene»
José Miguel. Brea’s Hotel

Jeroni Castell comenta que «algunos te piden reservar para el 2022 pensando en que todo estará más tranquilo. Pero también están los que quieren casarse este año. Bien porque tenían activada la boda pero la pararon por la Covid, o bien porque tenían pensando hacerla pero no llegaron a activarla. Estos son los que te preguntan qué tienes libre para ahora».

Lo que sí es una realidad, salvo que en pocos días se relajen todavía más las restricciones, es que quien quiera celebrar a día de hoy una boda tiene que atenerse a unas normas. «La barra libre se puede hacer, pero con mesura, con la gente consumiendo sentada o en la barra, siempre manteniendo la distancia de seguridad de metro y medio. Eso sí, todavía hoy sin baile, ordenados y tranquilos», recuerda el propietario de Les Moles.

Un año muy duro

Pero si algo queda claro es que el sector de la restauración, y no sólo el de los banquetes y eventos, tiene ganas de olvidar lo que han pasado hasta el día de hoy y empezar a remontar el vuelo. En este sentido, Eduard Agell reconoce que «los que nos dedicamos a esto hemos pasado unos meses muy complicados. Conozco a muchos compañeros que se han quedado por el camino y que se han visto obligados a cerrar sus negocios. Yo he tenido la suerte de que todo esto me ha cogido con 64 años y con todo pagado y sin ninguna deuda».

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