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Los narcos cambian el negocio: del hachís al tráfico de marihuana

Cambia el consumo y sube la vigilancia. Los mismos ‘capos’ que traficaban con hachís son ‘cazados’ ahora con el transporte de marihuana
 

Raúl Cosano

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El tráfico de marihuana ha suplantado al del hachís en los últimos años. Fotos: Mossos d'Esquadra

El tráfico de marihuana ha suplantado al del hachís en los últimos años. Fotos: Mossos d'Esquadra

La Guardia Civil de Tarragona confirma que el negocio del narcotráfico en la provincia ha virado en los últimos años del hachís a la marihuana, y además de forma clara y contundente. «Sólo hay que ver qué consume la gente. Es una cuestión de demanda. Antes veías que se fumaba mucho más hachís pero ahora lo principal es la marihuana», diagnostica Héctor Hilario, responsable del Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE). Hilario habla de «un incremento muy notable» del comercio de la marihuana, no sólo desde el punto de vista del consumo sino de las operativas y, directamente, del volumen económico de la droga manejado por las bandas criminales: «Muchas organizaciones que se dedicaban al desembarco de hachís trabajan ahora en la producción y el transporte de la marihuana».

En ocasiones, son los mismos capos los que años después vuelven a ser cazados tras el cambio de ‘negocio’. De ahí que en los últimos años se haya reducido el transporte de hachís por vía marítima y haya crecido el de marihuana por carretera. «Las penas para una y otra sustancia son iguales, pero cambia el modus operando. En los desembarcos de hachís, la cantidad más pequeña que puedes incautar es de 300 kilos pero se llega hasta las cuatro toneladas. Con la marihuana son cantidades menores: 100, 200, 300 kilos… pero se realizan más operaciones. Si interceptas la marihuana, las pérdidas son menores para la organización criminal». 

A la cuestión de un aumento de la demanda de esta sustancia se añade la creciente presión policial ejercida no sólo en Tarragona, sino en las otras provincias mediterráneas y en otras comunidades como Galicia, Canarias o las Baleares. En todas ellas se ha desplegado desde hace años el sistema de cámaras de vigilancia. 

De alguna manera, la actividad delictiva se ha trasladado al interior: masías o casas en entornos rurales sirven para acoger plantaciones ‘indoor’ de marihuana, otras instalaciones que han experimentado un enorme incremento. Tanto la Guardia Civil como los Mossos d’Esquadra certifican ese aumento del narcotráfico vinculado a la ‘maría’. 

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