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"Los profesores no podemos con la masificación"

La huelga tuvo poco seguimiento en las escuelas y algo más de incidencia en los institutos. En la URV el paro sí fue mayoritario y los Mossos intervinieron para desbloquear accesos

Norián Muñoz

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Un momento de la marcha de docentes y alumnos  que ayer recorrió el centro de la ciudad exigiendo que se reviertan los recortes. FOTO: Pere Ferré

Un momento de la marcha de docentes y alumnos que ayer recorrió el centro de la ciudad exigiendo que se reviertan los recortes. FOTO: Pere Ferré

La hora de la entrada a la escuela Cèsar August de Tarragona no difería mucho ayer de la de un día normal. Patricia y Laura, dos madres de cuatro niños de diferentes edades, apuntaban que se habían enterado de que había huelga apenas la tarde antes: «Nosotras trabajamos y con tan poco tiempo no puedes organizarte».

Igual que en el caso de otros padres consultados, ellas no sabían el motivo de la protesta. Eso sí, cuando les explicamos las reivindicaciones de los maestros reconocen que están de acuerdo: sus hijos estudiarían mejor en aulas menos masificadas y si los profesores tuvieran menos horas de clase podrían dedicar más tiempo a labores como hablar con las familias.

Pero esta no era la única escuela con escaso seguimiento de las varias de la ciudad consultadas. El paro, que se convocó para pedir regresar a las condiciones laborales previas a los recortes, tuvo un seguimiento de 9,55%, según los datos del Departament d’Ensenyament.

Los sindicatos argumentaban, no obstante, que los datos de la Generalitat no son fiables, puesto que su aplicativo se basa en las listas en las que se pedía a los profesores en huelga que se apuntaran pero en las que no están obligados a hacerlo.

En el caso del personal de administración y servicios en la provincia de Tarragona el seguimiento se situó en el 1,08%, según Ensenyament.

Movilización en el ‘insti’

La movilización en los institutos sí que tuvo más presencia. En el Institut Antoni de Martí i Franquès un grupo de profesores colgó durante la noche previa una pancarta en la que podía leerse: «Más profesores de soporte; recuperemos el poder adquisitivo; no al decreto de plantillas».

Pilar García, una de las profesoras en huelga, explicaba que en aulas de 33 alumnos, como las que hay en algunos cursos de la ESO en su instituto, era muy difícil seguir adecuadamente el progreso cada alumno y, además, prestar atención a quienes tienen necesidades particulares. «Los profesores no podemos más con la masificación», se lamentaba.

De acuerdo a los datos de la Generalitat, la huelga del alumnado de secundaria (tercero y cuarto de ESO, bachillerato y FP) en el caso de Tarragona estuvo en el 18,52%, una de las más bajas de Catalunya.

Intervención de los Mossos

Situación muy distinta se vivió en las aulas de la URV, donde el paro de estudiantes, según la propia universidad, se situó en el 75%.

En el Campus Catalunya, donde a primera hora de la mañana hubo piquetes que intentaron bloquear los accesos con barricadas, se reclamó la ayuda de los Mossos d’Esquadra para garantizar la seguridad en el campus. 

El Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans en la URV se quejaba en su Twitter de que «la rectora da permiso de entrar a los mossos en la universidad el día de huelga. Esta es la convivencia que da la universidad a los cuerpos de represión». Según el sindicato, tres personas fueron identificadas por la policía.

Los centros de la URV donde se registró más seguimiento de la huelga fueron el campus Catalunya, la facultad de Turismo y Geografía (Vila-seca), en Terres de l’Ebre y en la sede del Baix Penedès, en El  Vendrell, según información de la propia universidad.

Unos 700 manifestantes

Justamente los estudiantes fueron aplaudidos a su llegada a la marcha unitaria que organizaron los sindicatos convocantes de la huelga: USTEC, ASPEC, CGT y CSIF.

En la manifestación, que partió de la Plaça Imperial Tàrraco con destino a los Serveis Territorials d’Ensenyament, participaron unas 700 personas, entre alumnos y profesores.

Los alumnos de la URV llegaron a la protesta en dos columnas. Los estudiantes de Reus se habían desplazado hasta el campus Sescelades, desde donde salió otra columna dirigida al campus Catalunya que, finalmente, se desplazó hasta la Imperial Tàrraco, inicio de la marcha. Este fue el punto de encuentro con el colectivo de docentes y también algunos médicos que se añadieron después de la protesta ante la gerencia del ICS, que agrupó a un centenar de facultativos.

Durante la marcha, los gritos más repetidos fueron: «No, no, no a la privatització!», «Què passa? Que privatitzen massa», o cánticos  de «Volem la paga». 

Al llegar frente a los servicios territoriales de Ensenyament en Tarragona, en la calle Sant Francesc, cada colectivo hizo la lectura de su manifiesto. 

Los estudiantes, utilizando escaleras, colgaron una pancarta de extremo a extremo de la calle pidiendo la rebaja de tasas. La concentración acabó encendiendo luces de bengala y arrojando botes de humo.
 

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