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Tambores de amistad

El Aplec de Bandes celebrado este sábado en El Serrallo consiguió estrechar los vínculos afectivos entre los siete grupos presentes
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Fotos: Lluís Milián

Fotos: Lluís Milián

Baquetas y correa fueron los utensilios necesarios e imprescindibles para los componentes de las siete bandas de tambores que participaron ayer en el primer Aplec de Bandes organizado por la Associació del Pas de la Presa de Jesús, de la Confraria de Pescadors de Tarragona. Los grupos invitados fueron la Banda de Timbalers del Sant Sopar del Gremi de Marejants, la Banda de L’Oració a l’Hort de la Associació La Salle, la Germandat de Nostre Pare Jesús de la Passió, la Congregació de Senyores de la Santíssima Verge de la Soledat y la Banda de la Confraria de Santa Llúcia de Riudoms. Completaron la muestra la Banda de l’Associació del Pas de la Presa de Jesús y su banda infantil, creada para así asegurar una buena cantera.

Antes de las doce del mediodía, todas las bandas, excepto la de los más pequeños, se encontraron en las Escales Reials para ir en pasacalles hasta el Passeig Marítim del Serrallo, donde las agrupaciones se exhibieron.

Desde el primer momento, se respiraba un ambiente familiar. Los miembros de las diferentes bandas se entremezclaban y hablaban de las características más identificativas de su toque. Pero se confesaban lo mínimo; querían mantener el factor sorpresa. El otro tema estrella eran las malas previsiones meteorológicas, aunque durante casi todo el acto el sol acompañó el sonido de tambores.

El paisaje era inigualable. Las bandas tocaron a escasos metros del puerto marinero.

Primero actuaron los más pequeños, que sorprendentemente seguían el paso a la perfección. A continuación, la Banda de Timbalers del Sant Sopar del Gremi de Marejants volvieron a mostrar el don del contraste: de flojo a fuerte y viceversa.

La banda de la Associació La Salle, nacida en 1994, se caracterizó por incorporar en su exhibición el sonido de las caixes xineses. La sorpresa llegó con la Germandat de Nostre Pare Jesús de la Passió, que aparte de tambores, hizo sonar las tarotas –instrumento de viento– y puso el toque más solemne de la mañana.

La banda que acompaña a la Mare de Déu de la Soledat, la agrupación de la Confraria de Santa Llúcia de Riudoms y la banda del Pas de la Presa de Jesús cerraron el acto. Los anfitriones, que mostraron nervios antes de actuar, se felicitaron entre ellos al acabar. Era la primera vez que, públicamente, exhibían el toque que tantos meses llevaban preparando.

Fue un encuentro muy familiar, donde la mayor parte de los espectadores eran muy jóvenes. Jaume García, responsable de la Banda del Pas de la Presa de Jesús, confesó que «es un sueño hecho realidad, y lo mejor es que lo estamos celebrando en nuestra casa, en el Serrallo». La emoción estuvo latente en su rostro desde primera hora de la mañana.

El acto estrechó los vínculos de amistad. También sirvió para calentar motores antes de los actos centrales de la Semana Santa. La entidad asegura que el año que viene se repetirá este Aplec de Bandes.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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